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El doble rostro de Iris: un pueblo que no se rinde ante la crisis

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Estar en una sala de emergencia suele ser tedioso. Nunca me ha molestado esperar, pero cuando los dolores aquejan y el malestar del cuerpo se apodera de ti la ansiedad toma control. Te desesperas. Sin embargo, mi última visita al hospital fue diferente. No, no me refiero a la atención, que donde voy siempre es de primera (Hospital del Maestro en Hato Rey), sino por una larga y profunda conversación que tuve con dos enfermeras sobre Puerto Rico, su crisis fiscal y su cultura.

Mi conexión con ellas fue de metiche. Escuchar dos mujeres inteligentes y hermosas hablando sobre temas que te apasionan es, para mí, una invitación a la camadería. Ambas se llaman Iris: Iris Ortiz e Iris García.

La frase que me atrajo la atención fue cuando García le comentó a su compañera y amiga, “La situación te impidió el sueño y los sueños”. Para comprender el significado de la frase debe hablar un poco sobre ambas primero.

García posee una maestría en enfermería pediátrica, con una concentración en neonatal y además es profesora de enfermería en la Universidad Interamericana. Está en planes de estudiar el doctorado en Trabajo Social o piscología, campos que le apasionan.

Ortiz tiene una maestría en música, además de bachilleratos en enfermería y música. Toca guitarra en una banda de rock suave en hoteles y clubes. Anteriormente, cuando sus guardias eran permanentes, era maestra de música en un colegio.

La crisis fiscal las golpeó a ambas. Primero la reducción de jornada pues el hospital tuvo que reducirle a su personal un día a la semana. Segundo, se perdieron los horarios permanentes y esto afectó sus otros trabajos.

Ambas optaron por quedarse en el hospital, porque aman la enfermería. Empero Ortiz insiste que García es más comprometida porque su maestría es enfermería y la de ella en el campo que la apasiona, la música.

“Mi vida se trastocó cuando me pusieron en horario rotativo”, señala Ortiz. “Amo la música, me gusta educar. Los estudiantes estaban listos para formar un coro cuando tuve que renunciar. El cambio de horario me perturbó el sueño y perdí un componente importante de mi vida”.

“Mira la crisis fiscal y económica nos afecta a todos de una u otra manera”, puntualiza García, pero los puertorriqueños somos héroes, sobrevivientes, duros de roer y saldremos de esta”.

“El pueblo fue traicionado por los partidos mayoritarios, pero ellos y sus líderes no nos representan. Nosotros somos guerreros Puerto Rico es nuestro no de ellos”, añade.

“Tuve que dejar un empleo que me llenaba el alma. Ver los rostros de los estudiantes aprendiendo solfeo, cantando y tocando instrumentos es una experiencia que no se puede pagar con dinero. Lo extraño, me afectó porque me apasiona, el dinero lo sustituí tocando un grupo de rock, pero lo mío es enseñar música. Estoy buscando alternativas como enseñar en una universidad o dar clases en privado”, dice Ortiz.

A pesar de estar preocupadas por el país, ambas están seguras de que los puertorriqueños rescataremos a Puerto Rico. Están seguras de que la cultura rescatará a la Patria.

“Tenemos una cultura hibrida”, asevera García. “Todos los pueblos que han llegado a nuestras playas han aportado algo a nuestra identidad. Mas nosotros somos hijos de la percusión”.

“Cuando te tocan un tambor el miedo se evapora y tu cuerpo se contonea. Los científicos dicen que el tambor marca los latidos del corazón materno por eso su sonido te aquieta las emociones y te da seguridad”.

“Pero yo creo que el toque del tambor y el repique del pandero son las voces de los ancestros que nos gritan desde la eternidad: “son un pueblo guerrero, descendientes de dioses. Un pueblo que el carimbo marcó la piel, pero nunca el alma. Son una raza indómita y valiente. Confíen, saldrán adelante”.

“Yo amo mi cultura y mi identidad”, enfatiza Ortiz. “Cada día nos refugiamos más en nuestra cultura, solo hay que ver los festivales”.

“Eso es así”, dice García. “Hace unas semanas estuve visitando la playa de Humacao y había un grupo de pleneros. Llamé a unas amigas, estas llamaron a otros y así, en un momento, nos conglomeramos miembros de siete familias a escuchar y bailar plena”.

“Nuestra música es alegre, contrario a la de otros pueblos que es melancólica. La negritud como tú dices está en nuestro código genético.

“Como músico puedo asegurarte que toda nuestra herencia musical tradicional tiene la esencia africana inscrita en sus raíces”, asevera Ortiz. “El cuento del jibaro blanco es una falacia. Somos un pueblo multirracial, multicultural, con una cultura vibrante que se transforma sin perder su raíz afropuertorriqueña”.

“Nuestra identidad es ser puertorriqueños, nuestras madres son arahuacas, africanas y europeas, en ese orden. Esas madres grabaron en sus hijos la conciencia de la identidad y es en esa identidad donde nos unimos como pueblo y nos fortalecemos como nación. Somos invencibles”.

“Ser puertorriqueña me ha ayudado a conseguir trabajo en Estados Unidos”, indica García. “He ido a trabajar en reservaciones indígenas junto a enfermeros africanos, canadienses, afroestadounidenses… todos me han felicitado por la capacidad de adaptación que tengo para trabajar con otros e integrarme a las culturas de ellos. Siempre les digo que mi nación es multicultural y que eso nos da una capacidad de adaptación social que otros pueblos no tienen”.

“Soy realista. No niego que el racismo existe, aun entre algunos de nosotros, pero los puertorriqueños hemos superado mucho el discrimen racial y eso es un elemento identitario poderoso”, atesta García.

“La verdad es que la identidad nos une”, enfatiza Ortiz. “Esa identidad que demuestra algunas tonalidades europeas no oculta su negritud ni sus pinceladas taínas. Somos un pueblo alegre, hijo del Mar Caribe y de países bañados por el Océano Atlántico. Somos una nación rica, nuestra identidad es el más preciado de los tesoros”.

“El tambor nos sincroniza, nos mueve, nos hace vibrar y estimula los sentidos. La bandera nos identifica y el tambor nos congrega para decirle al planeta: Mira “despacito” que aquí estamos los hijos de Borinquén bailando “suavecito” en la tierra de nuestros ancestros, que es nuestro legado, es nuestra Patria”, asevera García.

Los deberes del trabajo interrumpieron la amena charla. Ellas a cuidar pacientes y yo a una camilla. Empero mi alma se regocijó ante la fortaleza de estas dos titanas.

Las Iris representan al pueblo que no se rinde ante los golpes económico, el incremento de la criminalidad, la opresión colonial, el mal gobierno, la falta de empleo… que abaten la sociedad puertorriqueña. García y Ortiz confían en el sentido indetitario, en la cultura y el amor patrio como armas poderosas para abatirán cualquier infortunio que golpee a los hijos de Puerto Rico.