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Historia del Feng Shui

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El Feng Shui nació del Taoísmo y está íntimamente vinculado a esta práctica, su nombre significa literalmente Viento y Agua, elementos fundamentales de la energía vital. Originalmente era una forma de conocimiento que estudiaba los cambios que ocurren en la naturaleza, el clima y los astros. Los orígenes del feng shui varían según las fuentes. Por un lado toma la simbología del I Ching (o libro de los cambios). Por otro, incorpora los cinco elementos (wu xing).

Hace más o menos 7.000 años, el Feng Shui era una tradición oral, solo conocido por los miembros de la clase imperial china, existiendo únicamente la Escuela de las formas. No fue sino hasta el siglo IX d.C. cuando este arte se dio a conocer en forma abierta a través de diferentes Escuelas de Feng Shui. Aunque originario de China, el Feng Shui se difundió a occidente desde Hong Kong y Taiwán, ciudades reconocidas como las capitales mundiales del Feng Shui.

Su origen fue la observación y el sentido común; lo que se sabe de sus inicios está basado sobre leyendas y folclor, ya que no existen escritos históricos conocidos. Los cambios de la naturaleza, ciclos y movimientos de las estrellas establecieron las primeras bases.

Algunos expertos creen que el conocimiento y su práctica tal vez se formularan durante los periodos del Primavera y Otoño o de los Reinos Combatientes (770-221 a. C.), cuando la adivinación por el Yijing, la teoría ying-yang y el pensamiento cosmológico basado en los Cinco Elementos se elaboraron y escribieron por primera vez. Ello es posible, porque el feng shui está muy relacionado con dichos sistemas, en especial con el Yijing, supuestamente compilado alrededor del 600 a. C. Por Laozi, el legendario fundador del Daoísmo. Pero aparte de estas pruebas y especulaciones fragmentarias, hay poca información de fiar relacionada con el feng shui y su primer desarrollo.

Su aplicación en un principio fue místico y religioso; se utilizaba para localizar lugares apropiados para enterrar y orientar a los difuntos, además de localizar las viviendas de gobernantes. Pero la práctica de Feng Shui fue más desarrollada y mantenida por las cortes de las dinastías imperiales Chinas, quienes designaban personas con conocimientos científicos y astronómicos avanzados como "Maestros Feng Shui". Los maestros Feng Shui además de proveer análisis para la ubicación y construcción de palacios, proveían soporte para mantener el poder y la prosperidad imperial y hasta proponían estrategias de guerra basadas en astrología y conocimientos geográficos.

La leyenda narra que el rey-shaman Fu Hsi (3,000 A.C.), quien es reconocido como el padre de la adivinación en China, estaba en la rivera del rió Lo cuando un caballo salió de las profundidades del rió con marcas sobre su lomo que Fu Hsi interpreto como lo que vendría a ser el "Ho-t'u". El "Ho-t'u" revela la naturaleza de todas las cosas, el orden ideal de las cosas. A Fu Hsi se le atribuye el origen de los "trigramas" y "hexagramas" que son las bases para el "Pa Kua" y el "I Ching" que llegaría a ser como la Biblia China.

La brújula que se atribuye a Huang-ti (el Emperador Amarillo), es fundamental en el proceso de análisis Feng Shui. Yu, otro rey-shaman vio salir una tortuga del rió Lo con un patrón grabado sobre su coraza, patrón que más tarde se llamaría el "Lo-shu", usado para predecir cambios. Yu fundó la Dinastía Hsia (2000 a 1520 A.C.). Siguió la Dinastía Shang (1520 a 1030) bajo la cual se crearon ciclos de 60 días (6x60=360 días) y el movimiento de las constelaciones se organizo en "10 Ejes Celestiales" y "12 Ramas Terrestres". Bajo la Dinastía Chou (1030 a 722 A.C.) se cree que se concreto la primera de las tres versiones del sistema de adivinación "I Ching", atribuido al ministro y maestro Kiang Sheng. Bajo el Emperador Shing de la Dinastía Chou se combino el conocimiento de la "brujula" con la de el "I-ching" para proponer la teoría de adivinación "Lo-ching", que desapareció.

No es hasta comienzos de la dinastía Han cuando aparece el nombre de un conocido erudito y estratega militar, Zhang Liang (230?-185 a. C.) en los registros históricos como un practicante del feng shui. Según la leyenda, recibió ese conocimiento de un sacerdote daoísta llamado Chi Songzi (Maestro del Pino Rojo). Algunos dicen que Zhang también fue discípulo de otro adepto famoso conocido como Huang Shigong, o Maestro de la Piedra Amarilla. Tradicionalmente se considera tanto a Pino Rojo como a Piedra Amarilla los padres fundadores del feng shui en la antigua China (aunque los historiadores tal vez lo cuestionen, pues creen que el feng shui es una tradición mucho más antigua).

El Maestro del Pino Rojo tiene una importancia especial para nosotros. Por lo general se lo considera el inventor o proponente del Método de las Nueve Estrellas, las Ocho Entradas y la Combinación de los Bagua del feng shui y que pronto pasaremos a discutir y a aprender. Las Nueve Estrellas aluden a las siete estrellas en la constelación conocida en Occidente como Osa Mayor (Ursa Mayor), más dos espíritus estelares imaginarios. Las Ocho Entradas se refieren a los ocho puntos principales de la brújula, y los bagua son los ocho trigramas básicos que emplea la adivinación del Yijing.

Durante comienzos del periodo Han (c. 200 antes de C.) un autor conocido por el nombre de Qing Niao (Pájaro Verde) escribió un tratado de tres tomos sobre la teoría del feng shui titulado El Clásico del Pájaro Verde. Otro maestro famoso, Guo Pu (276-324 d. C.) apareció durante el período de los Jin Occidentales. Es considerado el autor del legendario libro sobre el feng shui llamado Zang Shu (El Libro de los Entierros).

Por desgracia, sólo nos han sido transmitidos los títulos de estas tempranas obras acerca del feng shui; los propios escritos hace tiempo que se han dispersado, perdido o asimilado en otras obras. Las futuras excavaciones arqueológicas quizá desentierren partes de esos documentos originales, pero en la actualidad lo único que sobrevive son versiones posteriores, que con toda probabilidad se remontan a la dinastía Song (960-1279 d. C.). Incluso las reimpresiones modernas de esas versiones son difíciles de conseguir, y están escritas en una forma de chino clásico que resulta muy complicado de entender.

En el siglo VII d. C. Había numerosos escritos sobre el arte del feng shui. Pero tampoco han sobrevivido muchos; lo que queda es un puñado de títulos y unas pocas versiones posteriores debidas a escritores secundarios. Algunos consideran que la escasez de estos primeros registros escritos se debe en parte a la costumbre de transmitir la información a través de la recitación oral y la memorización, al igual que a la tradición de las enseñanzas secretas transmitidas en códigos de palabras de maestro a discípulo, un método que permitía a los primeros mantener su práctica y conocimiento fuera de las manos de los eruditos corrientes, los críticos y las minorías gobernantes.

El feng shui era un arte clandestino que escapó de la atención y el alcance de los expertos generales del arte y la historia chinos, que, por lo general, lo han considerado como una colección de folclor y superstición. Pero siempre ha sobrevivido en el corazón y la mente del pueblo común.

El arte del feng shui alcanzó su apogeo durante la dinastía Tang (618-906 d. C.), cuando florecieron muchas escuelas y practicantes. Entre ellos figuraban ocho conocidos maestros: Yang Junsong, You Yanhan, Li Chunfeng, el maestro de Zen Yi Hang, el monje budista Shima Touto, Liu Baitou, Chen Yahe y FutuHong, también budista. Entre estos maestros Tang, Yang Junsong (c. 650 d. C.) tuvo la influencia más prolongada y el mayor número de seguidores, y a través de él, al igual que de los demás, nos han llegado muchas escuelas distintas de feng shui.

Hubo un gran maestro, Yang Yung Sun, quien en el siglo IX d.C. fue el primero que dio a conocer el Feng Shui en forma abierta, ya que antes había sido privilegio de la clase inperial y es reconocido como el padre del Feng Shui. Nos dejó un legado de varios textos clásicos que se conservan hasta hoy y siguen vigentes. De ahí se derivó la primera escuela de Feng Shui, la Escuela de la Forma, que se basa en las formas del paisaje, las formas de las construcciones, la distribución, los colores, lo que podemos ver y percibir a través de nuestros sentidos.

Un siglo después apareció un segundo sistema basado en cálculos matemáticos y mapas de diagnóstico según las orientaciones (espacio) y la fecha de nacimiento de sus habitantes y/o de construcción de la casa (tiempo), ésta es la Escuela de la Brújula. A fines del siglo XIX las dos escuelas se unieron y quien quiera aprender Feng Shui seriamente debe conocer las dos escuelas.

El interés en el feng shui y en su práctica se renovó durante la dinastía Song (960-1279 d. C.) en la que aparecieron muchos grandes maestros más. Entre los maestros Song, los más conocidos son Wu Aixian (siglo XI d. C.) y sus discípulos, Liu Qiwan y You Gongliang. Wu Aixian fundó una escuela llamada los Treinta y Seis Meridianos, y escribió un tratado sobre formas de montañas para emplear en el emplazamiento de terrenos funerarios y edificios residenciales. De los maestros Liu y You surgieron varias ramas de práctica e interpretación del feng shui que se emplearon durante las dinastías Ming (1368-1643 d. C.) y Qing (1644-1911 d. C.).

A partir de la instauración de la república, el feng shui (junto con otras prácticas tradicionales de la cultura china) fue prácticamente prohibido aunque la mayoría del conocimiento original de esta ciencia logró preservarse principalmente en Taiwán y en Hong Kong.