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Schomburg y King y su legado en la lucha antirracista

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alt“Lee la historia de los que te quitaron la tuya. Así, entenderás porqué fueron tan inseguros y porque no soportan que tu historia compita con la suya”

Arturo Alfonso Schomburg

“Mientras el espíritu se halle esclavizado, el cuerpo, no podrá ser nunca libre”

Martin Luther King

(San Juan, 10:00 a.m.) Arturo Alfonso Schomburg es una de las figuras prominentes en la historia de las comunidades afrodescendientes en los Estados Unidos, aunque para muchos puertorriqueños, de todas las clases sociales y capas políticas, es un perfecto desconocido. Pero a pesar de ese desconocimiento, es importante señalar, para romper el velo pernicioso de la ignorancia, que Arturo Alfonso Schomburg tuvo una destacada participación en el movimiento separatista antillano a finales del siglo XIX y en la integración de decenas de miles de seres humanos no blancos en las luchas sociales.

Desde la Babel de Hierro, Nueva York, Schomburg abogó por la independencia de Cuba y Puerto Rico, y denunció con valentía el régimen colonial. Pero su gran aportación fue en el campo intelectual enfocado en la entonces incipiente historia de la diáspora africana en las diferentes partes del mundo, la cual recopiló y documentó a lo largo de su vida.

Además, fue un firme practicante e impulsor de los principios fraternales de la masonería, lo que lo motivó a realizar grandes aportaciones en torno al movimiento masónico negro y a envolverse en las actividades propias del pensamiento humanista de es sociedad. Pero su verdadera pasión fue su inmensa tarea de promover, coleccionar y salvaguardar un valioso caudal de documentos, libros, fotografías y artículos de todo tipo relacionado con el estudio de las contribuciones de los negros y las negras a la hlstorla.

Su prolífico trabajo intelectual en el campo de la historia del negro, lo convirtió en un gran concientizador de la aportación de los africanos y sus descendientes, información que no dudamos, sirvió de trasfondo a Martin Luther King, décadas después y fortaleció su lucha para combatir las fuerzas del racismo y el prejuicio racial.

La única forma de combatir el prejuicio es el conocimiento de la historia. De igual forma, las actitudes y actos discriminatorios solo pueden ser erradicados con denuncia oportuna y acciones combativas.

¡Gracias Arturo Alfonso!, por permitir a nuestra generación y a las venideras conocer nuestra historia y poder decir a viva voz, ¡nosotros también tenemos historia!

Dentro de ese contexto se manifiesta el ilustre patriota de la humanidad, Martin Luther King, Jr. Su activa e incuestionable lucha al frente de los movimientos en pro de los derechos civiles para los afrodescendientes en los Estados Unidos, ha sido fuente de inspiración para Latinoamérica y el Caribe en su lucha contra el coloniaje y la conducta prejuiciada hacia todo lo que constituye la negritud.

Más allá de la lucha contra la desigualdad racial, Martin Luther King, Jr. señaló que la igualdad no deviene solo de las leyes que defienden a las personas, sino de la manera que esa persona se percibe a sí misma.

Para King, la no violencia debe llevar al pacifismo e invocar la responsabilidad personal en el desarrollo y establecimiento de la paz. Pero para que el ser humano pueda alcanzar esa plenitud de conciencia debe educarse y conocer su historia.

Es de vital importancia el conocimiento de la historia a través de la educación ya que ésta permite discernir lo verdadero de lo falso, lo real de lo irreal y los hechos de la ficción. Con este pensamiento, es de rigor trabajar con el propósito de estimular a nuestras comunidades afrodescendientes a la investigación histórica, acercándose a las bibliotecas, a las diversas fuentes de información, a las redes y a todo lo que esté al alcance para demostrar que la negritud no es una cuestión de pigmentación de piel, sino que es mucho más que eso. La negritud, es un concepto transformador. Es la capacidad que tenemos como seres humanos partiendo de la autoafirmación identitaria para construir una sociedad libre de prejuicios, igualitaria y consciente de la obligación de compartir nuestro espacio vital.

Schomburg y King son consustanciales. Aunque no coincidieron en el tiempo, se encontraron en el espacio continuo de las luchas sociales y alcanzaron por sus méritos y sacrificios la verdadera inmortalidad; Schomburg en el proceso de estudio, investigación y reconstrucción de la historia que nos fue negada. King en la ejecución para que ese espacio fuera reconocido mediante la lucha pacífica y persistente.

El racismo es un fenómeno mucho más complejo que el color de la piel. Por eso tenemos que rescatar lo que la esclavitud nos robó y que a pesar de la abolición legal no hemos recuperado: nuestra verdadera historia como forjadores de la humanidad.

En los años setenta surgió una canción que se titulaba ¿De qué color es la piel de Dios? La pregunta lleva a reflexionar en el pasaje bíblico que dice fuimos hechos a la imagen y semejanza de Dios. Por eso reflexiono y concluyo además que cuando Dios se transmuta y encarna, la piel que reviste su humanidad es negrísima, como la de los primeros humanos que vieron la luz en las estepas africanas.

Pero Schomburg y King nos enseñaron que el color de la piel no tiene de por si ninguna importancia. Lo importante es nuestra vinculación con las fuerzas creadoras que mueven la humanidad. Indudablemente Schomburg y King además nos enseñaron que todos somos hijos de Dios, instrumentos de Dios y que Dios también está en nuestra negra piel.