Sáb11182017

Last update11:34:46 AM

Trump replica el discurso de Putin: crónica de un golpe anunciado

  • PDF

alt(San Juan, 1:00 p.m.) Es sorprendente, aunque no debería serlo, ya no, cuánto se parece este discurso de Putin al de Trump en Polonia: la misma defensa de los "valores occidentales", el cristianismo, el derecho de las mayorías a preservar su cultura. Parecería que están hablando de la defensa de la cultura y el cristianismo occidental contra la cultura y mahometismo de Islam. Sí, también. Pero en el fondo, ambos hablan de un nacionalismo aislacionista, anti-inmigrante y totalitario.

En Rusia, se llevan a cabo elecciones pero el poder lo ostenta Putin y un reducido grupo de billonarios que se repartieron el país a sangre y fuego, luego de la caída del muro de Berlín. Los asesinatos de periodistas y adversarios de Putin (alrededor de 40 en los pasados 17 años) demuestran el poder totalitario que éste ejerce aun cuando se someta a elecciones.

Trump aspira (admira, desea, ya intenta) replicar el modelo: erradicar la disidencia, la diversidad, la inclusión, la tolerancia hacia quienes piensan diferente a él (en particular), anular la "corrección política" que se ve como debilidad en vez educado y cuidadoso rechazo de promover prejuicios, y expresión de respeto hacia quienes lucen, piensan, actúan de forma diferente.

Curiosamente esa intolerancia hacia su "estilo" es precisamente la conducta que Trump no tolera de quienes le critican. Cortados con la misma tijera, él y Putin han calado tan hondo en sus respectivas huestes que hoy día @ de 22% de los republicanos piensan que Rusia es aliada de los Estados Unidos.

Si el supuesto "deep state", el estado permanente compuesto por el complejo militar-industrial que denunciara Eisenhower, los propietarios de las grandes empresas y las fuerzas de seguridad del país no lo detienen, DT habrá de convertirse en otro Putin. El gran desafío y talón de Aquiles de los Estados Unidos es que el sector de los grandes propietarios (los billonarios de hoy) se ha diversificado tanto, que ya no se identifican como los de antes con "la nación" ni aspiran a que se defiendan sus intereses a través del estado.

Su poder económico excede lo que el estado puede controlar y la contratación de ex-empleados federales en las empresas y ex-empleados de las empresas en las agencias reguladoras, han puesto a los chivos a velar las lechugas. Las cortapisas que Obama logró establecer tras el desastre del 2008, Trump se ha encargado de desmantelarlas.

La era de los grandes "barones" de los monopolios (los Rockefeller, Mellon, Carnegie), pasó. Los Bill Gates, Warren Buffett, Jeff Bezos no se ven como parte de, ni actúan en contubernio con, el complejo militar-industrial tradicional. Inclusive a los Mnuchin, Tillerson, De Vos, Koch, solo les interesa su propia riqueza, y no el liderato mundial del país, incluyendo el "limitante" discurso del compromiso con la democracia, los derechos humanos y la contención del calentamiento global, como la visita a Arabia Saudí y Europa por DT han demostrado.

La clase dominante de los Estados Unidos ha cumplido con el presagio de que la patria es el dinero. Para ellos el país se ha llenado de tantos extranjeros no blancos, ateos, gays, y otros indeseables, que han asumido la actitud de "sálvese quien pueda, solo me interesa mi fortuna".

Para prevalecer, necesitan una masa de hombres y mujeres blancos y cristianos que rechacen toda diferencia y estén dispuestos a subir y mantener en el poder quien les prometa ese nacionalismo homogeneizado, xenofóbico y totalitario. Esa masa ya la tienen. Solo tienen que desprestigiar (aún más) y desarticular la prensa para quedarse con el aparato gubernamental y darle rienda suelta a un mercado (léase capitalismo) que no cree en patrias, ni derechos civiles, ni restricciones de liberales izquierdistas que solo saben entorpecer "la mano invisible" del libre mercado, que Adam Smith publicó en La riqueza de las naciones, casualmente el mismo año de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos... como si fuese un presagio...

Putin es el modelo. Trump es el "discípulo amado" (mientras sea fiel al maestro).

Habrá que ver qué harán los "viejos ricos" en conversación con los "nuevos ricos" (los de verdad, no los de los "reality shows") y las fuerzas militares y de seguridad. Esto no se puede resolver con las viejas tácticas de gerrymandering y exclusión de votantes adversos. Ya el hackeo ruso demostró cómo y cuánto pueden apoderarse de los corazones y las mentes de los desafectados blancos pobres.

El futuro de los Estados Unidos, las democracias occidentales, Latinoamérica y el Caribe están en juego, pues a Rusia no les interesan solamente los Estados Unidos. En el 2015, justo después de la invasión de Crimea, Rusia le condonó a Cuba el 90% de su deuda de $32.5 billones. Ese año, además de visitar a Cuba, se trasladó a Argentina y Nicaragua. Con Argentina se exploró varios la importación de granos que las sanciones de Obama le prohibieron importar de los Estados Unidos. Argentina terminó exportándole a Ucrania, sin que se sepa si con el propósito de que llegue a Rusia. Con Chile se han propuesto proyectos de desarrollo aeroespacial y con Nicaragua, la posibilidad de hacer un canal transoceánico, una idea que por primera vez propusieron los ingleses a mediados del siglo XVIII.

Puerto Rico, ¿le resultará atractivo dada la deuda de $70 billones, la aversión de Trump a la inmigración de más latinoamericanos a los Estados Unidos y su localización geo-estratégica?