Simplemente, Edgar Berlanga

Crítica Deportiva

(San Juan, 2:00 p.m.) Berlanga, Berlanga, Berlanga. Los medios de Puerto Rico se han vuelto locos con este peleador de 23 años que ha logrado 14 nocauts corridos en el primer asalto. Son sus primeros 14 encuentros, y un púgil que ha fulminado a 14 contrincantes en el primer asalto hay que seguirlo.

Edgar Berlanga, natural de Brooklyn y de ascendencia puertorriqueña, es el nuevo querendon de la prensa puertorriqueña y no la culpo, pero los manejadores de este joven púgil deben de toda manera llevar a este boxeador con calma. Con sus 14 KOs en el primer round ha sobrepasado al ex campeón peso completo Mike Tyson, quien despachó a sus primeros nueve rivales dentro de los primeros tres minutos del campanazo inicial. Ya Berlanga se compara con Tyson, y piensa en enfrentarse al gran campeón súper mediano (168 libras), el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez. Eso es una gran aspiración para Berlanga, quien mide 6’1” y exhibe varias de las destrezas fundamentales boxísticas. A este joven le gustaría vengar la derrota hace unos pocos años de Miguel Cotto ante el mexicano. Cotto es su gran inspiración. Se enamoró del boxeo cuando Cotto despachó por vía del sueño a Zab Judah en un combate en el Madison Square Garden en 2007.

Pero sus manejadores tampoco son unos lunáticos; saben que a este muchacho le hace falta experiencia antes de pensar en grande. Como aficionado tuvo un récord de 13-11, foja floja en cualquier liga. Pero como muchos peleadores que vienen del aficionismo, sus entrenadores le enseñaron a pararse y cuadrarse en el ring, y al hacerlo Berlanga se convirtió en un recio pegador profesional.

La mayor parte de los boxeadores aficionados cambian su estilo y se les corrige alguna falla en su estilo cuando saltan a la huestes profesionales. El mismo Tommy Hearns, inmortal del boxeo rentado, quien también es espigado, se convirtió en un artista del nocaut como profesional. Como aficionado peleaba puramente bailando en la punta de los pies. Cuando se profesionalizó, su entrenador Emmanuel Stewart se dio cuenta que a Hearns había que cambiarle el estilo para que manifestara su gran pegada.

Catorce nocauts en sus primeros 14 combates definitivamente muestra un buen comienzo, pero como decían los detectives de las obras de Raymond Chandler, “big deal”. A Berlanga lo tienen que medir a mejores púgiles, unos que lo hagan trabajar. Es menester que este púgil se enfrente a boxeadores más sólidos. Necesita varias peleas más —unas que duren más de un asalto. Boxeadores que lo pongan a prueba están en demasía. Es obvio que talento tiene, pero a estas alturas los manejadores deben estar claro que hay que pulirlo.