Mar10162018

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Escenarios cambiantes desafían a la clase obrera

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(Panama, 3:00 p.m, ) (PL) Los desafíos que enfrenta el movimiento sindical internacional y los retos de los gremialistas cubanos, centró el diálogo de Ulises Guilarte, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), con Prensa Latina durante su reciente visita a Panamá.

Fue categórico al afirmar que la mayor amenaza de los trabajadores de la región es contrarrestar el avance y los impactos de la ofensiva neoliberal, responsable de las olas de privatización impuestas por las grandes trasnacionales con sus políticas, dirigidas a eliminar las prestaciones sociales.

En tal sentido, resaltó la nueva reforma laboral que aplica el presidente Michel Temer en Brasil, la cual no reconoce los convenios colectivos de los sindicatos y deja a la libre empresa la negociación individual, que 'es como clavarle un cuchillo en la espalda al sindicato'; estrategia que también instauró el mandatario francés, Emmanuel Macron.

'Esa ofensiva trata de desnaturalizar y deslegitimar el papel de los sindicatos, además de desarrollar una política encaminada a eliminar las conquistas en el campo de las prestaciones sociales de los trabajadores. Por ello, debemos prepararnos para enfrentarlas y derrotarlas', aseguró Guilarte.

Ante la pregunta de cómo revertir esta situación, el líder obrero lanzó su respuesta sin titubear, porque es un tema que analiza a diario el movimiento cubano en sus encuentros con homólogos de muchas naciones.

'En primer lugar, con una unidad monolítica que genere una capacidad de movilización mayor, asegure fortaleza en el enfrentamiento a esas políticas; pero también, evitando el excesivo fraccionamiento de los movimientos sindicales regionales, nacionales e internacionales', afirmó.

Fraccionamiento que a su juicio no es expresión de democracia y pluripartidismo, pues con ello se cumple el accionar imperialista: divide y vencerás.

'Solo la unidad que siempre promulgaron Fidel (Castro), (Hugo) Chávez, (José) Martí, los próceres de nuestra América como arma necesaria, resulta más que nunca imprescindible para avanzar en la lucha de los movimientos sindicales y sociales de la región'.

Aseguró Guilarte que la mirada de los sindicatos tiene que verse reflejada, además, en cuánto hemos avanzado en la creación y construcción de consensos, a partir de la capacidad innovadora y de un discurso más creativo que legitimice su verdadero papel en la defensa de los derechos de los trabajadores.

'Todo ello nos tiene que conminar hoy a darnos cuenta de lo necesario que resulta el concepto de Fidel sobre la unidad, en el marco de las diferencias, como un arma y una necesidad indestructible, que nos da fuerza ante el empuje del imperialismo y la aplicación de sus políticas neoliberales', dijo.

Sin embargo, para el dirigente obrero hay otro concepto que en los tiempos actuales debemos ensalzar: la solidaridad, pero centrada en compartir lo que tenemos y no en dar lo que sobra.

Y en ese sentido, expresó que los eventos meteorológicos de los últimos tiempos acaecidos en la región, son el ejemplo más palpable de lo necesario e imprescindible que resulta la integración para que la solidaridad llegue a todos.

'Unidad, solidaridad y procesos integracionistas en el ámbito del movimiento sindical internacional debe llevarnos a reflexionar, y eso fue lo que sucedió en el Congreso de los trabajadores panameños', en referencia al cónclave de la Central Nacional de Trabajadores de Panamá, efectuado del 23 al 25 de noviembre, al cual asistió como invitado.

En este encuentro también se delineó una plataforma de acciones para renovar fuerzas y luchas, 'conscientes en el papel de los sindicatos y los obreros en la correlación de fuerzas del escenario contemporáneo internacional', subrayó.

Al indagar sobre la importancia de reuniones de este tipo, el líder sindical cubano aseveró que los foros de debate y reflexiones de cualquiera de las organizaciones obreras internacionales clasistas y unitarias, son un espacio y una mirada crítica y retrospectiva para lo que se puede hacer.

E insistió en la utilidad de esa estrategia en un contexto geopolítico global, donde la ofensiva del capital neoliberal impacta de manera directa en el trabajo con una expresión marcada en la pérdida de las llamadas conquistas sociales.

Realidad que, a juicio suyo, también tienen un reflejo en las sociedades de la Europa occidental debido a la tercerización del empleo, 'como las maquilas que se desarrollan en Centroamérica y el Caribe', y en la pérdida, por discriminación, de las prestaciones sociales de migrantes, mujeres y jóvenes.

No obstante, recordó que el movimiento sindical de América Latina y el Caribe deberá dirigir su mirada a lo que falló, para que el imperialismo haya tenido éxito en el desmonte de procesos integracionistas de la región.

Como ejemplos ilustrativos enumeró la destitución parlamentaria de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil, electa por 350 millones de habitantes; y el hecho de que el movimiento sindical argentino no alcanzó la fuerza necesaria para evitar el ascenso al poder del mandatario neoliberal Mauricio Macri, quien expulsó a más de 150 mil empleados públicos.

PRIORIDADES DEL MOVIMIENTO OBRERO CUBANO

Al volver la mirada a Cuba, otros son los retos dentro de la transformación actual que vive el país, donde la base económica presenta conceptos novedosos y, por tanto, sugiere prioridades a los trabajadores.

'La principal de todas es llevar a vías de hecho la implementación de los lineamientos, la conceptualización y el modelo de desarrollo económico y social que aprobó en 2016 el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba', sentenció Guilarte.

Y al ampliar su opinión explicó que en ellos 'está la plataforma programática para la conducción del país en un contexto de transformaciones en el escenario laboral', y en ese nuevo panorama, ilustró cómo el 29 por ciento de la población económicamente activa labora hoy bajo formas de gestión no estatal.

Esta situación 'ha impuesto un desafío en el reconocimiento, liderazgo y la capacidad organizativa' y reconoció los avances en la transformación de la entrega de la tierra en usufructo a manos privadas.

Otro aspecto en el cual los gremios juegan un papel fundamental es la aplicación de la nueva ley de inversión extranjera, 'donde debemos velar desde el sindicato por el cumplimiento de las normativas jurídicas legales', acotó.

'Además, se moderniza la política tributaria e impositiva, que desde el movimiento sindical velamos porque se respeten los derechos de los trabajadores', amplió. No obstante, para el dirigente obrero la cruzada más dura es el incremento del salario según el principio de distribución socialista 'que cada cual, a partir de sus resultados concretos, pueda recibir el salario que le permita satisfacer sus necesidades y el de la familia'.

Sobre el tema aseguró que actualmente hay un debate importante en la sociedad, para encontrar las vías que permitan incrementar gradualmente el ingreso de los trabajadores.

'Pero, en términos de batalla del movimiento sindical, la más importante es el desarrollo sostenido de la eficiencia de nuestra economía porque esa es la que genera riqueza', aclaró.

'Paralelo sobresale la batalla en el campo ideológico, sobre todo en momentos en que el presidente de Estados Unidos, (Donald) Trump, ha declarado abiertamente y de manera unilateral recrudecer el bloqueo contra nuestro país', denunció.

En su objetivo central está 'tratar de asfixiarnos, a partir de restricciones financieras y económicas, con una clase obrera cualitativamente nueva, con una alta formación profesional y exigente de lo que considera sus derechos ganados', explicó sobre un escenario novedoso en el plano nacional.

'Todo eso nos impone que el diálogo, el debate, la capacidad de escuchar y convencer no puede ser de otra manera que sobre la base de argumentos sólidos, para sumar más gente a la obra de la Revolución, que sin dudas es lo que da la estabilidad', sentenció.

*Corresponsal Jefa de Prensa Latina en Panamá.

arb/npg