Corrupción y memoria: ¿quién es Wanda Vázquez Garced?

alt(San Juan, 12:00 p.m.) La contaminación del ruido ha mermado y ha dado paso a una mayor actividad en los pájaros, los insectos y el latido de la naturaleza. La cuarentena ha transformado la flora y la fauna. Vivo en la zona cársica, entre mogotes, en el silencio de estos nuevos amaneceres, que rescatan el recuerdo y la memoria. Es primavera, los árboles y las flores han despertado; pero en este nuevo equinoccio primaveral y viral, la abrupta realidad nos convoca a la disciplina de la reflexión y al sentido de responsabilidad comunitaria.

Tenemos que hacer memoria con relación a la trayectoria de la Gobernadora Wanda Vázquez Garced. Sabemos que cuando fue Secretaria de Justicia, bajo la administración de Ricardo Rosselló, tomó posiciones altamente cuestionables y cuando fue procuradora de la mujer su ejecutoria fue de insensibilidad absoluta. Las antiguas ataduras pesan y los personajes de antaño todavía pasean por el Palacete de Santa Catalina. La primavera es crecer y renacer y la memoria histórica puede y debe ser un acto de rectificación y autoanálisis.

Ocultamiento, ambigüedades y disloque entre lo que es la ética privada y los principios de la ética pública; son elementos que distinguen a esta administración. Parece que el gobierno de Ricardo Rosellón Nevares sigue en funciones. Los cabilderos y los donantes de alto perfil continúan moviendo las fichas del tablero gubernamental. El ajedrez de la política es un juego de paciencia; y estos salivosos depredadores saben esperar. Solo cambió el rostro que habitaba en la fortaleza. La dinámica de funcionalidad y la esencia es la misma. Se esperaría un comportamiento a tono con la gravedad de la situación, que estamos viviendo; pero la corrupción es un mal sin alma. El más reciente suceso es el de la Sra. Mabel Cabeza. Este nuevo capítulo es otro eslabón dentro del oscuro mundo de las fraternidades políticas, un pase de batón a los salones de los vínculos económicos. Esto es parte del amasijo de chanchullos y canalladas que se ha creado en el bipartidismo boricua. La glotonería presupuestaria y el frenesí de contratos de ambas franquicias electorales son los culpables de la incompetencia en el manejo de la cosa pública. La primavera de la autoconciencia y el nuevo quehacer patrio; tienen que despertar la memoria colectiva para construir el país que queremos y que se merecen nuestros hijos.

Un nuevo orden internacional se avecina. El cuestionamiento de nuestra praxis política se vuelve un imperativo. Hay que ser memoriosos para seguir combatiendo la colonia y sus representantes. Puerto Rico tiene que estar atento a la complejidad del nuevo escenario de la geopolítica mundial. Pero sobre todo apoyemos y confiemos en la capacidad y la entrega, de nuestros profesionales de la salud, para hacerle frente a esta dolorosa adversidad.