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¡Guapea Ricardo Rosselló!

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) El gobernador de turno, Ricardo Rosselló, se encuentra peleando o acorralado en la esquina del cuadrilátero. Su oponente, la Junta de Supervisión Fiscal. En este momento él intenta hacer todo para demostrar que, cómo ciudadanos de los EE.UU. tenemos unos derechos, y por otro lado, que todo lo que nos pasa es producto de la condición colonial de la isla. Lo problemático de la situación, es que bajo el paradigma que él promueve, nos quedamos dentro de la lógica de colonialismo y una de sus posibles formas de resolución: la incorporación plena de Puerto Rico como estado de la federación de los EE.UU.

Es curioso, pero el gobernador ha impulsado la agenda que como ciudadanos de los EE.UU. tenemos unos derechos. Alguno de sus asesores no ha sabido explicarle que la ciudadanía de Puerto Rico es colonial, y que es de segunda clase. Esto son la secuela de casos resueltos en la década de 1970 por el Tribunal Supremo de los EE.UU. Por otro lado, coincidimos con él que la imposición de la junta, así como sus directrices, son un acto adicional de colonialismo.

Donde discrepamos es en la solución. El gobernado ha impulsado la idea de consagrar la estadidad como forma de resolver nuestros males. En esta falla. La estadidad no resolverá muchos de nuestros males, que se traducen hoy a la falta de productividad de bienes de consumo primarios, desde agrícolas hasta de producción de calidad de vida diaria. En esta medida, el gobernador no explica bien muchas de sus ideas, pues hacer de Puerto Rico un país autosuficiente, en todo o casi todo, podría tener también el efecto de plantear que el colonialismo es el problema. Sobre todo, que la solución es mayor soberanía o la independencia nacional, y no mantenernos vinculados con los EE.UU.

Lo interesante es que el gobernador, como lo hiciera en su momento Willie Colón y Héctor Lavoe, intenta “guapear” y cuestionar al congreso y a la junta, y el interés de ambos de insertarse cada vez más en la gerencia del gobierno de Puerto Rico. Esto es curioso, pues la junta alega que el gobierno de Puerto Rico está mal administrando el país. Posiblemente en algunos renglones tienen razón, pero no en todos. Ahora bien donde discrepamos con la Junta de Supervisión Fiscal es en su deseo de tomar control de todo el aparato del gobierno de Puerto Rico.

En esa discrepamos, pero no por eso debemos de apoyar al gobernador. La solución yace en transformar las bases productivas del país, y a partir de ahí buscar mayor soberanía nacional o la independencia. Sólo así podremos salirnos del Congreso federal y de la Junta de Supervisión Fiscal. Pensemos.