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Los genes y la política en Puerto Rico

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Durante las últimas décadas se ha documentado que la genética permea todas las esferas del ser humano. Se ha demostrado la importancia de los genes y el genoma humano en un sinnúmero de enfermedades, tales como Alzheimer, esquizofrenia, bipolaridad, autismo, mongolismo, fibrosis quística pulmonar, tumores malignos del seno y ovarios, hemofilia e incluso en comportamientos sociales asumidos como la homosexualidad. Familias con miembros que padece esquizofrenia han sido estudiadas por múltiples generaciones demostrando que existe un componente genético en la enfermedad. Aunque en algunas enfermedades como cáncer del seno y ovarios la relación o penetración es muy alta, en otras enfermedades como esquizofrenia y bipolaridad se cree que se trata de un número alto de genes interactuando entre sí para producir la enfermedad.

Estudios genéticos realizados en Puerto Rico por el Dr. Juan Carlos Martínez Cruzado, Profesor en el Recinto Universitario de Mayagüez, (1) han demostrado que el 61% del DNA mitocondrial del puertorriqueño moderno es de origen amerindio, 27% de raza negro y solo 12% caucásico. El indio que habitó en la isla por muchos siglos era muy apacible, vivía una vida bucólica, se conformaba con cultivar su conuco, para su alimentación y hacer trueques con sus vecinos para adquirir productos que necesitaba. No poseía una mente mercantilista. Es por eso fue catalogado por los españoles como perezoso e indolente. Los colonizadores que llegaron a Puerto Rico en el 1493 provenían del sur de España-- de Andalucía (Sevilla, Cádiz, Málaga). El puertorriqueño comparte muchas características de su personalidad con el andaluz—la alegría, la sociabilidad, el orgullo por su tierra, un gran sentido del humor. También fueron catalogados como vagos y no educados.

Los negros fueron importados al país para labrar la tierra, De ellos se dice que heredamos la docilidad y que el negro neutraliza la rebeldía de la clase blanca. La mezcla de indio, negro y blanco que constituye el puertorriqueño actual nos conduce a ser más conservadores, muy cautelosos, conformistas, indecisos y sin confianza en nosotros mismos. ¿Cómo se justifica la presencia del cordero en el escudo de Puerto Rico, otra que no sea el aspecto religioso? ¿Será por eso que tras 522 años de colonialismo todavía no nos hemos emancipado?

¿Son heredadas o adquiridas esas características un tanto negativas del puertorriqueño?

La psiquiatría es la más antigua de las especialidades de la medicina, ya que las enfermedades mentales existen desde la antigüedad. En el Siglo XX (1952) se introdujo la psicofarmacología con el descubrimiento de thorazine que se usaba para controlar los vómitos, pero tenía el efecto de sedar a pacientes psicóticos. A pesar del progreso en psiquiatría, dada la complejidad del cerebro, esta disciplina trata pero no ha podido curar ninguna de las enfermedades mentales que afectan al ser humano.

Estudios del gen mitocondrial han demostrado que la vida comenzó 200,000 años atrás en África en lo que es hoy Namibia o Botswana. El embrio es producido por el espermatozoide del hombre y el huevo del ovario de la mujer; ambos contribuyen genes, pero el contenido celular del embrio proviene exclusivamente del huevo de la madre. La Eva Mitocondrial ha sido trazada hasta esa región de África sub-Sahara.

En el 1973, un sueco asaltó un banco en Estocolmo, Suecia, y tomó a cuatro empleados como rehenes. Durante el cautiverio, los rehenes se identificaron con el secuestrador y al final, luego de ser liberados, lo protegieron. Es ahí que se acuña el término Síndrome de Estocolmo. Los captores se presentan como benefactores de los rehenes y al expresarles que no les harán daño se establece una relación emocional entre los rehenes y el delincuente. ¿Está Puerto Rico sufriendo del Síndrome de Estocolmo? Durante los 522 años de colonizados solo ha habido dos intentos de liberación—el Grito de Lares el 23 de septiembre de 1868 y la Revuelta del 30 de octubre de 1950. ¿Se ha establecido una relación patológica entre el colonizador y el colonizado? ¿Nos conformamos con las ayudas que nos provee el colonizador, pero no vemos las ganancias que éste obtiene de la colonia?

En un artículo publicado en la revista Behavior Genetics (2) en el 2014 se informó que se realizó un estudio con gemelos idénticos de cinco países (Australia, Dinamarca, Suecia, Hungría y Estados Unidos). Doce mil pares de gemelos idénticos fueron sometidos a una evaluación de actitudes ideológicas por medio de un inventario de actitudes políticas. La evaluación se realizó utilizando el inventario llamado Wilson-Patterson que se usa comúnmente para evaluar las ideologías en ciencias políticas. El estudio demostró que las actitudes políticas provienen de 40% de los genes y 60% son debidas a la interacción familiar y ambiental. Aunque no se pudo identificar el gen de la política, se demostró que el factor genético influye en las actitudes políticas del ser humano. Aunque no con absoluta certeza, sí podemos inferir que el gen del colonialismo ha sido incorporado a la composición genética del puertorriqueño. No solo ignoramos el gen, sino que un gran segmento de la población se niega a creer que somos una colonia. Algunos argumentan que en el 1953 la ONU decidió que no somos una colonia. Obviamente, la ONU se equivocó. ¿Cómo explicamos que hace más de 35 años los puertorriqueños de todas las ideologías han ido a deponer ante el Comité de Descolonización de la ONU para plantear sus respectivos argumentos sobre la colonia de Puerto Rico? ¿En qué otro país del mundo la constitución tiene que ser ratificada por otro país? Sencillamente estamos colonizados y obnubilados intelectualmente.

Posiblemente antes de definirse el Síndrome de Estocolmo ya los puertorriqueños con la herencia genética y la interacción social nos conducíamos como los rehenes que padecen del Síndrome de Estocolmo. Lo hemos padecido por mucho tiempo antes de que el síndrome se describiera. Ya lo había expresado Antonio S. Pedreira: “el puertorriqueño ni se acerca a la playa, pues le tiene miedo al holandés”. Dijo además Pedreira, que el puertorriqueño no participa en competencias; prefiere echar los gallos a pelear y grita desde las gradas, pero no se arriesga a competir.

La expresión más fuerte del gen del colonialismo viene como la plena, de Ponce, y no es por parte de don Pedro Albizu Campos.