Mar08142018

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Rosselló tira la toalla… a fin de cuentas es un boricua más

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alt(San Juan, 11:00 a.m.)  Por primera vez en su mandato político (2017-2020) el gobernador de turno, Ricardo Rosselló, ha tirado la toalla.  En la noche de ayer, en transmisión simultánea por todas las estaciones de televisión del país y algunas de radio, el gobernador indicó que daría marcha atrás a la problemática propuesta de una reforma laboral.

Sí es una acción oportunista de un político acorralado por su propia historia: su deseo de ser gobernador, pese a todos los problemas económicos que experimenta el país.  En la historia oficial, como él apuntó anoche, el gobernador electo es él. En la realidad, y luego de la decisión de Pueblo v. Sánchez Valle, junto a la promulgación de la Ley PROMESA, a partir del verano del 2016, el país dejó de existir, y se ha convertido realmente hablando en una oficina-territorial del Congreso federal.

Lo interesante del gobernador Rosselló no es que diera una virazón de 180 grados en lo que respecta a la reforma laboral, así como a otras exigencias de la Junta de Supervisión Fiscal.  Lo interesante es que anoche y en las reacciones de los miembros de su propio partido, el Partido Nuevo Progresista (PNP), el adjetivo que más utilizaron fue que el proceso impuesto por la Junta de Supervisión fiscal es uno antidemocrático y su práctica es una dictatorial.  Por primera vez, el gobernador asumió el discurso, la narrativa, la forma de hablar, del pueblo.

Entonces, lejos de criticar de forma automática y simplista al gobernador, sobre todo por razonar que éste se movió en su estrategia política para levantar votos hacia su reelección en el 2020, también podríamos analizar que, al cambiar de posición, el gobernador abrió la puerta para negociar con los sectores que se oponen a su política pública.  En otras palabras, nuestro enemigo como pueblo no es el gobernador, sino la Junta de Supervisión Fiscal.

El gobernador, a fin de cuentas, es un boricua más con el cual podríamos sentarnos a negociar.  Exploremos la nueva oportunidad que ha surgido. Definamos una agenda de pueblo, que incluya al gobernador como a los otros partidos políticos y enfrentémonos a la Junta de Supervisión Fiscal.  Pensemos.