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Si Cristo no hubiese resucitado vana sería nuestra fe

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altEsta famosa frase de Pablo, encierra la verdadera fe de las religiones cristianas y por supuesto de nuestra Iglesia Católica. La edición Reina Valera de la Biblia la dice así Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.

I Corintios 15: 14. En este decir se están la base del cristianismo. Pablo escribe esta carta por el siguiente motivo: “he sabido por Cloe que hay discordias entre vosotros (1,11), señalando así el eje argumental de la epístola.”

La intención de Pablo al enviar esta carta era clarificar el motivo fundamental de seguir a Cristo: “la salvación del hombre no depende de su sabiduría, ni de su habilidad para alcanzarla, sino que ésta ha de obtenerse por el infinito poder de Dios en su sola soberanía.”

En este mensaje nos habla sobre “los pecados” que, en su forma de pensar, el ser humano no debe cometer. Muchos dicen que su pensamiento estuvo dirigido en su creencia de que la segunda venida de Cristo era inminente.

Pablo nos habla sobre las características básicas que debe tener el matrimonio y aconseja a las parejas a permanecer juntos y amarse recíprocamente. (I Corintio VII: I-9). Enfatiza que los solteros debe permanecer célibes y las viudas no se deben volver a casar a menos que no se necesario.

También en este escrito Pablo nos habla sobre el divorcio. Recomienda su prohibición menos en el caso en que uno de los conjugues sea no creyente. Sobre el conjugue creyente nos aconseja "y si se separa, quédese sin casar".

(I Co. 7:11).

Pablo también nos dice su definición del amor:

«El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.»

1 Corintios 13,4-7.

En el Capítulo XIX, Pablo establece el prejuicio fundamental que sufren las mujeres dentro de la Iglesia Católica, situación que llega hasta nuestros tiempos: le indica a las mujeres "guarden silencio en las congregaciones" "si quieren aprender algo, interroguen a sus esposos. (Cor. 14:33-35)