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La 2da reforma laboral crea una zona de guerra: Puerto Rico

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alt(San Juan, 12:00 p.m.) El presente momento histórico de Puerto Rico lo constituye el hecho factual de un gobierno títere colonial y una junta dictatorial (impuesta por Washington) que le han declarado la guerra al pueblo. Es la imposición de la mano dura de la dictadura del capital financiero (entiéndase Wall Street-Washington) para cobrar una deuda de su faz ilegal e inmoral, montada sobre un esquema de fraudes financieros, corrupción gubernamental y traición al país.

Puerto Rico es una zona de guerra; así lo evidencian los continuos ataques contra el pueblo trabajador y sectores desposeídos de nuestro conjunto social. Esa guerra contra el pueblo tiene varias vertientes. A saber, el despojo de los derechos laborales tanto del sector público como el privado, el recorte de las pensiones de nuestros retirados, el cierre de cientos de escuelas, los ataques contra la Universidad de Puerto Rico, entre otros.

La junta dictatorial (mal llamada de control fiscal) asume el control del presupuesto del país y el gobierno títere juega a que le hace resistencia para luego continuar conspirando con la junta en el saqueo de los dineros del pueblo. Sabemos que la junta y el gobierno títere no tienen un plan de desarrollo económico para el país. Trabajan y confabulan en un plan de desmantelamiento de la Nación y de la infraestructura material de esta.

El PNP sabe hace rato, que la estadidad es un proyecto político fracasado e inviable. Primero porque no cuenta con el aval mayoritario del pueblo puertorriqueño y segundo, porque no cuenta con el respaldo de los sectores político-económicos del imperio.

Por eso, parte de su agenda es el desmantelamiento de la Nación. Lo hacen mediante el cierre de escuelas, el rediseño de currículos, cierre de cursos, la negación de la historia y los valores culturales, el acoso a la Universidad. Ni siquiera hay casualidades en los días de fiesta que eliminan y los que enaltecen. Invaden el escenario político-gubernamental con funcionarios gringos, en educación, AEE, Turismo y la injerencia directa en los aparatos represivos del gobierno de la dictadura.

Claro que saben que habrá resistencia y mucha. Por eso montan su segunda vertiente, la más directa de la guerra contra Puerto Rico. Saben de la reserva moral de nuestro pueblo de la fibra de dignidad patriótica que forma parte del ADN boricua, por lo cual se preparan y despliegan sus tácticas y estrategias de represión.

Hemos visto en días pasados que ese componente represivo cuenta con la militarización y despliegue de las fuerzas de elite de la policía, como lo son la fuerza de choque, los SWAT y las unidades de combate de compañías de mercenarios como la Blackwater. Se despliegan con armas largas, lanza granadas, disparan balas de goma en ristras, utilizan armas químicas como lo hicieron en Vietnam e implementan las tácticas de combate callejero y control de población, para lo cual se vienen preparando hace más de una década.

Efectúan un sofisticado trabajo de inteligencia que incluye el espionaje cibernético y el manejo de las redes sociales. La fabricación de casos, la agresión física, persecución, hostigamiento, secuestro, arresto y registro ilegal, allanamiento de morada sin orden judicial, es parte de su arsenal de guerra contra el pueblo que lucha.

Hay un Puerto Rico que puja para nacer y se manifiesta en esa diversidad de sectores que trabaja hacia un nuevo proyecto de país y se expresan desde los diversos proyectos de organización comunitaria de bases, las colectivas feministas, los centros de ayuda mutua, los comedores sociales, los colectivos de teatro popular, los varios proyectos agroecológicos en sus esfuerzos de rescate de la agricultura y reconectar con la tierra.

Ese Puerto Rico que nace se expresa también en los sindicatos de maestras(os) combativos que luchan junto a sus comunidades para detener el cierre de escuelas. Igualmente lo vemos naciendo en los trabajadores del servicio público y privado que dan la lucha para preservar sus derechos laborales y sociales. Vemos ese nuevo Puerto Rico que nace en las miradas de esas muchedumbres estudiantiles y rebeldes que encienden con pasión e inteligencia el camino de la lucha para salvar al país.

El proceso de todas esas luchas eventualmente han de converger en un acuerdo estratégico, que se plantee la necesidad de romper la relación imperio-colonia para que ese nuevo Puerto Rico tenga posibilidad de ser.

Es para detener ese momento, que el imperio junto a los sectores de la derecha conservadora, entreguista y vende patria despliegan la guerra contra Puerto Rico.

Corresponde a los sectores de la resistencia boricua, generar los consensos y articulación necesarias que permitan generar los procesos de lucha audaz, para derrotar de la dictadura y hagan posible la victoria del pueblo.