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El Instituto de Estadísticas, Marazzi y la política, ¿a quién hoy creer?

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Image result for mario marazzi(San Juan, 10:00 a.m.) El Instituto de Estadísticas de Puerto Rico es un organismo nacional, creado al amparo de la ley, para crear uniformidad en los procesos de los números oficiales sobre el país, el Producto Nacional Bruto y el interno. Es un proyecto de país. Desde su incepción, se buscó al mejor talento nacional, para dirigirlo. Ahí se nombró al actual director ejecutivo, el Dr. Mario Marazzi. Dicho lo anterior, luego de 10 años de fundado el instituto, las controversias que le rodean, en torno a la composición de su junta, los problemas personales de su director ejecutivo, y la carencia de un sistema uniforme de estadísticas, nos llevan a preguntarnos en dónde radica el problema.

La idea era tener un instituto nacional que recopilara las estadísticas y que contribuyera en su análisis, a lo que otras agencias, incluyendo la Junta de Planificación, el extinto Banco Gubernamental de Fomento, y otras agencias interpretan la data. Sin lugar a dudas, el instituto ha logrado su cometido. Dicho lo anterior, son los problemas que rodean a dicha agencia, los cuales provocan malestar y cuestionamiento. ¿Debe seguir existiendo el instituto como está hoy?

Sin lugar a dudas su actual director, Mario Marazzi, tiene todas las buenas intenciones para ser un buen directo. No obstante, tiene problemas personales, como también tiene problemas de liderazgo ante su junta. Dicho esto, lo que es un puesto se confianza, se ha convertido en un puesto de “atornillado”, que no importa qué, sea el acto que sea que cometa el director ejecutivo, no es removible.

De otro lado, todo indica que los distintos gobernadores de turno, entre otros Ricardo Rosselló, intentan darle dirección al instituto a su lógica. Ahora bien, lo hacen mal, y acaban como en este momento en un pleito legal entre la junta de directores nombrada por distintas administraciones y el gobernador.

En fin, nos preguntamos, ¿y cómo está el acopio de las estadísticas? Parecería que bien, hasta que alguien levanta las botellitas de agua abandonadas en Ceiba (¿Quién debió haber registrado dicho donativo para el país?) y los muertos en contenedores refrigerados del instituto de Ciencias Forenses (¿Alguien deben llevar un registro estricto de las defunciones?). En fin, son tiempos para pensar quién tiene la razón. Pensemos.