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Leyendas de Tenerife, "La Niña de las Peras".

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Cuentan algunos ancianos de Güímar, que allá por el año 1910, a mediados de verano, vivía en la zona de San Juan, (parte alta y mas antigua del municipio de Güímar) cerca del cruce de Guaza en el Valle de Güímar, una familia de campesinos, los cuales tenían una niña de que por aquél entonces contaba con 10 años de edad.

Según contó la propia muchacha 30 años después, todo transcurrió así:

Eran las 12 del mediodía, y su madre como hacía casi a diario se disponía a preparar el almuerzo para su marido, que solía venir de las huertas a esa hora, después de una jornada de ardua labor campesina, la mujer llamó a su pequeña hija, que jugaba en la calle con unas amigas, indicándole que fuera al Barranco de Badajoz, a traer unas peras para que sirvieran a su padre de postre, después del almuerzo que le había preparado.

La niña rogó a algunas amigas que la acompañaran al Barranco, pero todas se negaron a ir con ella, el motivo que alegaron fue, relativo a la cantidad de "cuevas" que habían en dicho Barranco de Chamoco, que así lo conocían los guanches con dicho nombre, aparte decían que por la noches se veían,"luces de ánimas" y se oían "llantos" de almas en pena.

Ella sin miedo alguno se encaminó sola, hacia los perales que su familia poseía en la "Ladera" del barranco, después de unos quince minutos de camino llegó al peral, se dispuso a coger unas docenas de peras, las mas cercanas a su altura y por lo tanto las mas bajas del árbol, cuando había recogida unas pocas de ellas, dado que todas no estaban maduras, se vio inmersa por una especie de sopor, una "dulce" somnolencia se apoderó de ella, hasta el punto que no pudo seguir con su labor de recolección y tuvo que "recostarse" en el tronco del peral, a la sombra del implacable Sol, que en ese momento lo "derretía" todo.

En su mente veía, como una especie de nebulosa blanquecina la envolvía, todo el barranco se vio envuelto en una "fresca" niebla, muy impropia de un mediodía de verano, pero ella ya no tenía "calor", ya no sudaba ni tenía "sueño", se sentía de nuevo activa, ágil y como en "otro" lugar, a la vez lejano, pero familiar y cercano, pero sobre todo, ya no tenía miedo, el pavor que sentía en su interior, que ella "disimuló" ante sus amigas, ahora había desaparecido del todo.

Al ponerse de nuevo en pie, se dispuso a continuar su "mandado" (Palabra canaria que significa "recado" u orden que hay que cumplir totalmente), se acordó de la orden de su madre, de que se diera sobre todo "prisa", así que continuo cogiendo la fruta,y en su mente solo retumbaba, la consigna de que no se "demorase", dado que su padre, estaba "al caer", para almorzar, pero quedó "petrificada", ante la figura de una persona alta toda vestida de blanco, que con gestos de su mano derecha, le pedía que le siguiera, la pequeña "Guimarera", no sintió miedo y totalmente confiada y con una sonrisa, alargó su mano para aferrarse a la del "recién" llegado, el cual tomó una vereda que conducían hacia el fondo del Barranco de Badajoz, concretamente hacia una gran cueva que ya se divisaba en una de las "laderas" del mismo, y que antiguamente sirvió a los Guanches, como vivienda y "goro" (palabra canaria de origen guancha, que significa "corral") para sus ganados.

Al entrar en la cueva ella seguía a aquel "ser" con toda la seguridad y confianza, como si de un auténtico Ángel de la Guarda se tratara, se adentraban cada vez mas hacia el interior el cual parecía no tener nunca fin. De repente al pasar por un estrecho pasadizo entre dos piedras volcánicas, se abrió ante ella un "valle", todo lleno de frutales y árboles de casi todas las especies que habian antiguamente en Tenerife, ella miró girando su cuerpo totalmente, como si de una bailarina de ballet se tratara, quedó atónita al comprobar como había mas "figuras", vestida todas de blanco con el mismo atuendo que el que su "guía" portaba.

Suspiró de felicidad, y una sensación de paz y tranquilidad la embargó, todos y todo se comportaban como si de un cuadro se tratara, la temperatura, el verdor, y hasta una suave "brisa", hacían que ella se sintiera como Eva en el Paraíso. Apenas habían pasado unos minutos "terrestres",(sensación propia que contó a posteriori) cuando su "guía" la conminó a seguirle otra vez de su mano, "desandaron" el camino, salieron de gran cueva, recorrieron de nuevo la vereda y la figura con una sonrisa la dejó de vuelta al pie del peral.

Ella se "despertó" con una sensación de placidez y "recordó", las peras y el tiempo transcurrido, cogió unas cuantas mas y se encaminó de nuevo hacia su casa, pero de nuevo comenzó a sentir sofoco, el calor veraniego, la hacía resoplar y sudar, pero se dio cuenta que hacía mucho mas calor que hacía media hora, era totalmente imposible que la temperatura subiera tanto en media hora, y aquel viento "caliente" que todo lo abrasaba no estaba antes, según avanzaba se oyó un ruido "raro" y se dio la vuelta mirando hacia la "Ladera" de Güímar", quedo sorprendida cuando divisó una "nueva" carretera que serpenteaba por ella, y unos "camiones" y coches que parecían mas del "futuro" que de aquella época de 1910. también miró hacia el mar, unos barcos que no tenían "velas" navegaban cerca de la costa, "movidos" por una "mano" invisible", también le pareció ver como el "pueblo" de Güímar", había "crecido", ahora había muchas mas casas "nuevas", y parecían algunas mas altas, que hacía "media hora" antes.

Cuando cruzó la esquina para disponerse a subir la empinada cuesta, que era el "camino" que le conducía a su casa, se cruzó con una mujer de unos 40 años, que quedó "absorta" mirándola, al tiempo que se echó a correr aterrada, hacia la puerta de la primera casa que encontró.

-¡¡Abran la puerta!!....¡¡Salgan de prisa!!...¡¡ha "vuelto" La Niña de Las Peras!!...

-¡¡Ha "vuelto" treinta años después!!...¡¡ y está con la misma ropa y la misma "edad".!!

Gritó su "amiga" de la infancia, aquella niña amiga suya, que ahora parecía tener unos 40 años, no daba crédito, de la "reaparición" de...La Niña de Las Peras.