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El cuento del extraño caso de Nuestro Julio César [¿Pedro Pierluisi?]

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Reflexionando, es difícil ver como sacamos a un ser que es el aglutinamiento de todas las peores y más obscuras cualidades humanas (demostradas, no lo digo yo) a las que se le suma la incompetencia (eso es de conocimiento público), uno que no tenía experiencia ninguna ni carrera política que se pueda destacar para que venga uno peor que él y con tecnicismos se haga del poder de la forma como este lo hizo: con un genuino, asqueroso y elegante golpe de estado. La estirpe de esta criatura se conoce: el rostro es el espejo del alma y nunca he visto un rostro que horrorice tanto como el suyo. No parece un rostro humano, parece un ser sacado de ultratumba, como si no pudiera ser conmovido, como si la muerte se vistiera de traje y se ajustara la corbata para cambiar la rutina. Los gestos de sus manos son como, los de una marioneta y la forma como abre los ojos causa que su garganta haga un grotesco gesto típico de las aves de rapiña. Contempla a los amigos y enemigos con la misma (in)expresión donde no hay nada que leer, su sangre es tan fría que nada parece hacerlo temblar: estamos en peligro.

Yo lo he bautizado como Nuestro Julio Cesar, por que simbólicamente es, el hombre de todas las mujeres y la mujer de todos los hombres y no, no digo que sea bisexual, lo digo políticamente por que en ese campo dado a su diversa parentela es la encarnación de la más asquerosa prostitución. Por lo que sabemos de él, es un mercader, pero no de Venecia, aunque sino de influencias. Sabemos todo lo que no hizo para llegar allí cuando estuvo en otros puestos y sabemos lo que hizo también con la misma intención. Lo que aun no sabemos es de lo que él es capaz, aunque tenemos una idea y ya se hará más clara cuando veamos a su ejército marchar por nuestras calles y ejercer la violencia hacia el Pueblo (que, dicho sea de paso, no lo eligió) y esta se vuelva rampante. La sangre va a correr, él la quiere ver correr, su cuerpo se la pide, no habrá Pax Romana.

A la mujer del Cesar no le basta con serlo, tiene que parecerlo. Esa frase siempre me ha parecido universal, la palabra Cesar se puede sustituir por cualquier otra que nos resulte conveniente, en este caso Dictador. Al dictador no le basta con serlo, tiene que parecerlo, y este hombre cumple con este viejo consejo como a mandamiento de los dioses. El extraño caso de Nuestro Julio Cesar es que, después de tanto conspirar el Senado no hizo lo que debía hacer y nos condenó a nosotros a hacerlo. ¿Me pregunto que dirán los jueces de Nuestra Roma?

Se dice que ya Nuestro Julio Cesar, se los amarró como a perros temerosos de su pasado callejero, lástima. Se dice que comienza otra era: la que se augura será la más represiva, lastimosa y destructiva de nuestra Historia Actual, por demás lamentable. Sin embargo, no podemos perder la esperanza ni las fuerzas para luchar, este es el “segundo acto”, sabemos que siempre es el oscuro, donde nuestra Resistencia se pone a Prueba y hay que cambiar de tácticas, si nos tocó, nos tocó. Sigamos el consejo: al Cesar lo que es de Cesar, y el gobierno de nuestro país no le pertenece. Es hora de hacer lo que el Senado no se atrevió a hacer, aunque Roma tenga que arder mucho tiempo antes que Nerón.