Sáb08182018

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La suspensión de las leyes de cabotaje no tuvo efecto alguno

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) Contrario a término, durante el período del 28 de septiembre al 18 de octubre del 2017, por vía de una orden del presidente Donald Trump, las leyes de Cabotaje que aplican a Puerto Rico desde el 1920, se dejaron en suspenso. Por 10 días y una extensión automática de 10 días, barcos y aviones de bandera no estadounidense, podían haber entrado a los puertos nacionales de la isla de Puerto Rico, viniendo de territorio de los EE.UU. Esto debió abaratar los costos de los productos, y también garantizar que los abastos no faltaran a la isla. Lamentablemente y por las insuficiencias del gobernador de turno, Ricardo Rosselló, la experiencia no se pudo medir, por lo que tengo no se puede evaluar en ninguna dirección.

Las leyes de Cabotaje, un conjunto de leyes que se inicia en el 1900 con la Ley Foraker, continúa con la enmienda a la Ley Jones de 1920, conocida como la ley de la Marina Mercante, y se extiende al 1979 con la ley de Cabotaje aéreo, se han aplicado de forma directa a Puerto Rico, Hawái, Alaska y la isla de Guam. Los demás territorios de los EE.UU. que sean de ultramar, no les aplican estas leyes.

Bajo las leyes de Cabotaje, tanto el navío como la nave aérea, deben ser de bandera de los EE.UU., propiedad de ciudadanos de los EE.UU, manufacturados en dicho país y los oficiales como la tripulación deben ser ciudadanos de dicho país. La suspensión de dichas leyes habría permitido que otro tipo de embarcación, aérea o naval, hubiera entrado a la isla con mercancía.

En las investigaciones que se están conduciendo de momento, por parte de investigadores adscritos a la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras, se ha encontrado, lo más importante, que el gobierno de Puerto Rico no contabilizó la experiencia de los barcos y aviones que descargaron durante los 10 días de la suspensión de las leyes de Cabotaje. Esto nos deja sin ninguna otra opción, de momento, que seguir conviviendo con dichas leyes. Pensemos.