Mar10232018

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Puerto Rico, María y la politización de la muerte

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) El estudio de la Universidad de Harvard sobre la mortalidad en Puerto Rico (Mortality in Puerto Rico after hurricane María, en New England Journal of Medicine, 29 de mayo de 2018), luego del paso del huracán María, seguirá dando de qué hablar, no por la conclusión del número de muertos, sin por lo problemático del ejercicio de investigación. Lo interesante, en un país que ya es colonia, ex como los sujetos coloniales asumen este informe. En el caso de Puerto Rico, desde la derecha hasta la izquierda, han asumido el estudio de la Universidad de Harvard como un texto bíblico. Es decir, es casa la palabra sagrada.

El estudio tiene varios problemas que, desde la mirada de un territorio colonial, se deben de cuestionar. Primero, el financiamiento. Este estudio, autofinanciado por la Universidad de Harvard, y no solicitado ni por el gobierno federal ni estatal, provoca un sabor particular. En todo hay política. Como también es un ejercicio de intervención política de hacer este informe, con la metodología particular utilizada, de forma no solicitada. Suena a encargo político, de fuerzas en oposición al gobierno de Puerto Rico o al actual gobierno de Washington.

Pero los problemas centrales de este estudio yacen en la metodología. El informe reconoce que la muerte en un huracán es un asunto no definido. Por lo tanto, ellos reconocen que la muerte durante el evento es un componente, y la muerte luego del evento es otra forma de acercarse al evento. Ellos reconocen que la política pública del gobierno de Washington solo reconoce el día del evento, pero que las muertes con posterioridad al evento no son parte de la estadística, asunto que ellos desean alterar con este informe. Por lo tanto, volvemos, ¿cuál es la agenda política del informe?

De otro lado, ellos reconocen que en los EE.UU. el certificado de defunción es el mecanismo para evaluar los muertos. Para los EE.UU. el estudio lo da por bueno. Para propósitos de Puerto Rico, no. En otras palabras, ellos utilizaron una metodología atípica, de hacer llamadas entrevistas a personas en sus hogares, tanto en barrios remotos como cercanos, y preguntarle a un adulto por residencia, sobre tres mil residencias entrevistadas si conocían de un muerto.

Lo que no se corrobora por certificado de defunción, sino por percepción popular de la vida y la muerte. Volvemos, ¿Es Puerto Rico una colonia tan desastrosa que las estadísticas no funcionan? Sin corroborar de otra forma, el estudio de Harvard alega que las estadísticas oficiales (certificado de defunción del Instituto de Ciencias Forenses o del Registro Demográfico) no son creíbles.

En realidad, alegan que el gobierno de Ricardo Rosselló detuvo la emisión de informes oficiales en diciembre. En otras palabras, que los muertos en Puerto Rico, en el sentir popular no corroborable, “los enterraron en los patios de las casas” y la gente tuvo acceso a los bienes hereditarios de los muertos sin certificados de defunción. Un insulto, cuando menos, el estudio a la estima de los boricuas.

Finalmente, los números de muertes. Entre un universo de 793 muertos adicionales hasta 8422 muertes, ellos estiman en aproximadamente la mitad, 4645 las muertes en exceso luego del paso del huracán. En otras palabras, basada en evidencia testimonial, no corroborable por las fuentes tradicionales y oficiales, ellos alegan que en la isla hubo 4645 persona adicionales que se murieron o que no se murieron.

Lo interesante del estudio de Harvard, no es lo que dice. Sino lo que nosotros como pueblo, en un territorio colonial y colonizado, hemos asumido. Es decir, nosotros lo damos por válido. En el día de hoy, el gobierno de Puerto Rico que comisionó a la Universidad de George Washington a hacer otro informe similar, pero este el oficial del gobierno se distanció del estudio de Harvard y enfatizó que el día del evento, 20 de septiembre de 2017, murieron sólo 64 personas.

Entre esta cifra y los cuatro mil de Harvard, usted escoge la que más le convengan. A fin de cuenta, se trata de una estadística de naturaleza política. Pensemos.