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Silverio Pérez nos cuenta el cuento de lo que no debemos de olvidar

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alt(San Juan, 3:00 p.m.) Solo CUENTO con el CUENTO que te CUENTO del polifacético Silvero Pérez es un libro que cubre la trayectoria del Puerto Rico que conocemos y sobre todo la historia de un pasado que tenemos la obligación de recordar.

Para los lectores más jóvenes este es un relato de un muchacho que se cría en un barrio campestre y después se lanza a la vida del Puerto Rico cambiante de los años sesenta, setenta y ochenta hasta el día de hoy, cuando Silverio se reinventa a sí mismo como escritor y también debo decir historiador. El que sepa de la trayectoria de Silverio, sabe que ha sido y sigue siendo un participante y observador de la historia de isla que nos vió nacer. Si busca evidencia de que sigue siéndolo, no hay más que leer sus columnas semanales en el diario El Nuevo Día y escuchar la radio, medio del cual Silverio ha entrado y salido a través de los años.

El que vivió, aunque sea de niño, la época de los años sesenta y setenta se va a identificar fuertemente con este libro; el que no vivió estas décadas debe comenzar su aprendizaje leyendo este libro. Trata de la vida entera de este músico, cómico y humortivador, pero sobre todo apunta a la necesidad de conocer la segunda mitad de Siglo 20 en Puerto Rico. Los años sesenta y setenta fueron unos de mucha efervescencia política y cultura; unas décadas de cambio y hasta de mucha violencia. Eran años de una toma de conciencia puertorriqueñista de la juventud ante la guerra de Vietnam, la persecución de los que favorecen que Puerto Rico sea una república y de un ambiente cultural increíble. También, fue mundialmente la época de la Guerra Fría, de los hippies y de la Revolución Sexual. Por supuesto, para el público en general es un relato que pone en perspectiva los sucesos de los últimos cincuenta años en Puerto Rico.

Tras una formación en su barrio de Guaynabo (si gente, hay una parte de este municipio, hoy en día muy prospero, que consiste de áreas rurales. Antes que un alcalde rebautizase a este pueblo como “Guaynabo City”, había allí mucho más campo). Silverio comienza contándonos sobre el Puerto Rico donde el aire era más puro y la vida era más sencilla; era un país que todavía no había perdido su inocencia .

Cuando se gradúa de escuela superior comienza el autor a participar del nuevo Puerto Rico, la llamada ventana de EEUU hacia América Latina por su crecimiento manufacturero. Es en el 1966 que llega al “Colegio de Mayagüez” (la Universidad de Puerto Rico en el Recinto de Mayagüez). Allí se hizo ingeniero químico, y participó de la nueva economía de desarrollo como profesional en dos sitios de gran importancia para la época. Hoy día, mucha de esa prosperidad ha quedado en rezago, pero en los sesenta la economía de la Isla todavía estaba pujante.

Buscando su identidad a través de actividades extracurriculares como el ROTC, al cual termina renunciando, el movimiento de Viva La Gente (Up With the People), un movimiento harto acusado en los años 60 y 70 de ser un mecanismo de adoctrinarían sobre “the American Way of Life”. Como parte de ese movimiento Silverio se adentró más al canto (ya conocía los instrumentos de cuerda). Es en Mayagüez que Silverio conoce al Padre Antulio Parrilla, que llevaba el mensaje de la Teoría de la Liberación, mensaje que tuvo gran impacto sobre él. En fin, a través de varias participaciones y experiencias Silverio se aparta de la visión pro-estadista de su padre y se mueve más hacia la izquierda.

Comienza a cantar junto a su primera esposa ya trabajando de ingeniero químico. Se inserta en el nuevo mundo cultural que campea por su respeto durante esa época, y a cantar en los clubes o cafés que le dan relieve a este nuevo movimiento de la cultura puertorriqueña.

Muchos conocieron a Silverio a través de Los Rayos Gamma, un grupo musical de sátira política. Todavía se reúne el grupo para funciones especiales, pero en esa época de los 60,70 y 80, su sátira es muy amenazante para mucha gente. Estamos hablando que tiene o tuvo como miembros al gran actor boricua Jacobo Morales, al genio cómico Sunshine Logroño (¿Quién no conoce a Sunshine?), al fenecido Horacio Olivo y el periodista del San Juan Star Eddie López, quien demasiado temprano en su vida sucumbió al cáncer.

Después viene su participación en la agrupación musical, muy de los setenta e influenciada por la Nueva Trova cubana, Haciendo Punto en Otro Son. Por sus acividades, viajes a Cuba y a festivales de la juventud en la República Dominicana, Silverio le dio mucha tela a la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico, para confecccionarle una carpeta muy abultada. Esta división ya desparecida tenía la “esencial” tarea de perseguir y criminalizar a la izquierda en la Isla.

No se puede dejar fuera de este artículo la relación cercana de Silverio con el italo-uruguayo Tony Croato, quien tuvo una gran influencia musical en el Puerto Rico durante los años formativos del autor.

Hay tantas cosas que se rememoran en el libro. Los matrimonios de Silverio, su batalla con el cancer (que ganó), sus participaciones en programas de radio y television. Por los menos un par de estos quedaron cancelados por presiones políticas). Entramos en la época en que Silverio se convierte en humortivador, y escribe unos libros muy simpáticos. Pronto viene el programa “Anda Pál Cara’, de gran popularidad al principio de este siglo. No hay periodos de tiempo desde los sesenta en que Silverio no haya participado.

Silverio ha entrado en una etapa de estudiante graduado de historia, lo que de seguro lo ha motivado a escribir sus dos últimos libros. Sobre todo, esta obra se trata de un proceso de recobrar las memorias y entrelazarlas para darle sentido a la vida.

Sea usted un estadista o independentista comprometido o un popular que raja la papeleta electoral por la Pava, cómprense este librito, aunque sea para divertirse, y sobre todo por su calidad introspectiva y su enorme aportación histórica.