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Preservando y compartiendo la semilla

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A pesar de ser de San Sebastián del Pepino, no tengo dotes de agricultor. Como planificador urbano, y facilitador de proyectos comunitarios reconozco la gran labor que están haciendo un grupo de nuevos agricultores ecológicos a la agricultura del país. Quiero aprovechar este espacio para hablarles del Banco de Semillas de Puerto Rico como parte del esfuerzo por trabajar hacia una soberanía alimentaria en el archipiélago de Puerto Rico.

 

El Banco tiene como objetivos crear un archivo de información de semillas sembradas en Puerto Rico y en donde se están sembrando y además, crear un almacenamiento seguro para estas semillas a la vez que recopila los saberes agrícolas relacionados a estas semillas. El propósito de multiplicar las semillas y mantener las variedades vivas, adaptarlas a diferentes condiciones y hacerlas accesibles a todos los agricultores, es para que no desaparezcan y con ellas poder acercarnos a una soberanía alimentaria.

Este sistema milenario fue la forma en que se expandieron cultivos por el planeta a medida que crecía la vida agrícola, hoy se están dando por todo el mundo y en muchas ciudades a raíz del creciente fenómeno de la agricultura urbana. Participan agricultores veteranos que conocen y tienen semillas antiguas, nuevos agricultores que quieran mantener variedades locales, consumidoras que buscan estas especies y sobre todo personas preocupadas por la pérdida de identidad de los alimentos.

“Antes tú ibas al vecino, le decías lo que necesitabas y él te decía, si no tenía, quién lo tenía, ahora no puedes. También escasean las semillas, en parte por el uso desmedido de yerbicida” comenta Alvarado presidente de Boricuá y dueño de la finca donde se preparó el banco de yautía, ñame y habichuelas. El problema de los yerbicidas lo comenta ya que muchas semillas que se almacenaban en el mismo suelo no germinan en la próxima temporada por estos químicos, dice Alvarado “el suelo es nuestra alacena, pero lo han destruído”. La pérdida de conocimiento de la población sobre la agricultura y la falta de fomento de la agricultura en la isla, aumentan el riesgo de hambruna o escasez de alimentos ante un desastre natural o antropológico.

La falta de semilla y la escasez semilla “buena”, definida como una que produzca bien en los diversos suelos, topografía y clima de la isla, se menciona cada vez mas como el problema principal que enfrentan los agricultores cada año. Estas preocupaciones se mezclaron con la entrada libre que le ha dado el gobierno de PR a semillas genéticamente alteradas y por eso “decidimos tomar acción y tomar esto en nuestras propias manos," continúa Alvarado.

Las Redes de Intercambio de Semillas, crean alianzas entre pequeños agricultores, ecológicos y tradicionales, técnicos y toda persona implicada en la conservación de variedades locales y tradicionales de semillas. Estas redes, han jugado en los últimos años un papel clave para reunir esfuerzos en torno a la conservación de la Biodiversidad agraria a lo largo y ancho de cada territorio de actuación.