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La economía del ay bendito

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Es una expresión muy común en Puerto Rico. Es parte del folklore nacional. Es curiosa. La misma se utiliza para sancionar el bien, como el mal. La misma refleja en algunos momentos, reconocimiento a la autoridad (“Bendición); en otros momentos, representa docilidad o sumisión a la autoridad (“bendito”). Pero en el mundo económico, ¿Qué significa? Me parece curioso que la expresión del “ay bendito” es más que nada, una expresión social de como se hace la vida. Se hace, pienso yo, con mucha compasión, con mucha cautela para no imponer, y sobre todo se hace reconociendo las fuerzas y debilidades de cada uno. En esta medida, el “ay bendito” ejerce un proceso decisional, en algunas circunstancias de actuar de forma compasiva, y como tal no imponer nada al que tiene una posición encontrada.

Desde esa perspectiva, pienso que el mundo económico se mueve y se organiza de muchas formas y maneras. Una de ellas, es a partir de los intercambios materiales – valor de uso, valor de cambio (dinero=productos/servicios). Pero cuando aplicamos la cultura del “ay bendito” todo cambia. Entra en juego el mundo compasivo, que permite mucha mayor flexibilidad. En esta medida, operar desde esta lógica, es un proceso alterno. No impone. No exige. No critica indebidamente. Por el contrario, la incorporación de una lógica de “ay bendito” permite trabajar incorporando variables de lo humano, que bajo la lógica del valor de cambio no se permite.

Es curioso, pero operar desde esta lógica, no se ve como un trabajo serio o formal. Por el contrario, los que operan bajo la lógica del “ay bendito” se perfilan como un tipo de economía menos seria, menos eficiente, y sobre todo más improductiva.

La cultura del “ay bendito” si se confunde con la cultura de la economía solidaria, podría producir grandes resultados a beneficio de lo social. No todo es negativo. Lo importante es saberla utilizar para fines sociales.