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Anthony Bourdain y el carácter colonial de la cocina [internacional]

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) El suicidio del chef, comentarista, periodista y escritor Anthony Bourdain ha colocado en el discurso público su papel como figura política y social. Esa figura, esa representación y la narrativa elaborada entorno a su papel como escritor y periodista, nos obliga a pensarlo como parte del entramado de estructuras coloniales que dominan las relaciones entre los países poderosos y los subordinados.

Es interesante como la figura del periodista norteamericano adquiere proporciones místicas luego de su suicidio. Ese misticismo se representa en la articulación de la voz de los sin voz. Esa idea, alguien que habla por los que no pueden, tiene dimensiones místicas y mesiánicas que no deben ser obviadas. Es así como Bourdain se convierte, en las narrativas sobre su vida, en aquel que habla por los hispanos en la industria de la comida, en Estados Unidos, o en la voz de la crisis de Puerto Rico ante el público norteamericano. Este papel lo que nos indica es que hay necesidad de traductores, de intérpretes que hagan inteligible el contenido de los sujetos coloniales o subordinados.

La necesidad de intérpretes nos coloca en una posición difícil pues es común el hecho de que en medio de la interpretación se pierda el sentido del mensaje. Es la mera interpretación una forma de reformular lo que se ha dicho y por lo tanto una forma de ocultar lo que se quiere decir. Eso es obvio al ver un episodio del programa de Bourdain. Mientras que habla de la realidad del lugar, por ejemplo, Puerto Rico, su forma de interpretarlo está condicionada por su origen, su condición social y el hecho de que se trata, al fin y al cabo, de un interlocutor que habla desde el poder.

No podemos olvidar que cuando Bourdain interactúa con el sujeto colonial, el subordinado, lo hace desde su posición de norteamericano, blanco y acaudalado. Ninguna de esas condiciones son razón para excluir u obviar la voz de Bourdain, pero si son razones para pensar las narrativas que se elaboran entorno a su persona considerando que siempre hay un elemento colonial en las relaciones que se median entre poderosos y subordinados.

Cuando Bourdain visitó Puerto Rico su voz comenzó a articular lo que ya nosotros hemos dicho por muchos años, nuestra condición colonial es la que determina nuestra crisis económica y social. Pero esa condición no es comprendida a cabalidad por Bourdain pues su intento de comprender lo que pasa en la isla parte de sus prejuicios articulados por su condición de norteamericano. Esto lo que pone sobre la mesa es el problema de la interpretación como alteración de lo que el subordinado tiene que decir. En ese episodio es interesante observar cómo entre el norteamericano que hace preguntas y el sujeto colonial que las responde en inglés, siempre había un puertorriqueño, usualmente negro, en silencio pues los otros eran los que podían hablar en un contexto en el que sólo las voces anglosajonas podían ser escuchadas. Así que el Boricua era siempre el que estaba silenciado, si hablaba lo hacía con otro intérprete y por lo tanto su voz se perdía en medio de la conversación. Esto sucede cuando en un momento hay un hombre negro en silencio a la mesa y cuando habla en español su interlocutora, otra Boricua que hablaba inglés, traduce su mensaje alterándolo para que se adecuara a una narrativa sobre la necesidad de educar para rescatar al país. Este ejemplo coloca en perspectiva el problema de la articulación del mensaje del subordinado en medio de su condición colonial.

La muerte de Anthony Bourdain nos debe recordar la importancia de la articulación de un mensaje que sea comprensible en todos los ámbitos en los que nos movemos. Pero también es un recordatorio de que no podemos olvidar que cuando hablamos hay que ser capaces de encontrar espacios en los que nuestras voces no se pierdan en medio de una traducción que oculta nuestras ideas y nuestros rostros. Obviamente no creo que Bourdain tuviera la intención de ocultar las voces de sus interlocutores, pero tampoco creo que hubiera querido ser convertido en la voz de los que no tienen voz. Q.E.P.D. Anthony Bourdain.