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Gemas terapéuticas, cómo elegir la apropiada

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Cuando se usan dos o tres piedras a la vez se disfrutan de los beneficios de todas ellas simultáneamente, y su cuerpo y todo su ser se benefician de los recursos adicionales.

A diferencia de un collar que combina varios tipos de gemas y ha sido diseñado armoniosamente, las energías de las piedras usadas por separado a la vez no crean una energía nueva y única.

En cambio, usar más de una piedra a la vez le permite a usted acercarse a su proceso de curación desde varios ángulos. Por tanto, es una manera eficiente y eficaz de alcanzar sus metas personales más rápidamente haciendo uso de la terapia con gemas.

Si bien puede resultar tentador usar tantas piedras terapéuticas como podamos llevar con nosotros, se recomienda enfáticamente que se utilice un máximo de tres gemas a la vez. El uso de más de tres piedras al mismo tiempo puede desbordar la capacidad que usted tiene de procesar los cambios, ya que proporciona al sistema demasiadas influencias energéticas diferentes. Idealmente, las piedras deben ser de diferentes tamaños, de modo que sus energías no compitan entre sí. La Lavanda es una excepción: se puede usar de la misma magnitud que otra piedra, y se puede usar como piedra número cuatro.

Las gemas y cuarzos se colocan sobre el cuerpo para modificar y corregir nuestras frecuencias de vibración alteradas. Durante la sesión de tratamiento, si no hay un diagnóstico preciso, el terapeuta puede llegar hasta él, probando diferentes gemas sobre el cuerpo, hasta provocar una reacción muscular por kinesología que ayuda al experto a desenmascarar el verdadero conflicto emocional.

La mayoría de los problemas físicos, desde una artrosis hasta las arrugas del entrecejo, han sido desencadenados por alteraciones emocionales. En cualquier caso, si conocemos al dedillo el origen de todas nuestras desgracias, también podemos acudir y solicitar al experto en gemas su remedio natural. En ese caso, basta con colocar sobre el cuerpo las gemas específicas.

Todos los minerales tienen una radiación energética propia. Desde una piedra de río hasta el más preciado diamante pasando por otras piedras preciosas y semipreciosas. Las piedras tienen una acción diferente por naturaleza propia. En este tipo de terapia se utiliza el frío y el calor para facilitar el trabajo de las piedras.

La temperatura interactúa por exceso o por defecto, ayudando a dar o absorber energía dependiendo de cada caso personal. Sólo hay que dejar que los minerales dotados de una vibración específica absorban el exceso de energía acumulada o aporten en su caso una estimulación energética a modo de recargador de pilas. Otras maneras de utilizar las piedras además de llevarlas encima sueltas a modo de amuleto o en un collar son

- Mascarillas con concentrado de gemas. Estos productos naturales aprovechan las propiedades naturales de las piedras que contienen para que facilitar que penetren en la piel. Antes de la mascarilla hay que preparar la piel realizando una limpieza: desmaquillar, aplicar un tónico, exfoliar y nutrir con un suero penetrante.

- Masajes con piedras. Para intensificar su acción natural, las piedras semipreciosas se impregnan en aceites esenciales elegidos especialmente y se calientan en agua a diferentes temperaturas. Con estas piedras se trabajan los puntos estratégicos de relajación del rostro y del cuerpo. Un ambiente tranquilo y música relajante fomentan el efecto.

- Elixir mineral. Para complementar el tratamiento externo se puede tomar un elixir mineral para tomar por vía oral elaborado con la misma piedra que se aplica sobre la piel.

Principales usos de las principales gemas terapéuticas:

Ágata. Arterioesclerosis, circulación, astenia y depresión.

Aguamarina. Calma los nervios. Mejora los glóbulos blancos. Buena para enfermedades de la visión. Para problemas de tiroides, hígado, bazo y riñones.

Amatista. Transforma la energía negativa en positiva. Problemas de visión, estrés, insomnio, migrañas y dolores de cabeza. Purifica los vasos sanguíneos.

Ámbar. Ansiedad. Tiroides, oido interno, reuma, intestinos. Bueno para el asma y bronquitis.

Aventurina. Miedo y angustia, estrés emocional. Buena para la piel y el corazón.

Cuarzo citrino. Bueno para el colón, tracto digestivo, hígado o vesícula biliar.

Cuarzo rosa. Ansiedad o tristeza, sistema nervioso, vías renales y respiratorias, oxigena la piel.

Cuarzo rutilo. Bueno para la tristeza, el sistema imunitario y problemas endocrino-sexuales.

Cristal de roca. Para fracturas o recuperación después de una operación. Combate el nerviosimo.

Diamante. Para psoriasis (inflamación de la piel), nefritis (inflamación del riñón), leucorrea (flujo vaginal anormal), esterilidad, espermatorrea (emisión involuntaria del esperma), convulsiones...

Esmeralda. Gran curadora y regenerativa. Trastornos mentales, memoria, insomnio, vista, piel, corazón,

Hematite. Energizante, próstata, oxigenación d ela sangre, arterioesclerosis, anemia y pulmones o bronquios.

Obsidiana. Dolor general, desgarro muscular y depresión.

Ojo de tigre. Antidepresivo, estreñimiento, purifica la sangre.

Turmalina. Buena para la circulación y períodos de estrés y ansiedad.

Turquesa. Nervios, anorexia, regeneración de los tejidos, problemas respiratorios.

Topacio. Agotamiento, digestión, páncreas, envejecimiento de la piel.

Rubí. Bueno para la artritis, circulación y el corazón. Para mejorar problemas menstruales o anemia.