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La economía del ladrillo

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El ladrillo es un objeto que tiene múltiples propósitos. Edifica una casa. Crea una base. Es reflejo de solidaridad – los ladrillos unidos crean contención. Pero también es sinónimo de una economía en precario: la de los bienes raíces, la cual generó una economía fuertemente dependiente a la producción de ladrillos, y que en varios países está hoy en crisis. No es posible, hoy sostener la misma, y tampoco hay personas para comprar las propiedades que se construyeron en otro período de gloria.

En países como España, la economía del ladrillo se vino al suelo. Hoy esa economía no aguanta el nivel de morosidad de los compradores, ni tampoco el nivel de inventario sin uso. El efecto es una banca española en quiebra, buscando de ayuda financiera del Banco Central de Alemania, como así de la Unión Europea.

 

Igual situación atraviesa Puerto Rico. En un informe reciente está semana, se indicó que existen 70 mil unidades de vivienda en estado de indefensión por parte de sus propietarios, los cuales se exponen a que la banca re-posea las mismas. La situación no es fácil, y esto indica que el problema se puede traducir en gente viviendo mal, perdiendo calidad de vida, y sobre todo exponiéndose a otros problemas sociales.

Ahora bien, ¿Qué hacemos con los ladrillos? Nos parece importante pensar esto de otra forma. En particular, que el beneficio de la incapacidad de los propietarios no puede ser a favor de la banca. En todo caso, haber un proceso intermedio que le garantice al pueblo trabajador, ese que tiene sus propiedades en riesgo, una oportunidad alterna.

El gobierno de Puerto Rico acaba de diseñar un programa alternativo de mediación como forma de prevenir las ejecuciones hipotecarias por parte de la banca. Nos parece que es un buen comienzo. Una buena idea. La banca se opuso, no así los propietarios. Veamos ahora cual será el próximo paso.