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Oráculo de Delfos y el Ágora

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Image result for oráculo delfos y agoraEn la Antigua Grecia los titanes eran de acuerdo a la mitología una clase de dios que gobernó en la Edad de Oro. Los titanes eran doce y fueron los predecesores de los dioses del Olimpo. Los dioses del Olimpo enfrentaron a los titanes y los derrotaron por lo que los dioses del Olimpo gobernaron en Grecia.

Los dioses del Olimpo también eran doce y moraban en el monte Olimpo, el más alto de Grecia. Zeus era el rey de los dioses y gobernante del Olimpo. Era hijo de los titanes Crono y Rea. Fue hermano y marido de Hera, tuvo múltiples amantes tanto diosas como mortales. Apolo después de Zeus era el dios más reconocido entre los demás dioses del Olimpo.

Delfos es una ciudad en el continente griego junto al monte Parnaso, se llamaba así aún en la poca de la guerra de Troya. El Oráculo de Delfos era uno de los centros religiosos más importantes de la antigua Grecia. El Oráculo estaba situado en esa ciudad griega. El recinto sagrado estaba dedicado al dios Apolo, quien era el dios de las bellas artes, la belleza la música y la medicina. Apolo era hermano gemelo de Artemisa, otra diosa del Olimpo. El origen del nombre Delfos se propone que viene de Delfino, nombre del dragón mitológico que custodiaba el oráculo antes de la llegada del dios Apolo. Apolo quería que lo venerasen con el nombre de Apolo Delfino.

Para consultar al Oráculo de Delfos había que trasladarse hasta el recinto sagrado, ofrecer a Apolo una ofrenda, una tarta hecha con miel y una cabra. El oráculo estaba a cargo de una sacerdotisa, la Pitia o pitonisa y un hombre, el Profeta. Las consultas se hacían el día 7 del mes que era el cumpleaños de Apolo. La sacerdotisa con la pregunta del solicitante entraba en comunicación con el Dios Apolo. Las sacerdotisas eran mujeres de vida y costumbres irreprochables, el nombramiento era de por vida y debían vivir para siempre en el santuario. Las sacerdotisas al principio eran señoritas, pero algunas fueron violadas por lo que luego se seleccionaron señoras de mayor edad. Dentro de la cueva del Oráculo emanaban unos gases que eran inhalados por las sacerdotisas y éstas entraban en un trance mental un tanto extraño. Si sus palabras resultaban absurdas o ininteligibles, el Profeta estaba allí para ayudar a interpretarlas. Heráclito dijo en el siglo VI a.C. que “El oráculo no oculta ni revela la verdad, sólo la insinúa”. Los griegos tenían una gran fe en las predicciones del Oráculo de Delfos. Tan es así, que si se equivocaban decían que su opinión fue mal interpretada. El dios Apolo creía que poseía inmunidad en sus presagios o pronósticos. Los jueces del Tribunal Supremo de Puerto Rico pretenden ser como el dios Apolo, infalibles e impunes; no se equivocan. Y bajo ese precepto actúan. Pueden atropellar a cualquier ciudadano con sus sentencias equivocadas y reñidas con todos los conocimientos del ser humano. Pero nadie se atreve retar su autoridad. Los abogados le temen a los jueces, eso desvirtúa su profesión. Por tanto, no deben postular en los tribunales y mejor se dedican a la notaría o a realizar hipotecas.


Con el dios Apolo como con los jueces de la judicatura de Puerto Rico y Estados Unidos no se puede hablar, nadie puede comunicarse con ellos. Sus ayudantes sortean la correspondencia de los jueces. Si se las hacen llegar al juez nadie lo sabe, pero los jueces se comportan como si no se hubiesen enterado.

La palabra ágora proviene del griego y se refería a las plazas públicas y a las asambleas de pueblo que allí se celebraban. Más adelante el término se extendió a otros lugares de reunión o discusión. El Ágora se constituía en el centro cultural, político y comercial de la ciudad. Al presente, el Ágora de Atenas es el único edificio que conserva su techo original. El ágora equivale al pueblo y se puede comparar al jurado en un proceso judicial. Son la gente del pueblo, los que conocen los problemas y presentan la solución a los mismos. El Ágora de Atenas, donde los griegos se reunían para discutir y solucionar sus problemas, fue uno de los más importantes. Las decisiones que tomaba el Ágora eran más creíbles y certeras que las decisiones o pronósticos que emitía el Oráculo de Delfos.

Areios Pagus es una roca prominente localizada cerca del Acrópolis en Atenas. En griego significa la Roca de Ares. Según un mito Ares o Marte, dios de la guerra fue enjuiciado allí por los dioses por el asesinato del hijo de Poseidon (dios de los mares). El Areios Pagus de Atenas era el ágora más antiguo de la ciudad donde discurría la vida y donde se celebraban debates, oraciones, comercio, anuncios públicos y juicios. El Apóstol Pablo también realizó sus predicamentos allí.

El término Areopagus también se refiere al cuerpo judicial más alto o Tribunal Supremo de Grecia. El Oráculo de Delfos predijo que la opinión del Tribunal Supremo de Grecia no vale más que la del Ágora. La opinión de la gente común, la gente de la plaza es más válida que la de los tribunales de justicia. Igual ocurre en Puerto Rico, la opinión del ciudadano de la plaza es más creíble y confiable que la del Tribunal Supremo de nuestro país. La opinión del ágora puertorriqueña es más certera que la opinión del más alto foro judicial de nuestro país.

Esa certidumbre fue plasmada elegantemente por el Ex Juez del Tribunal Supremo Hon. Raúl Serrano Geyls (QEPD) en el caso Pueblo v Luciano Arroyo (83 DPR 573 1961) en su famosa frase, “Los jueces no debemos, después de todo, ser tan inocentes como para creer declaraciones que nadie más creería”.