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Las lenguas locales de Filipinas de José Miguel Cortés: ¿Y en Puerto Rico aún se habla español?

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Recientemente terminé de leer El español, el inglés y las lenguas locales en Filipinas (abril 2016), un ensayo que escribió José Miguel Cortés Reñones como trabajo final para su obtención de grado en Traducción e Interpretación en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas en Madrid. El graduado analizó en su trabajo las razones por las cuales el español desaparece como idioma hablado en Filipinas.

Cortés nos da un contexto sobre la diversidad lingüística de los pueblos que habitan el archipiélago. En Filipinas se hablan entre 120 y 175 dialectos. El dialecto principal en las islas era el cebuano (hablado en la región de Bisayas), pero lentamente fue sustituido por el tagalo o filipino. El tagalo era el dialecto hablado por los habitantes de Manila, centro geopolítico y comercial de las islas. El tagalo evoluciona en el siglo XX para convertirse en lengua franca de las islas con la intención de promover la unión entre los diferentes grupos étnico-culturales que pueblan el país asiático. De las 30,000 palabras raíz del filipino, 10,000 proceden del español contra 1,500 del inglés.

En el 2007 habían 439,000 filipinos cuyo idioma principal era el español, un 0.5% en una población de 90 millones. Eran en su mayoría personas mayores que no compartían con sus hijos y nietos la lengua heredada de sus ancestros.

Cabe mencionar que en la isla de Mindanao se habla el chabacano, una lengua autóctona criolla que se origina del español. El lenguaje nace en el siglo XVII en la base naval de Cavite, donde españoles, filipinos y mexicanos se dedicaban a construir los galeones que les servían para hacer las rutas de las Américas. Los locales filipinos no tenían un dominio de la lengua española, por lo que sus incorrecciones gramaticales se tradujeron en burlas por parte de los españoles, llamándoles “chabacanos”. A pesar de que el chabacano que no constituye la “lengua vehicular” en el colegio, entre el 60 y el 70 por ciento de los habitantes de Zamboanga habla esta lengua, siendo impartida en las guarderías y en algunos colegios hasta los diez años de edad.

¿Por qué Filipinas dejó de hablar español? Muy sencillo, el español nunca fue el idioma de la mayoría de la población. Aunque los españoles comenzaron la conquista del archipiélago en 1521 no es hasta 1863 en que las autoridades coloniales decidieron iniciar la enseñanza del español a los habitantes de las islas. El español había sido lengua privativa de los conquistadores y de las clases aristocráticas filipinas, que en su mayoría vivían en los alrededores de Manila. Aunque filipinas contaba con una universidad, la Pontificia y Real Universidad de Santo Tomás, Universidad Católica de Filipinas o simplemente Universidad de Santo Tomás, que fue fundada el 28 de abril de 1611 por el arzobispo español Miguel de Benavides, el acceso a la misma estaba limitado a los poderosos. Tener la universidad más antigua de Asia regida por la Orden de los Dominicos no significó mejor educación para los nativos de las islas.

La primera escuela normal para formar maestros se estableció en 1865, pero nunca pudo capacitar suficientes educadores para llegar a las 7, 107 islas que constituyen Las Filipinas.

Entonces llegó el 1898, año de la invasión y la conquista del archipiélago por los estadounidenses. Los nuevos amos no fueron benévolos. La historia de Las Filipinas está plagada de grandes masacres poblacionales y de restricciones impuestas por la nueva metrópoli para restringir la población autóctona. Inmediatamente llegaron, iniciaron la política de americanización, muy similar a la de Puerto Rico.

Restringieron al ostracismo a la antigua oligarquía y establecieron una nueva que hablaba inglés. Establecieron escuelas. Los primeros maestros fueron militares, luego llegaron educadores y no tan educados desde el continente a “civilizar” a los filipinos. Establecieron escuelas a lo largo y ancho del archipiélago lo que facilitó la enseñanza del inglés. Aun así, el pueblo nunca aceptó a los estadounidenses. La gente, aunque aprendiera inglés, se refugió en sus dialectos.

La minoría de hispanoparlantes se mantuvo en Manila. Fueron víctimas de la campaña imperial para erradicar el pasado hispano de las islas. Luego sufrieron el ataque cruel de los japoneses que asesinaron a miles de habitantes. Lo que no destruyeron los japoneses, lo hicieron los estadounidenses cuando reconquistaron las islas en 1944. Empero Estados Unidos no pudo mantener las islas porque sus pobladores exigieron su independencia. La Constitución de 1946 estableció tres idiomas oficiales el tagalo, el español y el inglés. El español se mantuvo como idioma cooficial hasta la Constitución de 1987, cuando es eliminado. En el año 2007, el gobierno filipino inició la enseñanza del español en las escuelas como idioma extranjero. Hoy día existe un movimiento para hacer del español otra vez idioma cooficial y la inserción del archipiélago entre las naciones hispanas.

¿Por qué Puerto Rico habla español? Antes de contestar la pregunta hagamos referencia a conocimientos historiográficos que todo puertorriqueño debe saber. Los españoles comenzaron la conquista de la isla entre 1506 y 1508 cuando se fundaron los primeros poblados. Los nativos se rebelaron en contra de la crueldad de los conquistadores en 1511. La represión española fue cruel. Los aborígenes lucharon, pero la superioridad de las armas españolas, el exterminio organizado por los conquistadores de los cacicazgos y las enfermedades llevaron prácticamente a la desaparición de los nativos. Nunca hubo “taíno” pacíficos, hubo guerreros y guerreras que lucharon por su Patria hasta la muerte. Lo contrario es la propaganda de la metrópoli para justificar su presencia en el Archipiélago Borincano.

Contrario a lo ocurrido en Filipinas, la población autóctona había sido diezmada para 1530. Los remanentes de los amerindios se refugiaron en las montañas y aprendieron a hablar español para comunicarse con los conquistadores y pasar desapercibidos. Los africanos fueron obligados a hablar español, comunicarse en sus lenguas nativas era castigado. Los otros europeos que llegaron a la Isla a raíz de la Cédula de Gracia de 1815 se vieron obligados a aprender español para comunicarse con los nativos.

Cuando llegaron los invasores del norte, todo Puerto Rico tenía un solo idioma. Había escuelas y maestros, pero nunca fueron suficientes para satisfacer las necesidades de los habitantes de la isla. Los estadounidenses iniciaron su programa de americanización, similar al de Filipinas. Establecieron escuelas y hasta nos dieron nuestra primera universidad. La oligarquía rápido aprendió inglés y coqueteó con los nuevos “amos benévolos” que nos dieron el pan de la enseñanza. Durante los primeros diez años de la invasión el inglés hizo grandes avances, pero ¿qué sucedió?

En Puerto Rico se dieron tres fenómenos que detuvieron la campaña de americanización y el avance del aprendizaje del inglés. Primero, el jíbaro se negó a aprender inglés. La mayoría de la población puertorriqueña era rural, dependía de la agricultura y no sucumbió a los coqueteos de los “diablos coloraos”. Mientras los citadinos hablaban de la modernidad, la industrialización y la democracia, el jíbaro desconfió de los agasajos de los invasores. Nuestra literatura recoge varios ejemplos de la resistencia del campesino puertorriqueño. El jíbaro “aguzao” o “jaiba” sonreía, recibía la ayuda, pero nunca se entregó. Les enseñaron a sus hijos que el inglés es difícil, lo trabajó psicológicamente para que no aprendiera el idioma.

Segundo, los maestros formados en la universidad fundada por los estadounidenses se resistieron a enseñar en inglés y lucharon por que el español fuera el idioma de enseñanza, aunque esto no se logró en su totalidad hasta1948.

Tercero, los movimientos literarios que se dieron en Latinoamérica, el “indigenismo” haitiano, el indigenismo mexicano y peruano, la “negritud” en el Caribe francés, el “arielismo” sudamericano y la insularidad cubana impactaron a los intelectuales puertorriqueños forjando una conexión espiritual para la defensa del idioma y la identidad puertorriqueña. Los movimientos literarios del siglo vigésimo perpetuaron el criollismo, dieron paso al insularismo, a la negritud y a la pluralidad literaria que existe hoy y que nos mantiene unido al mundo latinoamericano.

Desde 1898 el hablar español se hizo sinónimo de la puertorriqueñidad. Aun hoy, muchos asocian el idioma a la nacionalidad. El idioma, la Monoestrellada y la festividad de Reyes Magos son los símbolos de la identidad.

La guerra por el idioma y la identidad no se ganó en su totalidad. Hablamos un español plagado de anglicismos. Las frases en inglés surgen espontáneamente en las conversaciones. Lo peor es que hemos entrado en un siglo donde las nuevas generaciones están siendo constantemente bombardeadas por los medios de comunicación, la industria musical, el Internet y la industria laboral para que hagan del inglés su idioma preferente.

La lucha está en pie. Existen movimientos para la defensa del idioma. Los intelectuales siguen su ruta alejados de las comunidades, pero estas son las que tajantemente defienden la cultura y el idioma. Confío en las expresiones populares y las manifestaciones de las comunidades para mantener el sentido identitario. Aplaudo sus iniciativas. Unido a las comunidades, cantando y bailando a ritmo de barriles y panderos, reafirmo lo orgulloso que nos sentimos de ser puertorriqueños.