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El Instituto de Estadísticas, Marazzi y la agenda del PNP

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(San Juan, 11:00 a.m.) Nuevamente, el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, la voz oficial de los números y cifras del país, está en la palestra pública. Establecido por ley en el 2007, en las pasadas dos administraciones del Partido Nuevo Progresista, de cuatro administraciones que ha habido en el país, vuelve a ser controversial tanto la junta de regidores como su director ejecutivo, el Dr. Mario Marazzi. Los hechos se vuelven a repetir.

Bajo la administración de Luis Fortuño (2009 a 2012) no hizo más que llegar al poder este gobernante que intentó, por vía de cambios en la junta de gobierno de dicho cuerpo, de cambiar a su director ejecutivo, Marazzi, cuyo puesto es uno de 10 años. Así las cosas, Marazzi se defendió, les anunció una acción legal, reclamo sus méritos como investigador internacional distinguido, y recalcó su puertorriqueñidad. Lo dejaron tranquilo.

Desde hace unos días, el gobernador de turno, Ricardo Rosselló, ante una incongruencia en el número/estadísticas de los empleados transitorios en el país, levantó un cuestionamiento en torno al instituto, su junta y su director ejecutivo. Despidió a cinco miembros de la junta, nombró a cinco nuevos miembros, y de forma contradictoria pidió que Marazzi se quedará en el puesto.

El Instituto de Estadísticas cumple una función importante en el país, pese a que otras agencias cumplen funciones similares a éste. En particular, la Junta de Planificación cumple funciones similares. La diferencia es que el instituto debe aglutinar en un solo portal, todas las estadísticas de las agencias de gobierno del país, y de ciertos indicadores de la macro economía. En este sentido, su función es única.

Ahora bien, para una junta cuyos términos se asignan por ley, así como para un director ejecutivo cuyo nombramiento es de 10 años, lo que el país pide es cierto sosiego, paz, y sobre todo estabilidad institucional. Pero también, se necesitan cambios y transformación institucional, de forma tal que haya crecimiento estable. Ningún director ejecutivo puede o debe permanecer 20 años dirigiendo ninguna institución. Por naturaleza, los procesos terminan anquilosándose.

Por el bien del Instituto de Estadísticas, el gobernador de turno, Ricardo Rosselló, debe intervenir menos políticamente con dicho organismo. Nombrada la junta regente a nuevos términos, éste debe distanciarse. De igual forma, a quien se nombre como directora o director ejecutivo/a, debe asumir con gallardía e interés su puesto. Al Dr. Mario Marazzi, le damos las gracias por 10 años de buena práctica gubernamental. Ahora, a continuar dedicándole su vida profesional a otros proyectos. Pensemos.