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La Enfermedad del Poder

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alt(San Juan, 1:00 p.m.) Síndrome es un conjunto de características que componen una condición médica. Hubris proviene del griego (hybris) que significa desmesura, arrogancia u orgullo excesivo. El síndrome hubris afecta a todas las personas que llegan a poseer poder sobre otros seres vivientes—políticos, deportistas, militares, empresarios, médicos y jueces. El síndrome es más severo cuando se asciende al poder rápidamente como los políticos o cuando el poder es de por vida como los jueces.

En el 2008 el neurólogo inglés y miembro del Parlamento de su país describió el síndrome hubris en un libro que tituló, “In Sickness and in Power: illness in heads of government during the last 100 years”. En el mismo describió el comportamiento y perfil psicológico de algunos políticos y dictadores. El síndrome hubris es un trastorno psiquiátrico que se caracteriza por arrogancia, soberbia y prepotencia. El síndrome también ocurre en los médicos ya que la relación médico-paciente es desigual. En medicina existe un atenuante, el médico, particularmente los cirujanos tienen que trasmitirle al paciente seguridad y conocimientos y el deseo de ayudarlo a recobrar su salud. Esa actitud es interpretada como arrogancia por parte de algunos familiares u otros especialistas no cirujanos.

Sin duda los griegos analizaron y discutieron prácticamente todos los problemas que afectan a la humanidad. Los problemas que confrontamos al presente son variaciones de los mismos problemas del pasado. En la mitología griega se describe la existencia de las Moiras, tres diosas que eran divinidades abstractas, quizás como una sola diosa. Esa diosa controlaba el metafórico hilo de la vida de cada ser humano. Se suponía que esa diosa poseía un ovillo de hilo que le permitía a cada ser humano halar hasta cierto punto. Si se excedía de lo que era permitido y se quería parecer a los dioses, entonces la Diosa Némesis, diosa de la justicia, del equilibrio y de la mesura castigaba los actos de soberbia y devolvía al enfermo a los límites que le había sido impuesto por la Moiras, restaurando el equilibrio de la naturaleza. Hasta el mismo dios Zeus le temía a las Moiras, según decía la sacerdotisa Pitia del Oráculo de Delfus.

La historia nos cuenta que los generales romanos cuando entraban victoriosos a Roma eran compensados con una corona de laurel y un esclavo, quien ante los gritos del pueblo le susurraba al oído memento moris,-- recuerda que eres mortal. En la coronación del Papa la frase ”sic transit gloria mundi”, le señalaba lo efímero de su reinado.

La humanidad ha sido dominada por políticos que fueron brillantes, bondadosos, crueles, despóticos e ignorantes, pero el factor común del síndrome hubris altera su conducta. Dijo David Owen, “Las presiones y la responsabilidad que conlleva el poder terminan afectando a la mente”. Los políticos y los jueces ascienden rápidamente, particularmente en nuestro país en el que los jueces son nombrados por su afiliación política y no necesariamente por sus méritos. Los académicos ascienden lentamente en su prestigio y respeto profesional de sus pares. Es por eso que su prestigio es mucho más prolongado y estable. Pero cuando la diosa Némesis baja a los políticos o a los jueces se curan de la arrogancia, soberbia y prepotencia que caracteriza el síndrome Hubris. Pero en Puerto Rico los políticos continúan pululando en sus respectivos partidos. En realidad nunca se retiran de la vida pública.

El exjuez del Tribunal Supremo, ya fallecido Raúl Serrano Geyls refiriéndose a la separación de poderes de Montesquieu dijo, “”la premisa fundamental de su teoría es que todo hombre que tiene poder siente la inclinación de abusar de el, por tanto, el poder debe frenar el poder”. El poder de los jueces es prácticamente de por vida.

En Puerto Rico el trastorno de Hubris de los jueces se cura a la edad de 70 años, no antes, cuando terminan su mandato. Se retiran con un mandato de silencio, como el de la mafia. Nunca más hablan de los casos legales que resolvieron.

En nuestro país el gobernador Ricardo Rosselló demuestra estar padeciendo del trastorno psiquiátrico Síndrome de Hubris. Aunque el Síndrome de Hubris no está incluido en el Manual de Psiquiatría es reconocido que existe y que afecta a todas las personas que ostentan poder. Es la desmesura, un orgullo o confianza en sí mismo muy exagerada. Se creen que lo sabe todo. El político afectado por Hubris cree que todo el que lo critica es su enemigo. Los síntomas desaparecen cuando el político sale de su puesto. Hasta los enemigos políticos y los afectados por los chats le han solicitado que renuncie, así se curara de este trastorno psiquiátrico. Así que los amigos y los enemigos quieren que el gobernador Rosselló se cure de su enfermedad, para eso debe renunciar. Eso produciría una curación instantánea. A mediano plazo sería no participar como candidato o que sea derrotado, pero esa solución es menos honrosa. La vida no está completa sin la opción del suicidio o de la renuncia dijo un estudiante en una clase de ética. Pero el suicidio no resuelve el problema, la renuncia sí.