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La educación en Puerto Rico, una agenda olvidada

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alt[Hay] que descartar el discurso dominante

de la puertorriqueñidad que supone que

emigrar es traicionar la patria y regresar

a la tierra natal es siempre posible y deseable.

Juan Carlos Quintero

(San Juan, 1:00 p.m.) Vivir en Puerto Rico durante ésta época es irrazonable. ¿Por qué los ciudadanos tenemos que pagar los platos rotos y errores de los administradores coloniales? ¿Por qué los mismos nos endeudaron hasta la coronilla? La razón es sencilla. Porque todos los gobernadores quieren construir obras, por las cuales se le recuerde. Para construirlas y para cubrir el despelote presupuestario, nos metieron en este pantano, donde estamos atollaos. Muchas de las obras construidas se pagaron a sobreprecio El restante del precio establecido se pasó a los partidos políticos gobernantes. Si, dije a los partidos gobernantes porque en el macondo boricua, no gobiernan las personas. Prevalecen los intereses de los partidos. La corrupción en este país ha llegado a niveles alarmantes. El problema más grave es que el pueblo de Puerto Rico, reelige los mismos políticos cada cuatro años, convirtiéndose en cómplice de toda esta madeja de corrupción.

Con todo respeto,

nos indigna ver su rostro en cada valla.

¿No le da vergüenza exponer así su ambición,

disfrazando de bondad sus mezquinas intensiones?

Que si ayudar quisiera

los millones invertidos

habrían devuelto la salud,

habrían sido muros de una escuela,

bibliotecas, descubrimientos,

puentes a la vida, al arte y la ciencia,

conocimiento, dignidad…

La legislatura colonial se ha convertido en un organismo ineficaz, a quien nadie fiscaliza. Me pregunto ¿Por qué los siguen reeligiendo? Dije “los” porque yo no voto en las elecciones.

Y de los tribunales ¿Qué? Es muy poco lo que se sabe, amén de que los jueces arrastran los pies para aplicar la justicia. ¿Acaso no dicen que justicia tardía no es justicia? Todos los días nos enteramos de los horrendos crímenes en este país. ¿Y qué hace la mayoría de los ciudadanos? Hunden la cabeza entre los pies como el avestruz, por no verse involucrados en el caso sin tener que testificar en los tribunales.

“Son las madres, son los padres

los hermanos y los amigos

son un pueblo aguerrido

quien hoy furioso se levanta

Bueno ya de tanta injusticia…

¡Puerto Rico…aquella Isla del Encanto que se nos convirtió en una de Espanto! Son muchos los boricuas que ante la terrible situación de la patria, salen diariamente en búsqueda de una mejor calidad de vida. ¿La encuentran o solamente fue quimera?

Tengo derecho de luchar por mi vida donde quiera porque al igual que tu

soy un ser humano.”.

Cuando las otras economías caribeñas emergen de su letargo, la de Puerto Rico se va a dormir al pantano.

“Cuba—ñáñigo y bachata

Haití—vudú y calabaza

Puerto Rico—burundanga

La educación en Puerto Rico, muchas veces emulada por otras naciones, se convirtió en un instrumento deformador de nuestra identidad. La educación en Puerto Rico, es una infraestructura de dominación, ambigua, extranjerizante, monótona y poco atractiva para nuestros estudiantes. Es esa la razón para que muchos estudiantes dejen la escuela. Nos hemos olvidado de lo que nos enseñó Gabriela:

Educar es lo mismo

que poner un motor a una barca…

Hay que medir, pensar, equilibrar…

y poner todo en marcha.