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Beryl y Rosselló, ¿Cómo evaluar al gobernador?

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Tal como lo hizo cuando el huracán María amenazaba nuestras costas, el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, cumplió con su deber ministerial de advertir el peligro que representaba para la Isla el disturbio huracanado conocido como Beryl. El gobernador decretó el estado de emergencia desde el pasado viernes, aun cuando los meteorólogos pronosticaron que el huracán Beryl se debilitaría al entrar a aguas del Caribe. El mismo tendría dificultad al enfrentarse con los vientos cortantes, producto de una vaguada que se encontraba localizada al Nor- Oeste de Puerto Rico. Además, al llegar a Puerto Rico se encontraría con una nube de polvo del Sahara que le impediría su desarrollo. No obstante, los meteorólogos mantuvieron una vigilancia ante la cantidad de lluvia que se acercaba y por las posibles ráfagas de viento que podrían alcanzar las 50 MPH.

No podía haber equivocación alguna, pues la traumática experiencia del huracán María y la destrucción que causó en nuestras Islas, subyace en nuestras mentes como un torbellino.

Rápidamente el pueblo mostró una gran desconfianza en el gobernador Ricardo Rosselló. El pronóstico le recordaba constantemente su conducta errática en la toma de decisiones después del paso del huracán María, que tanto daño causó para la recuperación de Puerto Rico, Este tipo de conducta se manifestó de inmediato con la contratación del Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos para que dirigiera los trabajos de recuperación de la Isla. Este cuerpo castrense carecía de la experiencia y habilidad necesaria para lo más urgente, la reparación del sistema eléctrico en un país con una topografía parcialmente montañosa.

No es que nuestro pueblo no le reconociera los méritos al gobernador por su trabajo en la fase de prevención. Por sus actuaciones y llamados a todos para mantenernos informados y tomar las debidas precauciones frente a la emergencia que se avecina, le damos gracias, Se lo agradecemos mucho y creemos en su llamado a salvar vidas. No recuerdo ningún gobernador tan diligente y bien informado sobre los asuntos atmosféricos durante las últimas décadas, que Ricardo Rosselló.

Repito, ese no es su problema. Se trata de que después del paso del huracán María sobre Puerto Rico, muchas de sus decisiones resultaron ser muy dolorosas para nuestro pueblo. Muchas de las vidas que se perdieron después del paso del huracán, se hubieran salvado si él o el Secretario del Departamento de Salud, hubiesen ordenado su traslado inmediato a un hospital de los que estaban funcionando con generadores. No fue porque Ricardo Rosselló no estuviese informado,

Diariamente los medios de comunicación informaban de muchos casos como éstos. Entonces, ¿dónde o quien falló, el gobernador o su escurridizo Secretario de Salud? La mayoría de estas personas estaban encamadas y necesitaban la electricidad para que funcionaran las maquinas que los mantenían con vida, Fueron muchos los llamados que se les hizo a las autoridades para que atendieran esta situación. No nos explicamos porqué estos reclamos no fueron atendidos con la diligencia que requerían. Me pregunto, ¿será ésta la situación por la cual el gobernador no quiere que se sepa el número de muertes indirectas por causas del huracán María?

El paso al sur de Puerto Rico de los remanentes de Beryl nos ha servido de ensayo para prepararnos durante esta temporada de huracanes que apenas comienza,

Hay que enfatizar que no se pueden dejar todos los problemas para que el gobierno los resuelva. Hay mucho trabajo que los vecinos y la comunidad podemos hacer.