Lun05222017

Last update01:09:31 PM

Es la quiebra, la quiebra la quiebra de lo único que debemos de hablar

  • PDF

alt(San Juan, 1:00 p.m.) El gobierno de Puerto Rico, por vía de su gobernador Ricardo Rosselló, solicitó en el día de ayer la implementación del Título III de la ley PROMESA que establece un procedimiento especial para proteger por vía de la quiebra judicial al gobierno de Puerto Rico, sus municipios y sus corporaciones públicas. La quiebra es un nuevo territorio que jamás en nuestra historia lo habíamos vivido. Las quiebras que conocemos de gobiernos en los EE.UU., la más famosa es la de la ciudad de Detroit, en el estado de Michigan.

La quiebra hoy, lo que viene, es desconocido. Todo lo que digamos es mera especulación. Lo cierto, conforme a la ley existente, que se habrá de nombrar un juez federal, por parte del presidente del Tribunal Supremo de los EE.UU., y la persona nombrada habrá de atender los reclamos de toda persona, corporación o individuo, al cual el gobierno de Puerto Rico le deba dinero. Todos en fila. Luego se analizará cuanto se debe, y a partir de ahí, se iniciará un proceso estructurado para el pago de la deuda.

Ahora bien, qué pase, cómo pase, y cuándo se haga, es un territorio desconocido. Lo que sí sabemos es que el gobierno de Ricardo Rosselló, tomó control ya de un país en etapa pre-quiebra. Ante esto, la legislación pasada en los últimos cinco meses permite la implementación de la quiebra en su sentido más fácil: sin sindicatos, con relaciones laborales flexibles que permiten disponer de los recursos humanos, y con salarios mínimos de nivel de esclavización de los empleados. Así que ahora vamos en “paz” para la próxima etapa de la quiebra.

Por otro lado, el gobierno de Ricardo Rosselló ya implementó el Plan Fiscal que requiere la ley PROMESA, el cual fue endosado por la Junta de Supervisión Fiscal. Ahora solo nos queda esperar por un Juez que diga cómo se paga; mientras el gobierno deja de gastar en el pueblo, privatiza y/o vende los activos públicos.

Es momento de promover tertulias. De entender la complejidad del momento. De reagruparnos bajo todas las organizaciones en las cuales hemos participado históricamente. Es momento de organizarnos si nunca lo hemos hecho. Es momento de pensar y reflexionar para entonces actuar. Ahora, realmente hablando, aquí nadie sabe lo que va a pasar. Pensemos.