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Serie Especial: Portobelo, Más allá del Cristo Negro, la desigualdad

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) Portobelo, eufemismo para nombrar una bahía natural en la costa del Atlántico de la República de Panamá, cuyo origen en la historia moderna de dicho país lo fue la trata de esclavos. El equivalente del puerto de la isla de Goré en Senegal, Africa, lo fue Portobelo. En la Isla de Goré salían la mayoría de los sujetos exclavizados que fueron luego vendidos en lugares como Portobelo.

Así que su belleza se resalta, y si no fuera por los gestores culturales que viven en el pueblo, y alguno que otro adulto mayor, la memoria dura y pura de esta bahía se habría perdido en el capitalismo del mercado, el producto y el consumo. Portobelo es sinónimo de la acumulación primaria en Panamá: la trata de personas en condición humana esclavizada.

Pero, gracias a boricua Ismael Rivera y su canción cumbre de 1974, El Nazareno, este pueblo de apenas dos mil habitantes, a casi dos horas de Ciudad Panamá, se inmortalizó. Maelo Rivera hizo para Portobelo, lo que el pintor español Pablo Picasso hizo para el poblado de Gernika, en el País Vasco, enclavado en España. Ambos dejaron en sus obras creativas un legado para la historia, para la humanidad, a partir de un pueblo y una obra artística.

Pero hoy Panamá, país sumido en unos niveles de corrupción política insoportables, así como en una desigualdad económica poco reconocida, convive con una expansión inmobiliaria dirigida a inversionistas extranjeros; combinado este modelo, con un fuerte empuje al turismo internacional. La fórmula aplicada en Panamá, de corte neoliberal y sin fondos federales como lo es el caso de Puerto Rico, deja a este país en la convivencia entre personas con mucho poder económico ante asalariados, desempleados y marginados, con poca o ninguna capacidad económica para poder participar en la economía de mercado que aquí es la dominante.

Regresar a Portobelo, más allá de la estatua de Ismael Rivera dedicada a él y a las caras lindas de mi gente negra, aquí, de América Latina, es también encontrarnos con el poblado dividido entre los blancos, nacionales o internacionales, que van poco a poco comprando todas las casas de los pobladores originales para convertirlas en pequeños hostales para europeos y norteamericanos caucásicos. Es decir, la desigualdad del capital se convierte en la desigualdad en el consumo entre blancos que participan y negros que están excluidos.

Volver a Portobelo hoy, es pensar que El Nazareno, realmente hablando, no cuidó de mis amigos. Pensemos.