Justicia Social

altJusticia Social tuvo su origen en el concepto Giustizia Sociale del Resurgimiento de la Italia del Siglo IXX. El filósofo jesuita Luigi Taparelli d’Azeglio en el 1843 fue el primero en utilizar el término justicia social.

Luis Taparelli nació en Turin en una familia aristocrática pero nacionalista. Italia estaba pasando por un proceso de luchas políticas hasta que el país fue unificado en el 1870. Taparelli se ordenó sacerdote en el 1820 y luego se hizo rector del Noviciato de Navarra en el 1822. En el 1824 estudió en el Colegio romano que luego se convirtió en la Universidad Gregoriana. En Navarra y en Roma estudió los trabajos de Tomas de Aquino. Entre los años 1827 y 1828 estableció los fundamentos del currículo del Colegio Romano. Pasó muchos años editando y escribiendo en la Revista del Vaticano. Uno de sus colaboradores fue Gioacchino Pecci, quien luego sería el Papa Leo XIII. Taparelli contribuyó al desarrollo de una teoría social católica para competir con la teoría liberal de laissez-faire de John Locke y Adam Smith. En el 1833 Taparelli fue transferido a Palermo donde escribió su principal trabajo en cinco volúmenes titulado Tratado Teórico de la Ley Natural Basado en los Hechos.

Decía Taparelli que la autoridad política que emanaba de un contrato social como decía Jean-Jacques Rousseau era un absurdo, ya que ese contrato nunca ocurrió. Por el contrario, indicaba Taparelli que la historia ha demostrado que el derecho a gobernar emana de la superioridad natural del gobernante y sus seguidores por el valor, conocimiento y riqueza. El que lleva orden a la sociedad tiene derecho a dirigirla. Por naturaleza todos los hombres son iguales, como género, pero en personas los hombres son desiguales.

Taparelli discutía sobre justicia social cuando estaba en su apogeo la Revolución Francesa del 1789 y el grito de igualdad y del asesinato de los reyes franceses y de la aristocracia del país. Se preguntó él, ¿Cómo la sociedad debe tratar a sus dirigentes? Su contestación fue que la Justicia Social requiere que se acepte la desigualdad. El concepto de Justicia Social de Taparelli casi olvidado, su contribución mayor ha sido su concepción de la moralidad en la economía.

La igualdad es la noción de la igualdad ante la ley. Es el principio de que la ley se aplicará por igual, irrespectivo de su status social, género, raza, riqueza, nacimiento u otros privilegios.

Aunque se supone que todos somos iguales ante la ley, hay estudios sociolegales que sugieren que algunos miembros de varios grupos son encontrados culpables más frecuentemente que otros por crímenes parecidos o que son procesables más frecuentemente luego de ser arrestados. Relacionada a la igualdad ante la ley está la igualdad política; el derecho a votar y ocupar puestos políticos. La idea de igualdad política es ampliamente aceptada por los ciudadanos. Por otro lado, la igualdad económica es igual de controversial que la igualdad política.

 

Taparelli se oponía al proyecto liberal tanto político como económico. Se oponía por su nombre a John Locke y Adam Smith cuyas ideas catalogaba de Libertad Tiránica. Taparelli afirmaba que la competencia en la sociedad conlleva a una guerra entre todos, los productores en guerra con los compradores y una nación en contra de las otras con la intención de absorber su riqueza por medio de impuestos aduaneros. El gobierno tenía que intervenir en la empresa privada para lograr que los ciudadanos trabajaran por la riqueza pública. Al final una economía individualista es meramente anárquica.

Por el contrario la Economía Católica representa orden y está fundada en la creencia en Dios, mantiene el respeto por el ser humano, los ideales cristianos y el sacrificio personal. El trabajador debe recibir un sueldo adecuado para poder mantener a su familia. Pero Taparelli creía que la economía católica debía conllevar una igualdad económica. En la economía católica el mayor valor no era alcanzar riqueza y placer sino de llevar una conducta honorable y humanista.

Taparaelli puede reclamar ser el padre de la enseñanza social Católica. Uno de sus estudiantes el Jesuita Matteo Liberatore le escribió el primer borrador de la Encíclica del Papa Leo XIII en el 1891, titulada La Condicion de la Clase Trabajadora. Uno de los colegas de Liberatore fue Oswald von Nell-Breuning quien le escribió para el Papa Pio XI la Encíclica Año Cuadragésimo la que oficialmente adopta la Justicia Social como parte de la doctrina católica, donde abogaba por una economía que no se podía dejar a las fuerzas libres de la competencia. En el 1932 el Presidente Franklin Delano Roosevelt mencionó esa encíclica la cual era compatible con su campaña política.