Un hombre poligonal: el padre Feliciano Rodríguez

alt(San Juan, 9:00 a.m.) Las características y dones del padre Feliciano, párroco de Juncos, pocas veces convergen en un ser humano. Líder, laborioso, humilde, religioso con un profundo sentido cristiano, bondadoso, Maestro, luchador por la justicia social, historiador, patriota comprometido, flexible, excelente comunicador, sabio, respetuoso, consejero espiritual, virtuoso, responsable, afectuoso, solidario y otras cientos de características que lo convierte en un hombre de bien. El padre Feliciano estuvo comprometido con la causa de Vieques para sacar la marina, que tanto daño causaba a su territorio. Allí brindó ayuda espiritual y fue muy solidario con los manifestantes. Feliciano es muy querido por sus feligreses, líderes políticos locales y distinguido por el liderato de otras iglesias cristianas.

Natural del barrio San Salvador de Caguas, proveniente de una numerosa familia católica, tuvo en sus padres el mejor ejemplo de vida comprometida con el cristianismo. El amor a su patria y a la humanidad son grandes atributos que adornan su personalidad.

Realizó estudios de filosofía y teología en la República Dominicana y en Estados Unidos.

Siendo párroco de la Iglesia Inmaculada Concepción de Juncos, se dedicó, junto a un grupo de comprometidos laicos, a la restauración del templo. La edificación y estructuras bicentenarias ya mostraban los estragos causados por el tiempo. Este agotador proyecto confrontó enormes dificultades para su realización, pero el padre Feliciano nunca desfalleció ni desistió de la continuación de esta obra. El problema del financiamiento fue lo peor que tuvo que enfrentar, pero sus ruegos, junto a una fe inquebrantable, le permitieron conseguir de manos anónimas e insospechables, el dinero que tanto se necesitaba para terminar la obra. La misma fue declarada como monumento histórico de Puerto Rico.

Su obra pastoral es reconocida por todos sus feligreses y otras personas de la comunidad. Su cercanía con el pueblo y con los necesitados son muestra de un gran compromiso social. El anterior obispo de la diócesis de Caguas, a la que pertenece Juncos, Mons. Rubén González Medina, lo nombró Vicario de Pastorales, puesto al que sirvió con su acostumbrado compromiso. Su liderato alcanza confines mundiales, siendo el Coordinador a nivel mundial del Movimiento por un Mundo Mejor. Durante el presente año se ha desempeñado como director del Instituto Nacional de Pastoral Social. Este Instituto tiene su sede en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, (PUCPR) en Ponce. Bajo su liderato, se celebraron varias conferencias, un simposio y un curso de verano con créditos académicos. El curso se tituló Transparencia, Responsabilidad Social e Integridad y fue ofrecido por destacados catedráticos universitarios.

El pueblo de Juncos ha contado con sus servicios durante más de catorce años, pero Dios dispuso su traslado a otra parroquia. Hoy no nos sentimos triste por su traslado, porque se va con la satisfacción del deber cumplido. El padre Feliciano es considerado como un hijo predilecto de nuestro pueblo, pero éste brindará la bienvenida y su confianza al nuevo sacerdote que el obispo nombre en nuestra parroquia.