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Repensando la estrategia frente al plebiscito del 11 de junio de 2017

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(San Juan, 3:00 p.m.) Llevo 50 años defendiendo la independencia nacional. Y por ella votaré en el plebiscito, que considero un embeleco más en el largo proceso de descolonización, pues el mecanismo descolonizador debe ser la Asamblea de Estatus. Recordemos que la lucha por la independencia es una lucha prolongada popular que viene cuajando hace dos siglos una contracultura liberadora solidaria. Pero este plebiscito amañado es lo que ha parido la legislatura colonial y abre un espacio educativo a favor de la independencia y hay que aprovechar todos los espacios y medios para educar sobre la independencia. Lo que va surgiendo al calor de la crisis y la dictadura contra la Junta de Control es descontento y hay que buscarle cauce de votos en una amplía convergencia que debemos seguir ampliando.

La decisión más acertada de los populares, frente a la fragmentación interna de su partido, es dejar libres a sus huestes de ir a votar, y fomentar esta posición de este grupo que lideran Manuel Natal, por la libre asociación y Cirilo Tirado de votar por la soberanía como castigo. En el camino muchos comenzarán a perder el miedo a ese concepto. Se ha crecido Alexandra Lúgaro al unirse formalmente fomentando entre los votantes independientes el soberanismo.

Hay una diferencia entre las posturas de Manuel Natal y Cirilo Tirado. La de Manuel Natal es muy importante porque un líder joven y de futuro del PPD representa esa fórmula descolonizadora de la Libre Asociación en la convergencia formal concertada. La posición de Cirilo Tirado tiene un impacto de masas enorme. Les está diciendo a las huestes populares: no tenemos la quinta columna, ni papeleta en blanco, ni la columna por el ELA Soberano, la abstención contará menos que la votación explicada de voto castigo. Es un flanco de batalla para aquellos que todavía no llegan al convencimiento de la libre asociación. Por eso la línea a empujar en las huestes populares es que para que su partido no salte en pedazos dejen libre de votar según su conciencia mientras favorecen la posición de Cirilo Tirado de votar castigo por el círculo. La postura de Natal, (y de Carmen Yulín si hace más pública y evidente su postura), es más comprometida con la soberanía.

Alexandra Lúgaro se coloca frente al futuro como líder de valía y trae a la convergencia sus 176,000 votantes independientes. Manuel Cidre y José Vargas Vidot cada vez más se van apagando al seguir la corriente del asimilismo y neoliberalismo en el poder a menos que decidan unirse a este movimiento de protesta popular.

Sería interesante que el grupo que defendió la fórmula del Estado Libre Asociado (ELA) soberano en el plebiscito del 2012 y que sacó más de 400 mil votos, y que fue respaldada por Aníbal Acevedo Vilá se reagrupe en otra variante de voto castigo, ya que su fórmula fue excluida, y exhorten a votar por el círculo como protesta o voto castigo. Los amigos de ALAS, Aníbal Acevedo Vilá y en su ausencia o ambivalencia, cualquier otro grupo de votantes populares que levanten esa bandera y se apropien de esa fórmula tienen la palabra.

Al fin sería una amplia convergencia con distintas concepciones y diferencias: independentistas, libres asociacionistas, votantes independientes, ELA Soberano y voto castigo de estadolibristas. Es lo que puede darle masividad al voto contra la anexión.

Nos enfrentamos a un plebiscito amañado a favor de la estadidad diseñado para enfatizar en ciudadanía americana asegurada sí o no. Si gana el apartado de la soberanía con una amplia convergencia o consigue un número sustancial de votos, será un mensaje claro a la metrópolis y al mundo de que existe una nación que rechaza la asimilación total.