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Lourdes Giordani [boricua de pura cepa] regresa 35 años después

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alt(San Juan, 10:00 a.m.) Con motivo de las fiestas navideñas sostuve una conversación a través de correos electrónicos con mi mejor amiga, Lourdes Giordani Sepúlveda. Lourdes, una reconocida antropóloga experta en pueblos aborígenes de la amazonia venezolana, pasó 35 años sin visitar la Isla. Los factores profesionales y el hecho de que no le quedan familiares en el país son los principales culpables de su larga ausencia de la tierra ancestral. Mi regresó a Boriquén y el reencuentro con amigos de la infancia la motivaron a visitar nuestro amado Mayagüez y otros pueblos como San Juan, Cayey, Aibonito, San Germán, Lajas, Cabo Rojo…

El encuentro con nuestra realidad fue impactante. El Puerto Rico de nuestra infancia desapareció. Los puertorriqueños hemos cambiado mucho en 60 años, conservamos rasgos que nos hacen boricuas, pero la americanización y la tecnología han hecho estragos. Todos los aspectos del diario vivir han sido modificados de alguna manera. Sin embargo, esta columna no es para discutir este tópico, deseo compartir con ustedes y con permiso de mi amiga, algunos de sus pensamientos como antropóloga y puertorriqueña sobre la Navidad, el Mayagüez de la infancia y su visión para el futuro.

La Dra. Giordani define a la Navidad puertorriqueña de su infancia como una suma de celebraciones.

“Para mí la Navidad en Puerto Rico era una suma de celebraciones. Estaban las actividades en las escuelas, los programas en la televisión, los asaltos navideños, el año nuevo, los Tres Reyes Magos, y las fiestas patronales (en honor de Nuestra Señora de la Candelaria, patrona de Mayagüez)”.

Sobre las fiestas en honor de la Candelaria, fecha en que originalmente terminaban las fiestas navideñas en nuestra infancia, nos dice que,

“¿Te acuerdas de las fiestas patronales en la Plaza de Colón? ¡Cómo se llenaba de gente! La celebración de la Virgen de la Candelaria coincidía bastante con los Reyes Magos. Aquello fue todo maravilloso”.

Un poco apesadumbrada me escribió: “Duele recordarlo, ¿no?”

Empero, Lourdes es un ser trascendental. La experiencia investigativa la lleva a analizar más allá de lo visible. Repensando ambos Mayagüez, el de la infancia y el que encontró me indica que,

“Yo creo que ambos volveremos a ver un renacer en Mayagüez”

Basa su planteamiento en los patrones migratorios que han marcado el devenir boricua desde la llegada de los estadounidenses. Nos vamos, pero ansiamos regresar en la vejez. Muchos regresaron con sus hijos durante nuestra infancia, incluyendo a su familia.

“Hay gente que se está retirando o a punto de retirar y se regresarán a la isla. Hablo de la generación del “baby boom”, de nuestra generación. Quizás no habrá escuelas llenas de niños/ñas, pero habrá gente viviendo sus vidas”.

Sobre el decaimiento de los cascos urbanos señala como culpable a los centros comerciales, pero tomando como ejemplo lo que ha sucedido en Estados Unidos, confía en volver a ver un renacer.

“Una cosa que mató el casco comercial de Mayagüez fue el Mayagüez mall. Acá en USA muchas ciudades han pasado por lo mismo y ahora lo que se está viendo es que los malls están decayendo”.

“Hay ciudades que están revitalizando sus "downtowns" pues la gente se ha cansado de la homogeneidad de los malls; prefieren tienditas con su propio carácter, donde se da servicio más personal al consumidor. Los “downtowns” abandonados, como ocurrió hasta reciente en Detroit, Michigan, se convierten en áreasproblemáticas (crimen, drogas, edificios cayéndose). De hecho, Detroit está en un plan de renovación”. (Lourdes estudió su bachillerato en Michigan y tiene un hermano y sobrinas que viven en la península).

Indica, que basado en la información que le llega a través de la prensa publicada en el estado de Washington donde es profesora, el principal problema para la reconstrucción del país es su clase política.

“El problema mayor que yo veo en Puerto Rico son los políticos. Por lo que leo acá, es como que la corrupciónpolítica ha hecho que la isla decaiga mucho. Se necesita gente diferente, gente con otra visión”. Añade entre paréntesis, (Lo mismo ocurre en USA)”.

“Pueblos como Mayagüez, San Germán, Ponce, en realidad muchos en la isla, tienen edificios antiguos, plazas, y otras cosas que los turistas gustarían de ver. Todavía hay tierra para sembrar yautía, ñame, plátanos, guanábanas, etc ... “.

La fórmula para el cambio está en mirar el pasado, tomar prestados recursos de este y continuar hacia el mañana.

“Siento que para echar a Puerto Rico para adelante hay que usar muchas cosas del pasado como "recursos." Hay que marchar hacia atrás, para seguir para adelante”.

Cita mis buenos deseos para ella en este próximo año para contarme su mayor anhelo.

“Escribiste, Confío que Dios haga realidad todos tus sueños…”.

“Mi sueño es bastante simple: tener una casita pequeña, pero con patio para flores, cerca de la Plaza de Colón o el Colegio (CAAM) (Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico). Quisiera caminar todas las mañanas hacia la catedral, parar en la Ricomini (una panadería en el centro del pueblo) para un cafecito, luego ir a la plaza de mercado para buscar mis viandas frescas para el día, y retirarme a la casa a bregar en el jardín, leer y escribir, y hacer lo que me plazca”.

“Si tuviera suficiente tierra, me dedicaría a criar cotorras de Puerto Rico (no para venderlas, sino para dejarlas libres para que llenen los montes de la isla)”.

“Me retiro en cuatro años. Dudo que me quede acá luego de eso”.

Lourdes ejemplifica a muchos que, como yo, hicimos nuestras vidas profesionales en Estados Unidos, pero dejamos nuestro corazón en la Isla. Los laureles profesionales no sustituyen el amor a la Patria. La familia puertorriqueña, esa que va más allá de la sangre porque está grabada en la conciencia identitaria que nos hace boricuas, siempre nos obliga a volver a casa.

He vivido en muchos países, he sido exitoso en todos, tengo muchos amigos y gente que quiero como familia en cuatro continentes, pero nada sustituye estar en casa. Estoy al tanto de los males de mi país, los defectos de mi gente, pero también conozco su grandiosidad, su generosidad y, sobre todo, me siento orgulloso de ser hijo de esta tierra.

Lourdes y yo fuimos privilegiados. Nos criamos en un momento donde la familia, la educación, la cultura, el progreso y la identidad eran el centro de un gran proyecto de país. En algún instante, ese proyecto desapareció víctima de la ambición corrupta de políticos inescrupulosos. Es hora de tomar el toro por los cuernos, diseñar un nuevo proyecto de país y retomar el control de Puerto Rico.

No dejemos morir el despertar de la conciencia de julio 2019. La Patria convocó a miles a protestar contra los que atentaron contra lo que somos e hicieron mofa de nuestra puertorriqueñidad. Sacamos alguna escoria, ahora nos toca limpiar profundamente para erradicar el mal de raíz.

[Nota del autor: A todos mis lectores en El Post Antillano les deseo un venturoso año 2020].