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Cayey y su aportación a la industria de la música en Puerto Rico

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) Puerto Rico es una tierra musical, vibra al ritmo de cuerdas y tambores. No hay dudas de que la música es parte esencial de la vida en esta isla; está insertada en nuestra cotidianidad. Son muchos los ritmos musicales que engalanan el pentagrama puertorriqueño, así como los intérpretes y compositores que han compartido su talento local e internacionalmente.

No exageramos si incluso afirmamos que hablamos cantando. Si prestamos oído nos daremos cuenta. Sentimos una necesidad de tener música en toda ocasión. Desde que nacemos, cuando cumplimos años, si nos enamoramos, nos casamos, si sufrimos por amor y cuando nos llevan al camposanto, nos acompaña la música.

La música es una de las industrias más sólidas en el país. Las empresas musicales, como las conocemos en la modernidad occidental, emergieron entre 1930 y 1950, cuando las grabaciones remplazaron las partituras como el producto más importante en el negocio de la música.

El impacto de la industria musical se ha dejado sentir en todos los pueblos del país. Bailes, conciertos, discos son reflejos palpables de la solidez de la industria musical en Puerto Rico.

La industria de la música no solo incluye a compositores, cantantes y músicos. También existe una gama de profesionales que asisten a los cantantes y músicos con sus carreras musicales (representantes de talento, representantes de arte, representante de negocios, representantes legales); aquellos que transmiten contenido musical en audio y vídeo (satélite, estaciones de radio en Internet, radio transmisión y estacones de televisión); emprendedores y críticos musicales, DJs; profesores y educadores de música; fabricante de instrumentos musicales; al igual que muchos otros

Javier Santiago, fundador de la Fundación Nacional de la Cultura Puertorriqueña, nos indicó que la industria musical tomó un auge mayor en Puerto Rico al llegar la televisión.

En el caso de mi amado Cayey, tuvimos el honor que fuera uno de sus ciudadanos el que llevara su orquesta a la pantalla chica, nos referimos a Cesar Concepción.

César Concepción nació en el municipio de Cayey en 190.Fue hijo de Tomás Concepción y Margarita Martínez. Concepción falleció el 11 de marzo de 1974 en Río Piedras.

Orgulloso de su acervo cultural, Concepción fue un maestro de la composición, especialmente de boleros y plenas. También fue destacadísimo trompetista. Al Maestro Concepción se le reconoce como responsable de darle relevancia y reconocimiento a la plena, uno de los ritmos del folclor de la isla.

Concepción fue un artista muy versátil: director de orquesta, arreglista, compositor y trompetista. A los nueve años ya estudiaba trompeta y a los trece, destacándose por su talento musical, hizo parte del conjunto de Emilio Martínez. Sin cumplir dieciséis años, el pianista Augusto Rodríguez Amador lo llevó a San Juan para hacer parte de la agrupación The Midnight Serenaders, con quienes inició su carrera musical profesional y compartió por siete años. Luego se vinculó por tres años a la agrupación Ralph Sánchez & His Symphonians.

A los veintiséis años viajó a Nueva York con el ánimo de especializarse en la ejecución de su instrumento. Trabajó con el pianista venezolano Eddie Le Baron en la grabación de "Por Corrientes va una conga", canción compuesta por el maestro Ernesto Lecuona, para el sello Decca. También realizó diversas grabaciones y presentaciones con Carlos Molina, Don Maya, Enrique Madriguera, Nano Rodrigo, José Morand, Pedro Flores y Xavier Cugat. Cesar Concepción regresó a Puerto Rico a conformar su propia agrupación con la ayuda del empresario Jorge "El Nene" Correa. El estreno de la orquesta de César Concepción ocurrió en el New Yorker Club, alternando con la orquesta de Noro Morales.

César Concepción es un mito. Logró la inclusión de la plena como un ritmo generalizado en los espectáculos de la Isla. Con él, la industria musical puertorriqueña inició una pluralidad que aun perdura.

La era gloriosa de la industria musical tradicional en Puerto Rico tuvo su época de oro con la venta de discos entre 1960 y 1990. En los 70 surgieron nuevas formas de grabaciones musicales como los casetes o música análoga que luego fue sustituida por los discos compactos y otras vertientes de música digital.

El cambio mayor en la industria ocurrió a principios del siglo XXI con la llegada de la distribución digital. La Internet sustituyó a las emisoras de radio en la promoción musical. Las tiendas de venta de discos fueron lentamente desapareciendo porque se inició una nueva etapa en la distribución a través de las redes sociales lo que facilitó el mercado ilegal de canciones. La venta legal de música se vio forzada también a establecer tiendas musicales en línea. A estos cambios se le sumaron los videos musicales para promocionar las canciones en una sociedad cada día más visual.

Los ritmos también se han transformado para llegar a un publicó que exige mayor libertad de movimiento y rompimiento con patrones tradicionalistas. Esto ha dado origen al reggaetón y otros ritmos dentro del género urbano, cargados de sexualidad y expresiones soeces. Se llaman urbanos por haber surgido en las ciudades, principalmente en sectores marginados por la oficialidad.

La industria musical es hoy por hoy una de las principales de Puerto Rico. Las mega estrellas copan los conciertos en el Choliceo como cariñosamente se conoce el Coliseo José Miguel Agrelot, principal centro de espectáculos del país y otros como lo son los

Centro de Bellas Artes de Puerto Rico, Caguas, Ponce y Aguada, así como el Teatro Yagüez en Mayagüez.

La industria musical continuará evolucionando según lo hace la tecnología, pero siempre dependerá de un público que ame la música, disfrute de los ritmos e idolatre a los cantantes.