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El Censo [un imperativo colonial] en tiempos de pandemias y crisis en Puerto Rico

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) Desde hace ya algún tiempo hemos estado viviendo una serie de eventos que nos han ido cambiando y moldeando nuestra forma de vida. Huracanes, terremotos y pandemias, esto ha cambiado todo nuestro entorno, nuestra forma de actuar e incluso nuestra forma de planificar. Hoy nos hemos vueltos expertos, no logos, en mitigar daños y ser más resilientes. La toma de decisiones racionales es cada vez más complicada, antes pensábamos en que debíamos tener un kit de emergencias ante huracanes, luego comenzamos a hablar de tener listos un bulto para situaciones inesperadas, hoy pensamos en que ese bulto tiene que incluir guantes, mascarillas y desinfectante de manos. De repente nos encerramos y trabajamos desde un mundo virtual, hacemos filas para ir a hacer compra al supermercado o la farmacia. En fin, nuestra vida fue trastocada en menos de una década.

En el 1790 se realizó el primer censo en los Estados Unidos y desde entonces se ha estado realizando cada diez años en toda la nación americana y los territorios no incorporados, como Puerto Rico. En sus comienzos el censo se realizaba por oficiales que a pie o a caballo recorrían cada resquicio del territorio para contar a las personas en formularios de pergaminos o pieles de animales. Hoy 230 años después de aquel primer censo y por primera vez las personas tienen la oportunidad de responder el formulario por teléfono, por internet o de la forma tradicional por correo. Es decir que responderlo ahora es menos engorroso que llenar un cuestionario de varias paginas. No obstante, en este momento el censo a nivel de todos los EE. UU., solo han alcanzado una tasa de respuestas de 58.6%. Pero Puerto Rico es la jurisdicción con la tasa de respuestas más baja. Apenas un 8% de las respuestas se ha alcanzado en todo el país, el municipio con la tasa más alta a penas alcanza un 15%, pero incluso hay municipios con menos de un 5% o 0% de respuestas.

Pero ¿por qué es tan importante responder el censo? Este proceso provee valiosa información, para legisladores, empresarios, maestros, planificadores y muchos otros profesionales. La distribución de fondos federales para los estados y las comunidades. A partir de esa información se destinan fondos para escuelas, parques, hospitales, transportación pública carreteras y muchos otros servicios esenciales. Eso puede redundar en almuerzos escolares, mejores recursos en servicios de bomberos, equipos de seguridad para la policía e incluso ayudas y beneficios en respuesta a desastres. Diversos estudios de carácter académicos y análisis sociales para comparar la natalidad y la mortandad, entender los procesos migratorios y comprender los impactos de los desastres y eventos de emergencias.

Otra razón muy importante para responder el censo es más de carácter sociológico, es con relación a nuestra identidad. El Colectivo Ilé ha sido un grupo pionero en levantar bandera sobre la necesidad de que las personas en Puerto Rico se identifiquen como afrodescendientes. El censo del 2000 presentó que el 80% de la población puertorriqueña se había declaro blanca o sin ningún tipo de mezcla racial. En el 2010 ese porcentaje señaló una leve disminución a 75.8% de la población declaraban de raza blanca. Mucha de nuestra historia como un pueblo afrodescendiente ha sido silenciada o blanqueada, trastocando nuestra herencia cultural. El censo del 2020 presenta la oportunidad de acercar esos porcentajes a unos planteamientos más realistas de la identidad puertorriqueña.

La situación creada por el COVID-19, ha impactado varias de las tareas del censo en Puerto Rico. Algunas han sido temporera y parcialmente suspendidas. Las personas tienen las herramientas para responder el censo de forma electrónica, ya sea por computadoras o teléfonos inteligentes. Estamos conscientes de que la vida se ha alterado y que las prioridades de la población se enfocan en otras faenas, pero toma menos de 10 minutos responder el censo de forma electrónica y los beneficios para todo el país pueden ser mayores. Por otro lado, debemos tener en cuenta que una gran parte de la población en Puerto Rico son de edad avanzada o no tienen acceso a internet, lo que les dificulta responder al censo. Para llegar a esa población y otros individuos limitados en capacidades, se deben buscar alternativas ya sea por la forma tradicional utilizando el correo, o casa por casa. La necesidad de responder al censo, en periodo de convulso y de cambios presenta nuevos retos y oportunidad para buscar alternativas versátiles para lograr que cada persona en el país sea contada.

Desde la perspectiva de la planificación del país muchos proyectos de infraestructura y servicios municipales están asociados indirectamente a la información censal y podrían verse afectadas. Diversas investigaciones académicas y relacionadas a la salud pueden verse en riesgo. Desgraciadamente no observamos el gobierno y las agencias pertinentes no le dan la importancia que tiene, pero el resultado de esta falta de atención es trascendental y puede tener repercusiones severas y a largo plazo para Puerto Rico.

Nota: Agradezco a Srta. Enery López sus acertados comentarios, sugerencias y correcciones.