Dom04222018

Last update03:42:06 PM

Keleher impulsa proyecto de escuelas charters a favor de los ricos

  • PDF

alt(San Juan, 2:00 p.m.) La educación y la cultura identitaria puertorriqueña se enfrentan al peor ataque que han recibido desde el establecimiento del acuerdo colonial conocido como Estado Libre Asociado. Abiertamente un residente de Fortaleza inicia un ataque directo contra el sistema que tiene bajo su jurisdicción el formar ciudadanos y concienciar sobre la identidad de los futuros puertorriqueños. El anuncio fue hecho con bombos y platillos y transmitido por todas las televisoras del país. El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló Nevares, anunció el pasado lunes que iba a presentar un proyecto de ley para establecer el sistema de escuelas chárter en el país y de vales para que los padres puedan inscribir a sus hijos en escuelas privadas.

Fuera de reconocer el fracaso de Julia Keleher como Secretaria de Educación, el Gobernador solo confirmó el rumor que corría de boca en boca desde la segunda semana luego del paso del huracán María, las clases no se restauraban porque estaban buscando una excusa para desmantelar el Departamento de Educación y establecer las escuelas chárter.

La noticia no debe sorprendernos, pero si preocuparnos. El establecimiento de escuelas chárter en manos de los amigos del alma puede dar paso a un nuevo intento de americanización y de destrucción de los valores que identifican a los puertorriqueños.

La administración Rosselló no tiene personal capacitado para dirigir el sistema educativo y las acciones de Keleher denotan su intención política. Estoy convencido, que el sistema fue puesto en manos de una persona ajena a la idiosincrasia puertorriqueña porque ningún educador que se respete así mismo se prestaría para una acción que atenta no solo contra la seguridad magisterial sino el sentido de pertenencia y por ende la cultura.

Intentando convencer a la masa electoral, las escuelas “charter” (concertada o semiautónoma en español) son presentadas como una panacea para resolver el pobre desempeño educativo de los estudiantes puertorriqueños en el sistema público de enseñanza. Pero, ¿qué es una escuela chárter?

Las escuelas chárter fueron constituidas como instituciones públicas autónomas y financiadas por el estado que operan como una corporación sin fines de lucro que son evaluadas en base al éxito académico de sus estudiantes. En la actualidad existen variaciones al concepto original en concordancia a las regulaciones establecidas por cada una de las 43 jurisdicciones (42 estados y el Distrito de Columbia) donde están establecidas.

La Alianza Nacional de Escuelas Públicas Chárter las define como escuelas públicas, libre del pago de matrícula y abiertas a todos los estudiantes. En contadas ocasiones operan independientemente del distrito escolar tradicional, ofrecen una instrucción de alta calidad y los maestros tienen la autonomía para diseñar un salón de clase acorde a las necesidades de sus estudiantes. Las escuelas, asegura la Alianza, tienen directores dinámicos capaces de crear una cultura escolar que fomenta el aprendizaje y la satisfacción de los padres.

El propósito de las escuelas es mejorar el aprendizaje en ciencias y matemáticas, sensibilizar culturalmente a sus estudiantes, fomentar las bellas artes y la enseñanza de segundos idiomas, entre otros.

Un poco de historia es meritorio para comprender el origen de las escuelas concertadas. Este tipo de escuelas surgen como una respuesta a la crisis educativa que presentaban los distritos escolares con recursos económicos limitados en Estados Unidos en la década de 1970. El concepto fue propuesto en 1974 por el Dr. Ray Budde, un profesor de la Universidad de la Massachusetts en Amherst. La idea cayó en el olvido hasta que fue adoptado por la Federación Americana de Maestros a finales de la década de 1980 como una posible reforma en el sistema público de educación. La primera escuela concertada se estableció en Minnesota en 1991.

En Estados Unidos existe un desbalance entre los distritos escolares ricos y pobres. Las escuelas en distritos ricos, entiéndanse donde hay mayor disponibilidad de recursos, recibirán una educación superior porque los padres y los políticos exigirán mayor calidad educativa y cuentan con el dinero para comprar equipos modernos e innovadores y pagar salarios de lujo a profesores con maestrías y doctorados. . En los distritos pobres, en su mayoría con una gran población minoritaria de escasos recursos y que pagan menos contribuciones, reciben una educación promedio. Mientras más recursos, como buen sistema capitalista, mejores serán los servicios.

El sistema ha tenido sus éxitos y fracasos. En áreas acomodadas se han dado excelentes resultados, pero en las pobres, los altos costos de alquileres, utilidades públicas, servicios y salarios han condenado a la muerte las iniciativas chárter. El año pasado se crearon 440 escuelas y cerraron 270 en los 42 estados y el Distrito de Columbia, lugares donde existe el proyecto.

Debemos hacer hincapié, antes de continuar, que Puerto Rico en la década de 1960 contó con un sistema educativo excelente que fue considerado uno de los mejores de los Estados Unidos y fue replicado tanto allá como en Latinoamérica. El Dr. Ángel Quintero Alfaro, primero como Sub Secretario y luego como Secretario de Instrucción Pública, a través de las escuelas modelo fomentó la enseñanza del vernáculo, con dos horas, una de gramática y otra de lectura; el inglés en igual condiciones y un tercer idioma (francés), que se iniciaba en cuarto grado; fortaleció las ciencias y las matemáticas; el aprendizaje de las bellas artes; hacia énfasis en la historia, el desarrollo del liderazgo, la educación física y la identidad nacional. La instrucción se iniciaba a las 8:00 am y concluía a las 4:30 pm. Había actividades extracurriculares y programas de verano. Las actividades eran tan divertidas que los estudiantes disfrutaban de la escuela y la añoraban los fines de semana. Por desgracia, la politiquería destruyó este sistema porque para los anexionistas resultaba demasiado europeo y alejaba al país de la conceptualización monolítica estadounidense.

La innovación escolar es buena. Promover la excelencia educativa es un deber. El peligro radica en lo que implican los términos autonomía educativa y flexibilidad del que disfrutan las escuelas chárter. Además, debemos recordar que a estas escuela se le exime en muchos casos de cumplir con los requerimientos que se le exigen a las escuelas publicas tradicionales.

En un país banderizado políticamente, donde los colores pesan más que la cordura y es capaz de nublar el raciocinio, hasta dar por bueno lo que es incuestionablemente malo, este tipo de proyecto puede ser nefasto.

Los puertorriqueños hemos pasado por momentos de fuerte represión donde se intentó suprimir el vernáculo, se condenada con pena de cárcel ondear la Monoestrellada y se ridiculizaban los elementos que nos hacen puertorriqueños. La metrópoli no pudo destruir las convicciones del jibaro, que se negó a convertirse en estadounidenses, y forzó su migración en los años 1950 ayudados por el Partido Popular Democrático (PPD). Lo mismo sucedió con los nacionalistas, quienes al cerrarle el PPD la posibilidad de obtener empleos se vieron obligados a emigrar a Estados Unidos.

Esta vez, en un país moralmente lacerado por la mediocridad de sus gobernantes, empobrecido por los politicastros que han saqueado sus arcas, que obliga a sus profesionales a emigrar por la falta de empleo y sumergidos en una desesperanza apática, resulta demasiado peligroso aceptar la imposición de un sistema que no se ve comprometido con nuestra esencia de pueblo.

Poner en manos ineptas y en personas ajenas a nuestra identidad e historia el futuro educativo y la formación de nuestros ciudadanos es peligroso. Debemos actuar concienzudamente, evaluar y mantenernos atentos sobre el derrotero que se oculta detrás de esta movida palaciega.

Creo en la educación, soy producto de la escuela pública, reconozco los problemas que enfrenta el sistema educativo, favorezco la innovación y el aprendizaje, pero no tranzo con aquello que atente contra mi esencia como puertorriqueño.