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Encendido y Fiestas de Navidad de Cayey

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) Llegó diciembre. La brisa fresca marca el inicio de la Navidad. Todo se engalana de brillo y luces. El ambiente se impregna de los olores a los manjares tradicionales de las fiestas decembrinas, lechón asao, pasteles, arroz con gandules y los postres a base de coco. No cabe duda que este mes es sinónimo de costumbres y tradiciones que nos identifican como nación. Son tradiciones que han sobrevivido a cien años de coloniaje bajo un país ajeno a nuestro acervo y las que hemos tenido que defender a capa y espada. Diciembre recoge el legado de nuestros ancestros.

Las tradiciones se viven en todos los pueblos de la isla de Puerto Rico. En mi querido pueblo de Cayey las festividades se inician el primer sábado de diciembre. Todos los caminos conducen al casco urbano para observar las decoraciones de las calles. El pueblo se ilumina con miles de luces que para algunos son meros adornos y para otros tienen un significado espiritual: “Esta luz simboliza, por tanto, esperanza, una esperanza resumida en el mensaje navideño por excelencia: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz...»

Este año, ha sido diferente. Tradicionalmente el encendido se realizaba en la Plaza Pública. El encendido ocurría luego de terminada la misa de sábado en la noche. Los fieles católicos salían de misa y se quedaban en la plaza esperando el encendido y disfrutando las presentaciones artísticas. Estas representaciones eran espectáculos montados por los niños. El encendido no se puede llevar a cabo en la plaza porque esta está en remodelación y se desconoce para cuándo estará terminada. ¡Qué nostalgia siento al recordar esas representaciones!

Se me hace imposible olvidar que al salir de la Iglesia, sin importar el frío de la noche, había una parada obligaba en los mantecados de los chinos, los mejores que tenemos en el pueblo. Esa tradición no la hemos perdido.

Lo que no ha cambiado es que todos los años la Navidad tiene un tema diferente asociado a la cultura cayeyana. Este año es “Cayey es música en Navidad y siempre”. Por supuesto que Cayey es música, si es la cuna de la famosa Tuna de Cayey, institución musical que lleva más de 50 años deleitando con sus voces a Puerto Rico, particularmente en la época navideña.

“Este grupo, tan querido por todo Puerto Rico, se inició en nuestra Escuela Superior Miguel Meléndez Muñoz de Cayey”, afirmó Rolando Ortiz Velázquez, alcalde de Cayey.

Lo que caracteriza a Cayey de otros municipios en Navidad es el papel singular que les dan a los niños. Anualmente se lleva a cabo un certamen de postales navideñas donde participan los estudiantes de las escuelas cayeyanas. Este año participaron diez escuelas: Segunda Unidad Geraldo Selles Solá, Emérita León Candela (Proyecto Montesori), Emérita León Candela (Regular), Virginia Vázquez Mendoza, Centro Educativo Mi Patria, Fray Benigno Carrión, Salvador Brau, Segunda Unidad Eugenio María de Hostos, Academia La Milagrosa y Colegio La Merced. Las postales se integraron a la decoración de la Casa Alcaldía.

“Sus dibujos son el mejor regalo en esta Navidad e invitamos a todos a la premiación el 13 de diciembre en una ceremonia en el Teatro Municipal de Cayey”, añadió el Alcalde.

En otros tiempos los niños con sus padres y maestros decoraban la Plaza y les daban un incentivo por realizarlo para ayudar a los graduando y a los clubes.

“El arte enaltece la vida de los pueblos y es parte importantísima de una educación integral. En Cayey tenemos un compromiso con esa realidad y por eso he cedido mi oficina para que los niños tengan su sala de exposición por toda la temporada festiva y que puedan desarrollar sus talentos de manera consistente”, añadió Ortiz Velázquez.

Por otro lado, otro elemento nuevo de este ano fue la alianza entre la Casa Alcaldía y la Casa de la Música.

Las artes unen a los pueblos. Los niños son parte integral de las fiestas navideñas, como lo son la música y la religiosidad. En Cayey mantenemos viva la tradición y honramos el regalo de amor que a través de la música nos ha hecho la Tuna de Cayey y otros grandes.

¡Feliz Navidad!