Vivir [o permitir vivir] en la pobreza

alt(San Juan, 10:00 a.m.) La desigualdad social está imponiéndonos un mayor grado de desigualdad. Asunto que no reconocemos con facilidad en Puerto Rico, pero cada día que pasa somos más pobres. Somos más pobres, porque ante la ausencia de un estado que asista en superar la desigualdad, se impone la lógica del mercado, la privatización, donde los consumidores son los que tienen dinero para gastar. El resto tiene que vivir mirando desde afuera. Para los que nos quedamos afuera, se impone una calidad de vida inferior. Ser pobre, es vivir sin poder convivir como igual.

Anoche, en el juego de baloncesto entre Puerto Rico y los EE.UU. en la copa AmericanCup 2020, tuve la dicha de sentarme en las gradas más distantes. En la llamada entrada general. Allí, invitado por amigos, me senté a ver el juego junto a varios amigos. Eso para mí no es ser pobre. Simplemente, fue la invitación que tenía y la asumí en alegría. Ahora bien, ser pobres, es el detalle que el sistema de audio no funcionaba para ese nivel.

Ser pobre es que la bandera de Puerto Rico, la que nos causaba orgullo, bloqueaba la mirada de los que allí estábamos sentados. Ser pobre, es que nuestros custodios fueran policías de motines y anti disturbios, cuando la masa era una compuesta esencialmente de familias trabajadoras. Ser pobre, o tener un acceso menor al consumo, es bien duro. Es bien difícil.

Lo que resta es seguir pensando como vivir en un país que dada vez más dice se vende. Un país, donde nadie habla desde la igualdad, sino desde la desigualdad. Es un momento de plantear otro proyecto político. El de la igualdad. Pensemos.