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Rituales para mejorar la salud

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Una de las cosas que más nos preocupan junto con el dinero y el amor, es la salud ya que sin ella la vida se hace muy difícil. Para muchas personas la salud es lo más importante pues si tienes salud puedes conseguir lo que quieras.

Antes de iniciar cualquier ritual de salud, resulta importante auto analizarnos, ya que muchas enfermedades son causadas por nuestro estilo de vida. Es conocido, por ejemplo, que los disgustos producen úlceras de estómago; que el estrés afecta al corazón y que la caída del cabello puede ser debida a un estado de agotamiento.

Por ello, es conveniente ponernos en orden primero a nosotros mismos mediante pensamientos positivos y el apreciar nuestro cuerpo por encima de todo.  Se debe recordar que el cuerpo es un reflejo del pensamiento y si equilibramos las energías, todo funcionará mejor.

Tomando en cuenta lo anterior, a continuación se describen algunos rituales.

Este ritual es para todas las personas que se estén recuperando de una enfermedad o tengan algún dolor físico difícil de eliminar.

SE NECESITA:

3 velas: 1 naranja, 1 blanca y 1 verde

1 recipiente para poner las velas

1 foto u objeto personal

1 vaso con agua

Para empezar coloque las 3 velas en forma de triangulo sobre el recipiente. En el centro, sitúe su foto o el objeto personal, a continuación coloque un vaso con agua junto a las velas luego enciéndalas de una en una repitiendo la siguiente oración:

“enciendo esta vela para lograr mi restablecimiento,

deseo recibir pronto la energía sanadora del fuego y descargar

toda la negatividad y el dolor sobre el agua.”

Cuando termine la oración coja el vaso con sus dos manos y tire el agua a un desagüe de la casa para eliminar la energía negativa que le esté afectando. Por último apague las velas con sus dedos y guárdelas hasta que se recupere totalmente.

Este otro ritual debe realizarse en diferentes días dependiendo si lo realiza un hombre o una mujer. Si el ritual se realiza para una mujer, éste deberá llevarse a cabo un día lunes;  sin embargo, si este fuera para un varón, deberá ser un día jueves.

Se necesitan: cinco granos de maíz, una vela roja, papel de color rojo  y un trozo de alcanfor. Pondremos los cinco granos cuales pondremos en un plato, a cuyo costado derecho encenderemos una vela de color roja que deberá arder por una hora en esa posición. En la noche, cuando estés por irte a descansar, coloca el plato bajo tu cama calculando que éste se ubique justo a la altura de tus pies.

A la mañana siguiente, toma un trozo de papel de color rojo y coloca en él los granos y el alcanfor, para posteriormente envolver el contenido y mantenerlo de esa manera durante tres días, al final de los cuales te irás a un lugar lejos de tu casa para arrojarlo.

Gracias al poder que se le asigna al maíz para alejar los males de sus entornos, así como a las excelentes propiedades del alcanfor para cuidar tu salud, podrás disfrutar tranquilamente de una vida plena y con el bienestar deseado.

Para este ritual se necesitan: un espejo, una foto propia, un vaso con agua, una vela blanca, cerillas y una ramita de romero. Para llevarlo a cabo no hace falta esperar a un día determinado de la semana puede realizarse cualquier día. Siempre al amanecer o al anochecer, durante tres días consecutivos, preferiblemente con la luna en fase de cuarto menguante.

Se debe ir a una habitación y ponerse ropa limpia, a ser posible de colores claros, nunca de color negro.  Después se debe tomar una infusión de poleo y menta.  Una vez finalizado, debe decir en voz alta “Bebo esta hierba para aliviar mi dolor.»Â  Mientras se bebe lentamente la infusión, se debe visualizar como el líquido recorre el organismo arrastrando el dolor y la enfermedad.

A continuación, se debe sentar y colocar delante un vaso con el agua, un espejo y la propia foto.  Se debe coger el espejo y mirar intensamente la imagen. Mirar al fondo de los ojos e imaginar que la enfermedad, la angustia y el dolor han quedado atrás. Luego se traspasa la imagen proyectada en el espejo. Liberándose del dolor, de los miedos, de la tristeza. Se debe mirar de nuevo la fotografía y hacer una inspiración profunda. Al espirar, imaginar que se está liberando de todo el dolor que se lleva. Inspirar de nuevo profundamente y, al soltar el aire, meditar sobre el mismo pensamiento: se está arrojando todo el dolor y la enfermedad, inspirar por tercera vez.

En ese momento se goza de un estado de paz y tranquilidad. Encender una vela blanca con una cerilla; hacer una invocación a Dios, a los elementos o al santo de devoción, pidiendo que equilibre el cuerpo y alma. En este momento, se debe tener pensamientos altruistas, imaginando que cuando se recobre la salud se ayudará a quien lo necesite. Incluso se debe pensar que se debe sanar porque hay alguien lo necesita o precisa su ayuda. Colocar una ramita de romero junto a la vela. Tomar la foto y pronunciar estas palabras: “Vuelvo a estar sano y feliz”.

Para finalizar aquí reproducimos un ritual para mejorar y/o mantener nuestra salud, o la de cualquier persona por la que pidamos, en buen estado y perfecta armonía cuerpo-mente. Para fluir dulcemente con la Vida.

Colocaremos dos velas de color verde y un incienso de sándalo, preferiblemente, formando un triángulo. Nos sentaremos y meditaremos atrayendo la mejor energía para la persona que está enferma. Podemos entornar una plegaria (siéntete libre para decir la que tú prefieras o la que en ese momento surja de tu corazón) y luego decir: "Aquí estoy para ayudar a la recuperación de (dices el nombre de la persona)".

Manteniendo tu concentración, levántate, pasa una foto de la persona enferma o de la que desees que conserve un buen estado de salud, por el incienso, mientras dices en voz alta: "Pido a la Diosa (o al Ser Superior) que ayude a (dices el nombre de la persona). Que la salud y la felicidad llenen su vida". Levanta la fotografía y di con energía "Éste es él/ella, por él/ella te pido". Toma la foto entre tus manos e inúndala de energía positiva mientras visualizas a esa persona sana, feliz, alegre.

Posteriormente, dejaremos que las velas se quemen hasta el final y recogemos sus restos y las cenizas del incienso y las enterramos en la profunda tierra. En caso de que no poseas ninguna foto, puedes escribir su nombre en un papel (mejor que conste su nombre completo).

Si no pudieras enterrar los restos del ritual en la tierra, los pondrás en una bolsa de plástico, que anudarás tres veces y la echarás al container más lejano de tu casa, no mirando atrás una vez que la hayas depositado. Si vives cerca del mar, anuda la bolsita y échala al mar porque la sal purifica y se lleva todo lo negativo. Es nuestra gran aliada.