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¿Quién apoya la globalización del capital cultural?

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) Las múltiples premiaciones a la película Parasite (Dir. Bong Joon-ho, Corea del Sur, 2019) ha provocado un importante debate sobre la globalización de la cultura. Los Oscars 2020 apuntaron a una diversidad transfronteriza, que iniciaba en los EE.UU. pero terminaba en Corea del Sur. Esto no hace la cultura global, pero si hace de las empresa de venta en plataforma digital, unas de alcance global por vía de la distribución de las películas. De eso trató el tercer premio de Parasite a la mejor película del año.

Lo interesante es que los miembros de la Academia de artes de los EE.UU. 1500 en total, más de la mitad son de un país que no es los EE.UU., y por otro lado su edad promedio es 50 años. Para estos, el cine global es una oportunidad. Para los productores independientes tanto en los EE.UU. como en el resto del mundo, el cine es una oportunidad solo si Netflix le compra los derechos a su película. Si no pasa, usted no existe.

Es un momento para debatir si efectivamente necesitamos que las empresas plataformas de distribución digital determinen que el cine surge y se constituye a partir de su distribución en línea. Esto es un nuevo indicador con el cual no contábamos. Es un indicador que no nos hace mejores ni peores, si no esclavos del capital globalizado. Mientras sea el capital el que sea global no hay equidad, democracia ni igualdad.

Mientras las personas de Guatemala, Honduras, Siria o el Congo, no puedan transitar como las películas en las redes sociales, no hay igualdad. Su cultura de migrantes sin papeles, no existe. Solo si es una película que distribuye Fox, Disney o Netflix. Terrible.