Trump fuerza una crisis global a partir de sus problemas locales

alt(San Juan, 9:00 a.m.) El presidente de los EE.UU., Donald Trump, en la segunda mitad de su mandato (2017-2020) se encuentra sumergido en una crisis de naturaleza constitucional en los EE.UU. la cual es evadida o superada por él a partir de forzar al mundo entero a una crisis. Es un asunto de locura, pero las investigaciones propuestas por el Partido Demócrata en la Cámara de Representantes federal, contra el mandatorio por, entre otras cosas, obstrucción a la justicia, han forzado que Trump revierta sus energías al plano internacional, en el cual las crisis, las amenazas de embargos o de intervenciones militares, son su orden del día.

Toda la prensa internacional al unísono ha comenzado a marcar que el momento no es uno fácil, pues Trump ha escalado de forma irracional y sin precedente histórico alguno, que en todos los frentes internacionales la provocación de conflicto a crisis, es la ley que impera. Ante esto, desde movilizar flotas navales militares a las aguas territoriales de China e Irán; hasta imponerle sanciones económicas a Rusia, China, Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela y Nicaragua; hasta sugerir abiertamente que Evo Morales viola la constitución de Bolivia si intenta ir a un nuevo mandato presidencial. Por todos lados, su propuesta es la de provocar un conflicto.

La crisis se origina en Washington, realmente hablando, donde el Partido Demócrata por todos lados está promoviendo un proceso de investigación al presidente y forzar una acción de residenciarlo. Es decir, despedirlo. Ante esto, Trump ha forzado crisis internacionales que en el plano local le dan buen puntaje y por otro lado, ha hecho expresiones públicas aterradoras, entre otras, que no saldrá de la presidencia si pierde de forma cerrada en el 2020; también ha indicado que no desea cooperar con los investigadores de la Cámara baja, y no les dará la información presidencial que estos le están solicitando.

Algo nos dices que la crisis doméstica, manifestada a nivel internacional, le está dando resultados favorables al presidente. Su nivel de aceptación pública en estos días goza del porciento más alto en su mandato con un 46 por ciento. De otro lado, la economía de los EE.UU. se encuentra en un fuerte crecimiento económico, mayor de lo esperado, con la tasa de desempleo más baja de los pasados 100 años, en un 3.5 por ciento.

Ante esto, es difícil pensar que todo está contra Trump, por lo que la crisis mundial, como la interna en los EE.UU., hay que tomarlas muy en serio. Pensemos.