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Cañitas, crónica de una comunidad en Lajas

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La imagen puede contener: exterior(San Juan, 10:00 a.m.) Cañitas, crónicas de una comunidad es la recopilación de las historias de vida de los residentes de un sector del barrio Sabana Yeguas en Lajas. La obra fue escrita por Carlos González Acosta (Cayín) y su hijo Carlos González Pagán. La publicación contó con la edición del Dr. Andrés Gutiérrez y fue publicada por la Editorial Yo Soy Lajas. Org.

El libro incluye también ensayos de otros escritores lajeños que en diferentes periodos del siglo XX escribieron sobre la comunidad o alguno de sus residentes. Entre los ensayistas podemos citar a: César Feliú, Samuel López Torres y Jaime Frank Paganacci.

La obra se suma a las publicaciones que a través del país están rescatando la microhistoria de las comunidades isleñas para crear un panorama más certero de lo que es la realidad puertorriqueña. Cañitas, no es una investigación histórica rigurosa, pero si es un testimonio documental sobre las aportaciones de hombres y mujeres a su comunidad y al municipio donde está se ubica.

“El libro Cañitas: crónicas de una comunidad, de Carlos González Acosta (Cayín) y su hijo, Carlos González Pagán, está basado principalmente en entrevistas y anécdotas de miembros de la comunidad. Aunque no es un escrito con base de rigurosa y científica investigación histórica, su valor radica en mostrar la vida comunitaria desde la misma perspectiva, anécdotas y vivencias de los miembros de esa comunidad” indica el Dr. José Luis Vargas, historiador y educador lajeño.

“Es un ejercicio que contribuye al estudio de la microhistoria local y que bien puede ser consultado como fuente secundaria, cuando se vaya a investigar sobre la comunidad o sobre Lajas”, señala Vargas.

“Así, las personas, las costumbres y tradiciones, como otros aspectos de la vida cotidiana del lugar, son presentados por los autores, con la intención de devolverle a su comunidad un poco de su sentido de identidad y pertenencia y salvaguardarlo para futuras generaciones”, puntualiza Vargas, quien también preside el Centro Cultural Anastasio Ruiz Irizarry.

Cañitas está dedicado a Angelina Martínez Casiano, doña Caningo, quien nació el 5 de marzo de 1916 y es la fuente principal de información sobre la comunidad.

El sector Cañitas adoptó su nombre del ron pitorro que se elaboraba en el lugar en alambiques clandestinos durante la era de la prohibición del alcohol. El sector está ubicado en la antigua finca de don Teodoro Jácome Pagán. El hacendado es considerado por los lajeños como el fundador del pueblo porque donó los terrenos donde ubica el actual casco urbano del municipio sureño.

El enclave de Cañitas nació en el siglo XVIII como un caserío construido por trabajadores de don Teodoro. Una quebrada, que según los lugareños nunca se ha secado, fue lo que determinó la selección del lugar. El caserío creció y se desarrolló con el paso del tiempo gracias a donaciones de terrenos que le hicieron los diferentes dueños de la finca a sus agregados. La finca de don Teodoro pasó a su hijo Ramón Jácome Pagán, luego a Tomás Fradera Ojea, esposo de una de las hijas de Ramón y a Claudio Fradera bisnieto de don Teodoro. A principios del siglo XX la finca fue vendida a Juan Ángel Tió.

La llegada de trabajadores agrícolas de Ponce, Guayanilla, Yauco, Sabana Grande, San Germán, Cabo Rojo, Hormigueros y otros pueblos que vinieron a laborar en el corte de la caña de azúcar enriqueció y fortaleció a la comunidad. Las familias de Cañitas obtuvieron la titularidad de las tierras que habitaban por más de un siglo tan reciente como el 20 de abril de 2006 cuando la Representante Lydia Méndez logró que la legislatura aprobara la Resolución Conjunta de la Cámara número 1438 que ordenó al Departamento de la Vivienda adquirir los terrenos para otorgar títulos de propiedad a los residentes.

Varias son las figuras renombradas entre los hijos de Cañitas, tal vez el más conocido lo es el pelotero de la Grandes Ligas, Luis César Alvarado Martínez “Pimba”. Pimba Alvarado jugó con los Medias Rojas de Boston, los Medias Blancas de Chicago, los Cardenales de San Luis, los Indios de Cleveland, los Mets de Nueva York y los Tigres de Detriot. Otro deportista conocido lo fue el boxeador profesional Juan Daniel Rodríguez Velázquez, Reinita, que en 1929 protagonizó uno de los combates más sangrientos del deporte en el Lenox Olympic Stadium en Nueva York donde venció a Henry Chaff.

Otros de los hijos del sector lajeño incluyen al sacerdote Edgardo Acosta Ocasio, la religiosa josefina Luz Leida Visot Acosta, los músicos Leopoldo Acosta Rodríguez, José Acosta y Ortiz y Francisco Bracero y el maestro tallador Eduardo Vega Rodríguez.

El folclorista y autor de la obra, Carlos Juan “Cayín” González Acosta, pertenece al tronco de la familia De Acosta y De Lugo que llegó a Puerto Rico desde Islas Canarias en el siglo XVIII. La familia es una de las más influyentes en la región suroeste del país teniendo ramas en Cabo Rojo, Lajas y San Germán. Cayín es cantante de música tradicional, compositor, poeta y artesano. Desde juventud se ha distinguido como líder comunitario y gestor cultural.

“Cayín es sinónimo de talento y compromiso comunitario”, expresa Nancy Vargas Acosta, presidenta del Ecomuseo Comunitario Migdalia Jusino Acosta. “Es poseedor de una profunda sabiduría que solo se obtiene con la experiencia y el compromiso con la comunidad”.

“Cayín canta como los ángeles”, asegura la gestoría cultural Elba Nidia Pérez. “Ama a la Patria y le imprime amor y pasión a la décima tradicional. Escucharlo cantar hincha tu orgullo patrio”.

Digno hijo de su padre, Carlos Gabriel González Pagán, ama a su comunidad y le apasionan la historia y la genealogía.

El libro establece un modelo a emular por otros líderes comunitarios que deseen perpetuar las memorias de sus comunidades para la posteridad. En la recolección de la historia oral de los barrios y sectores de los municipios honramos las gestas de los hombres y mujeres que engrandecen con sus legados la puertorriqueñidad.