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Doña Fela y la lucha contra la pobreza

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Fundación Felisa Rincón de Gautier Casa Museo San Juan Puerto Rico(San Juan, 12:00 p.m.) El aviso de un Huracán centra a Felisa Rincón de Gautier en medio del dolor y ella dará una emocionante lucha a favor de los pobres.

Resulta que el 25 septiembre de 1945 se anunció que se acercaba un huracán a la isla, Felisa, se había dedicado a organizar las barridas de San Juan desde el 1939. Y no hacía más que pensar en los habitantes y en las frágiles casuchas que tanto visitaba y el efecto que las torrenciales lluvias y las inundaciones iban a causar en las barriadas. El huracán sin haber llegado, ya azotaba con fuertes lluvias y vientos furiosos las frágiles barriadas.

Cuando estando en su casa ubicada en la Fernández Juncos esquina Sagrado Corazón, oyó un rumor de voces que la llamaban. Al abrir la puerta apareció para su sorpresa un fracatán de personas empapadas en llanto, lluvia y desolación que le pedían ayuda.

Algunos traían bebes en sus brazos, niños, bultos, reconoció a muchos de ellos, venían de las arrabales de Sagrado Corazón ,Bolívar, Martín Peña. Y ya en la casa la desesperación y angustia hablaban por ellos. Lo habían perdido todo, sus casas hechas de cartón y tablones se las había llevado el viento.

Felisa les pedía calma y los albergó, pero seguían llegando más personas, y les pidió algunos hombres que le ayudaran a mover sus muebles a un cuarto de atrás y en un abrir y cerrar de ojos, había más de 100 personas en su casa, pero seguían llegando.

De pronto se le acercó una mujer en cinta diciendo que le empezaron sus dolores de parto, Felisa la llevó a su cuarto, consiguió una comadrona y en media hora se oyó el llanto del bebe, y la casa se lleno de júbilo y de buenos augurios.

Pero el viento seguía soplando y por la radio anunciaban que el huracán llegaría al otro día. Las personas sabía que los vientos y las lluvias demolerían las casas que quedaban en pie. pero ya la casa de Felisa estaba abarrotada con más de 300 personas, y todos hacinados, unos sobre otros.

Así que Felisa marchó con su marido Jenaro Gautier, a plantearle al Director de la Defensa Civil, que tenía 300 personas en su casa, y que urgía que se abriera una escuela para poder albergar adecuadamente a todos.

Pero para su sorpresa, en lugar de ayuda recibió una explicación burocrática ; “No podemos hacer nada. Sabemos que la tormenta es terrible, pero hasta que no sea declarada oficialmente que es un huracán no tenemos poder legal para abrir ningún edificio público“.

Entonces el gobernador era Red Tugwell, Felisa partió a Fortaleza a pedirle al gobernador, buen amigo de ella y comprometido con Puerto Rico que le ayudara . Pero su contestación fue la misma. Lo sentía mucho pero “ la ley prohibía hacer nada hasta que el Weather Bureau declara oficialmente que había un huracán.” Felisa se marchó perturbada diciendo que tenía niños con hambre que alimentar en su casa.

Entonces Felisa, con voluntad justiciera, desde la autoridad que da el amor y sin un ápice de colonialismo espiritual, se va por encima de la autoridad y mandó a romper el cerrojo que impedían la entrada a una escuela. El hombre encargado protesto advirtiéndoles que estaba prohibido y no podía hacerlo. Pero Felisa le respondió decidida .” Rompa la cadena bajo mi responsabilidad”.

El hombre así lo hizo y Felisa pudo albergar a cientos de desamparados a los que no solo dio amparo ,fue al colmado compró comida que mando a poner a su cuenta personal, solicito ropa entre conocidos y organizó y prepararon grandes calderos de asopaos y comida para que se repartiera entre todos.

Viendo Felisa que por poco fue derrotada por funcionarios que aplicaban al pie de la letra las leyes, ajenas a nuestra idiosincracia. Y que tampoco le valió siquiera ser en ese momento Presidenta del Comité Municipal de San Juan, decidió entonces, que sí de ella era la responsabilidad, sí de ella era la acción, entonces necesitaba el poder, para poder combatir con recursos y autoridad real tanta miseria. Y decide lanzarse como candidata a San Juan por el PPD en 1948.

Conocía a fondos los problemas y sabía que había mucho que hacer ante tanta pobreza. Pero tenía que dedicarle el tiempo completo para buscar soluciones por el bien de la Capital y del pueblo , Así que renunció a su tienda de ropa de mujer, que era muy exitosa, porque entendía que el Partido y el pueblo la necesitaban: Y toda su vida la dedicó al servicio de todos y muy especialmente a los olvidados de San Juan.

Por eso a su muerte dejó estipulado que la enterraran en el Cementerio Municipal de Río Piedras, junto a los menos afortunados. No en el antiguo Cementerio del Viejo San Juan junto a tantos patriotas. No abandonó a los pobres ni después de muerta. Tenemos tantos antecedentes históricos dignos que representan lo mejor de este país. Fragmento de una Conferencia Elsa Tió.