Barrio Obrero – un ejemplo de reconstrucción urbana a partir de la comunidad

(San Juan, 9:00 a.m.) Ir de gira por la avenida Borinquén y detenerse en la plaza Barceló del centro urbano llamado Barrio Obrero, en San Juan, es más que nada un deleite de auto-gestión comunitaria orgánica. Sin el gobierno central, ni el estatal; más aún, sin la presencia del gobierno federal en cualquier formato; y sobre todo sin la visibilidad de artistas u organizaciones sin fines de lucro buscando una oportunidad de exposición mediática, Barrio Obrero hoy opera, a poco más de dos semanas del huracán María, con una normalidad total.

Barrio Obrero es hoy un centro urbano compuesto por miembros de la comunidad boricua, en un 60 por ciento; miembros de la comunidad dominicana en un 30 por ciento; y miembros de otras comunidades como la haitiana, francesa y cubana, que allí residen. Barrio obrero es un cosmos multicultural, de personas asalariadas, pequeños empresarios, y más que nada de personas que transitan por la economía de empleos informales.

Cuenta Paco José, nombre ficticio ofrecido por el entrevistado, que al día siguiente del paso del huracán María, los residentes de Barrio Obrero fueron a la plaza Barceló, y la limpiaron. Uno como observador puede dar fe de dicho gesto, pues la plaza tiene una apariencia de normalidad y limpieza que es impecable. Alega Paco José, que el único árbol que se había caído de raíz fue precisamente ayer en el día de la entrevista, que el Municipio de San Juan llegó por vía de una brigada con equipo técnico, y cortaron el mismo. Pero, según nos narra nuestro entrevistado, realmente hablando el esfuerzo de limpieza fue de la comunidad y el municipio estuvo ausente.

De otra parte, transitando por la avenida Borinquén, uno se encuentra que todos los pequeños negocios tienen una planta eléctrica de apenas 2.5 a 3.5 kilos de electricidad, que las hace operante y donde todas ellas estaban ofreciendo servicios a la comunidad. Lo curioso, es que toda tienda abierta con su propia planta eléctrica tenía a su vez una mesa para ofrecer un servicio gratuito a los transeúntes de carga y recarga eléctrica. Con cables de múltiples enchufes, la avenida Borinquén ofrecía una vista panorámica de cientos de personas paradas todas frente a una mesa, donde tenían cargando su teléfono móvil.

Habría que destacar que en Barrio Obrero los abastos de comida, hielo y gas, por dar unos ejemplos concretos, nunca terminaron. Algo nos dice que los almacenes primarios de estos bienes, entre otros, estaban allí en la propia comunidad, la cual desde el día siguiente del huracán continuó vendiendo todos los productos primarios para los residentes del área.

Nos parece que la auto-gestión comunitaria más allá del discurso del estado, de los expertos académicos o de organizaciones de servicios sociales, es tan bien, una intuición aprendida. Barrio Obrero hoy se encuentra repuesto, recuperado y en plena gestión económica. ¿Modelo para otras comunidades? Pensemos.

Foto: Neysa Jordán