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Puerto Rico: ¿un país del primer mundo?

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Existen diversas clasificaciones para denominar el desarrollo y el progreso de un país en términos económicos políticos y sociales. Estas clasificaciones se utilizan mucho en las organizaciones internacionales como la Organización de las Naciones Unidas. Se aplican principalmente a países soberanos. Muy pocas veces estas clasificaciones se utilizan para dirigirse a las colonias como Puerto Rico.

Algunas de estas clasificaciones son: Países desarrollados vs. Países subdesarrollados o “en vías de desarrollo”; Países del Centro vs Países Periféricos, Países del primer mundo y Países del tercer mundo y países emergentes.

Es común en el imaginario popular de Puerto Rico sentirse que somos parte del Primer mundo. Esta creencia se debe en parte a nuestra peculiar situación colonial con Estados Unidos. Muchos puertorriqueños afectados por el colonialismo y sus efectos psicológicos, se sienten ser “americanos” y están totalmente identificados con esa nación, (América: en su versión estadounidense), sintiéndose parte de ella. Su identificación llega a tal grado que rechazan nuestros símbolos nacionales, incluyendo su bandera. Al sentirse parte integral a la potencia del norte, se identifican como ciudadanos de un país del Primer Mundo. Ellos olvidan que “Puerto Rico pertenece a Estados Unidos, pero no forma parte de Estados Unidos,” según lo definió el Tribunal Supremo desde principios del Siglo XX.

En diferentes momentos, prestigiosos economistas y sociólogos puertorriqueños han denunciado la precariedad económica y social en que se vive en Puerto Rico. Otros añaden como limitación política, la falta de poderes soberanos para resolver nuestros propios problemas.

Lo cierto es que las políticas fiscales implantadas por los diferentes gobiernos en las últimas décadas son las responsable de nuestra faraónica deuda fiscal. El neoliberalismo, el capitalismo salvaje y la corrupción gubernamental que imperan en Puerto Rico, son también responsables de la gran crisis económica y financiera que existe en Puerto Rico. Los bonistas de Wall Street están reclamando sus pagos y el gobierno continúa pidiendo una renegociación de la deuda pública. Como resultado de la crisis económica y la deuda, ya el gobierno de Puerto Rico incurrió en varios impagos de la misma.

El Congreso de Estados Unidos le impuso a Puerto Rico una llamada Junta de Supervisión (Control) Fiscal. Este organismo creado mediante la Ley Pública, PROMESA, tiene plenos poderes sobre los asuntos fiscales del gobierno de Puerto Rico y amplios poderes sobre las tres ramas de gobierno.

Como una contradicción, la directora ejecutiva de este embeleco recibe de sueldo la astronómica cifra de más de $600,000 dólares al año. También recibe el pago de su residencia, viajes y otros beneficios. Las demandas para conseguir el pago a los bonistas y otros asuntos, son resueltos por una jueza especial nombrada por el presidente de Estados Unidos.

En Puerto Rico existe una gigantesca pobreza. La misma alcanza a casi la mitad de su población. El gobierno y otras poderosas instituciones han tratado por varios medios de ocultar la misma. Esto se debe a las intenciones del gobierno de mostrar crecimiento y desarrollo.