Mié07182018

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La reforma fiscal federal ha sido olvidada

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alt(San Juan, 12:00 p.m.) Han pasado varias semanas luego de que el Congreso federal y el presidente de turno de los EE.UU., Donald Trump, dieran vida a la nueva ley de reforma fiscal federal. Bajo la misma, el gobierno de Puerto Rico, bajo la dirección del gobernador de turno, Ricardo Rosselló, se ofuscó en detener dicha reforma, y sobre todas cosas que se declarara por vía de la misma, a Puerto Rico como un territorio foráneo. El gobierno de Rosselló fue derrotado en su intento, y la reforma pasó tal cual se anunció.

En un informe que la prestigiosa agencia de investigaciones económicas, Estudios Técnicos de Puerto Rico, realizó, se demuestra que la reforma tiene impacto en tres áreas específicas: por un lado, en declarar a Puerto Rico un territorio foráneo, con una tasa contributiva sobre repatriación de ingresos en el 12.5 por ciento (repatriación). Por otro lado, la reforma afecta la competitividad entre estados y territorios, en el cual las corporaciones domésticas en los estados habrán de pagar de forma efectiva un 10.85 por ciento de impuestos federales, mientras en Puerto Rico, como domésticas o foráneas, tendrán que pagar 10.85 o 12.5 por ciento, en adición al impuesto local del 4 por ciento. En este sentido, la isla pierde competitividad.

El último efecto de la reforma es sobre las transferencias de fondos federales, las cuales en el plazo de 2019 al 2027, se verán modificadas en su transferencia hacia la isla. En particular, lo referente a la asistencia en salud federal para los individuos, habrá de ver una reducción en la asistencia para la isla.

Ante este cuadro de análisis macro económico, la postura asumida por el gobierno de turno de Ricardo Rosselló es por decir lo mínimo, patética. La misma se concentra en conseguir fondos federales para desarrollar el país, mientras el modelo de inversión por invitación se diluye con los cambios efectuados en el Código de Rentas Internas federal. Por lo tanto, es momento de promover otro modelo de desarrollo macro económico, el cual podría estar gobernado por el desarrollo de iniciativas donde el eje de los incentivos contributivos no sea el factor determinante. Pensemos.