Dom01192020

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No me interesa la riqueza de Bezos o Gate, si somos pobres y desiguales

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Que nos debe de importar que Jeff Bezos, el dueño de Amazon y Bill Gate, poseedor del 1 por ciento de las acciones de Microsoft, sean los dos hombres más ricos del planeta, cuya fortuna conjunta suma cerca de $250 mil millones de dólares. ¿Qué nos debe de importar esto? En realidad nada, si hoy el puertorriqueño promedio vive con menos de 23 mil dólares al año. En realidad nada.

En el día de ayer la revista Forbes, la que vive y se deslumbra ante el gran capital, publicó la reseña de las 500 riquezas más grandes del planeta. Terrible. Todos ellos de forma combinada o independiente, gozan de más presupuesto que el gobierno de Puerto Rico, que la Universidad de Puerto Rico, que la Autoridad de Energía Eléctrica, y en fin, que el Hospital del Niño. En fin, que la riqueza de ellos, y algunas ellas, nos deja a todos más pobres.

No es posible seguir haciendo un homenaje a la opulencia. Ni me interesa conocer las casas que un empresario de música urbana les regaló a sus hijos, ni el carro que una presentadora de televisión le dio a su marido. La opulencia, la riqueza nos hace vivir en una desigualdad muy desigual. Ese no debe ser el proyecto ético de vida. Por el contrario, ser iguales.

Si esto no cambia, el año que viene tendremos que celebrar que alguno de estos mil millonarios venga y compre a Puerto Rico. Que nos compre con todo incluido, es decir nosotros. Así volveremos a la esclavitud postcapitalista, no precapitalista. Seguiremos siendo más desiguales y tendremos que vivir toda la vida peleando contra ellos. Es mejor no comenzar esa senda. Es mejor detener la riqueza de ellos y comenzar una sana distribución de los múltiples capitales que existen. Pensemos.