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Dictaduras nunca son benévolas, ¿y el Poder Judicial lo es?

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altEl ocupar un cargo público o hasta privado por muchos años puede no resultar beneficioso para el pueblo. Por lo general, las dictaduras no le hacen justicia a sus constituyentes. Aunque algunas se han denominado como dictaduras benevolentes, la inmensa mayoría de las dictaduras a corto y largo plazo no resultan ser provechosas para el país.

Cerca de nosotros tuvimos la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina, conocido como el Benefactor. Por 31 años, Trujillo gobernó como dictador a la República Dominicana -- desde el 1930 hasta su muerte en el 1961. Su gobierno se caracterizó por la represión a la oposición, las violaciones de derechos humanos, el culto a la personalidad y miles de asesinatos. Su era ha sido considerada como una de las tiranías más sangrientas de América Latina.

En España, el general Francisco Franco Bahamonde gobernó por 36 años, desde el 1939 hasta el 1975 cuando falleció. Franco fue proclamado como El Caudillo de España. Bajo su gobierno se establecieron campos de concentración, se utilizó el trabajo forzado y se ejecutaron miles de sus opositores o enemigos ideológicos. Aunque España se mantuvo neutral durante la Segunda Guerra Mundial, su gobierno ayudó a Alemania e Italia de varias formas. Una de ellas fue permitir el ataque aéreo a Guernica el 26 de abril de 1937 por aviones alemanes.

Singapur tuvo una dictadura benevolente por 33 años bajo la dirección del Primer Ministro Lee Kuan Yew. Ha sido el Primer Ministro con más años en ese puesto. Murió el 23 de marzo de 2015. Durante el segundo cuatrienio de Bill Clinton, un joven norteamericano creó un graffiti en un edificio en Singapur, por lo que fue condenado a recibir 20 latigazos en la plaza pública. El Presidente Clinton intervino, pero aun así al joven le administraron 5 latigazos y lo regresaron a Estados Unidos. Lee Kuan Yew llevó a Singapur de ser un país de tercer mundo a uno de primer mundo en una generación.

En Puerto Rico hemos tenido malas experiencias cuando personas han ocupado puestos públicos o privados por muchos años. Entre estos se encuentra Héctor René Lugo quien presidió la Unión Independiente Auténtica de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados por 33 años. Finalmente fue acusado de corrupción y robo de dinero y terminó en la cárcel. Similarmente, Edison Misla Aldarondo, quien fungió como legislador por 25 años, incluyendo cuatro como presidente de la Cámara de Representantes, fue acusado de extorsión y lavado de dinero por lo que cumplió cárcel.

En nuestro Tribunal Supremo ocurre una situación sumamente interesante y, entiendo, preocupante. La Hon. Jueza Presidenta Maite D. Oronoz Rodríguez recién electa a ese puesto tiene 41 años de edad. La edad de retiro para los jueces del Tribunal Supremo es de 70 años, lo que implica que la Hon. Jueza Oronoz Rodríguez será presidenta de ese honorable cuerpo por 29 años. Ninguno de los presidentes anteriores de ese Honorable Tribunal ha ejercido el cargo por ese tan alto número de años. Ese término de tiempo es exageradamente largo y pudiera dar lugar a que bajo su presidencia no se tomen las mejores decisiones jurídicas en el país o que se pueda atropellar a alguna persona o a grupos minoritarios que expresen ideologías u opiniones diferentes a las del Tribunal Supremo. La Hon. Jueza Oronoz Rodríguez pudiera hasta cansarse o aburrirse de presidir ese tribunal por tantos años.

El sistema judicial de Puerto Rico deberá participar al igual que las otras dependencias del gobierno en reducir los gastos en su funcionamiento. Al presente hay escasez de personal auxiliar en prácticamente todos los tribunales de justicia del país. Por ejemplo, si usted visita el Tribunal Superior de Hato Rey podrá confirmar que de ocho salas en el noveno piso, escasamente funcionan cuatro o cinco todos los días. Dos viernes atrás solo estaba funcionando una sala.

Con respecto a la propuesta reducción del 10% en el plan de retiro de la judicatura, ya los jueces se han expresado en contra. Lo que significa que no están dispuestos a hacer una aportación para la recuperación económica del país. Argumentan que ello atenta contra la independencia judicial. ¿Pero cómo, si ya están retirados y no están adjudicando decisiones en los tribunales? El juez Eric Ronda, Presidente de la Asociación Puertorriqueña de la Judicatura, solicitó a la Junta de Supervisión Fiscal que no se tocaran las pensiones de los jueces. La independencia judicial se viola al nombrar a los jueces de los tribunales del país, especialmente a los jueces del Tribunal Supremo meramente por su afiliación política en lugar de su experiencia en la práctica legal y experiencia en los tribunales. Todos los demás retirados deberán cumplir con la reducción del 10% de sus pensiones menos los jueces. ¡Tenemos por obligación que concluir que algunos son más iguales que otros!

El sistema judicial de Puerto Rico no está automatizado. La Hon. Presidenta Oronoz Rodríguez ha expresado que dirigirá sus esfuerzos para utilizar la tecnología que permita agilizar los procesos para notificar las sentencias, mociones y apelaciones por medios electrónicos. La Presidenta Oronoz está consciente del atraso en la resolución de los casos en los tribunales del país. Admite que hasta la solución de los casos disciplinarios en contra de los jueces toma mucho tiempo. Al presente hay siete casos pendientes por resolver.

De todos modos, una presidencia por 29 años promovería hasta llegar a actuar tiránicamente. Tiranía se describe como el uso del poder o de la autoridad injusta o cruelmente, comportamiento opresivo o injusto. En la Corte Federal el presidente ocupa su cargo solamente por siete años. ¿No sería recomendable rotar el período de presidencia entre todos los jueces del Tribunal Supremo? En Suiza se eligen siete presidentes y cada uno ejerce la presidencia del país por un año. El grupo funciona como jefe entre iguales (Chief among equals). Los siete conocen lo que ocurre en el país y saben de antemano cuándo le tocará presidirlo. Esa alternativa debe ser considerada por el propio Tribunal Supremo. Aunque con la presente y constante composición del Tribunal Supremo pudiera ser sumamente difícil. Es evidente que el presidir el Tribunal Supremo conlleva cierto prestigio para cada uno de los jueces miembros de una de las dos tribus políticas que han gobernado el país.